Un suboficial de la Armada Argentina, que visitaba a unos parientes en Granadero Baigorria, murió ayer a la madrugada luego de protagonizar una violenta pelea con dos jóvenes. La víctima falleció tras recibir un balazo en el cuello, que fue efectuado desde su propia arma durante un fuerte forcejeo que mantuvo con uno de los agresores. La policía descartó por ahora la hipótesis del intento de robo como desencadenante del hecho y lo atribuyó al desenlace de una reyerta cuyos motivos aún no pudieron ser aclarados.
Fabián Alfredo Crespo, de 25 años, era un cabo primero que revistaba como maquinista en la base naval de la Marina situada en la ciudad bonaerense de Zárate. Estaba casado y tenía un hijo de cuatro años. El militar falleció desangrado después de ser alcanzado por un disparo en el cuello que quedó alojado en el cráneo.
El incidente
Una fuente de la investigación indicó que el suceso ocurrió durante la madrugada de ayer frente a un quiosco situado en Eva Perón 649, en la zona oeste de Granadero Baigorria. Cerca de la 1 Crespo llegó en su Fiat Duna de color blanco junto a su tío, José Antonio Gómez, de 18 años, al comercio. Cuando arribó dos jóvenes se encontraban en el lugar tomando cerveza.
Aparentemente la víctima también planeaba comprar la misma bebida u otro artículo cuando se desencadenó el incidente. Al parecer, los chicos le pidieron plata o lo insultaron y se generó una pelea, explicó el vocero policial consultado.
En ese momento, el suboficial le pidió una pistola Bersa de nueve milímetros a su familiar, que se había quedado en el auto, con la intención de asustar a los chicos. Según esa versión, el arma era de uso particular y no pertenecía a la Armada, aunque se aclaró que Crespo la tenía registrada a su nombre.
El incidente derivó en pocos segundos en una pelea con golpes de puño y forcejos. Crespo se trabó en lucha con uno de sus agresores y ambos comenzaron a tironearse de los brazos, disputándose el arma. Entonces se produjeron dos disparos. Uno de los proyectiles, según voceros de la investigación, impactó en el rostro del suboficial. La bala penetró por el maxilar inferior derecho y quedó alojada en el cráneo.
Otra versión indicaba que Crespo recibió otro tiro, pero en el tórax. Una fuente policial insistió en que el marinero recibió un solo disparo mortal. El suboficial se desplomó sobre el calle y falleció desangrado prácticamente en el acto. La pistola la tenía el cabo, pero en medio del forcejeo se dio vuelta y la bala salió disparada contra él, explicó uno de los investigadores del crimen.
En busca del homicida
La propietaria del quiosco donde se registró el suceso prefirió no comentar lo que había ocurrido mientras que un vecino que habita en la casa lindante se quejó de que los dueños del comercio le venden cerveza a cualquiera sin importarle la edad.
Un portavoz consignó que los muchachos que protagonizaron el incidente estarían identificados, pero hasta anoche no habían sido localizados por la policía. Una fuente de la comisaría 24ª aclaró que todavía no se había determinado cómo se produjo la muerte de Crespo. Hay que esperar el resultado de las pericias para establecer en qué circunstancias se disparó el arma, explicó.
La policía aseguró tener algunas pistas que llevarían hacia el autor material del crimen. De acuerdo a lo que trascendió se trataría de un hombre joven, que estaría refugiado en la villa La Cerámica. Ese asentamiento está ubicado en la zona norte de Rosario y los investigadores consideran que hasta allí se puede llegar fácilmente desde la zona donde ocurrió el homicidio.
Fabián Crespo había llegado el lunes a primera hora de la tarde a Granadero Baigorria, donde vive toda su familia, acompañando a su tío, José Gómez, el mismo joven con el que estaba cuando murió.
Según relataron los familiares de la víctima, Gómez había rendido hace unos días examen para ingresar al Colegio Militar de la Nación y Crespo prefirió llevarlo hasta Baigorria en su propio auto, para evitar el viaje a bordo de un micro.
Esa tarde, tío y sobrino decidieron ir a visitar a unos parientes y amigos del barrio Martín Fierro. Nos vamos a dar una vuelta, le dijo Crespo a Beda, su mamá. Subieron al Duna blanco y nada se supo de ellos hasta la madrugada. La estadía en Baigorria era por unos días, ya que el suboficial debía presentarse nuevamente en su puesto el 4 de diciembre.