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 domingo, 01 de julio de 2007  
Interiores: funcionales

Jorge Besso

Las funciones recorren la vida de los individuos y de las sociedades en todo tiempo y lugar con valores muy diversos según las diferentes culturas, pero de todas formas posibilitando el funcionamiento biológico y social, tanto de día como de noche, ya que hay funciones que no se detienen o que no deben detenerse porque en tal caso es posible que alguien o algo desaparezca. Este es un tiempo más que ningún otro que se recuerde en que el funcionamiento social del planeta está en juego (y en cuestión) a partir de que los enormes progresos de la ciencia y de la técnica indetenibles van acompañados por un progresivo deterioro de la Naturaleza. Es cierto que se puede constatar una preocupación creciente por todo lo que se conoce como lo ecológico a diferencia de la mayor parte del siglo pasado, que supo conjugar lo imposible al combinar la evolución de la historia con una involución con relación a otros tiempos.

Especies que han ido desapareciendo; el Amazonas destruido en una proporción jamás imaginable; la tristemente célebre perforación en la atmósfera conocida como el agujero de ozono y un listado inacabable de desmesuras en la lucha interminable e infernal entre la Naturaleza y la Sociedad, todo esto sin olvidar la mayor masacre humana, social y ecológica en un solo acto como las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, acto que además consagró a los EEUU. como el país que respondió a la barbarie con otra barbarie y como premio se quedó como dueño del mundo.

Por estos días se pudo leer en la prensa una noticia sorprendente que se agrega a la lista de desastres ecológicos: en el sur de Chile desapareció de un día para el otro un lago. La crónica señala que hay una expedición para los próximos días para investigar el despropósito. Como era de esperar no se ponen de acuerdo en la posible explicación del abrupto fenómeno, ni siquiera cómo llegar al remoto lugar en las proximidades de la isla de Wellington, situado entre dos lenguas de glaciares. Varias de las hipótesis vinculan lo ocurrido con el temible calentamiento global del planeta y el sufrimiento de los glaciares. Pero no se sabe a ciencia cierta cuál ha sido la trama de causas y efectos naturales y/o sociales que han dado como resultado final de la cadena causal que se escurra por alguna grieta un lago hacia las profundidades de la Tierra. Sea como sea, diferentes grietas se van sucediendo en nuestro mundo, desde las grietas en los hielos que van desprendiendo témpanos que lentamente e inexorablemente caminan hacia un impacto, o simplemente a una triste disolución, hasta las grietas sociales que profundizan el abismo entre ricos y pobres.



Exhibicionismo

El Salón del Automóvil que finalizó en Buenos Aires resultó una muestra impactante del despliegue incontenible de lo técnico al poder verse ejemplares selectos de autos del pasado, del presente y del futuro. Muchos de ellos desplegando una belleza deslumbrante a la que uno se podía aproximar sabiendo que jamás podrá comprar, ni siquiera en caso de un Quini exitoso, lo que no dejaba de ser un alivio en medio del agobio que por momentos producían los brillos de ese objeto top del capitalismo que son los autos. Custodiados y franeleados constantemente por azafatas y azafatos; borrando las grasitudes de los visitantes que advertida o inadvertidamente tocaban algunos de los imposibles; configurando el extraño espectáculo de humanos tratados como objetos y objetos transformados en “sujetos” relucientes, especialmente un Rolls Royce negro metido en un box de vidrio para que la turba humana se acerque de a poco, de cuatro en cuatro, con un señor inglés en persona comandando la operación. No vaya a ser que con el Rolls pase lo mismo que con las Malvinas. A la vez, amablemente te informa que cuesta 600.000 dólares, que se hace ha pedido y que hay que esperar dos años para que te lo entreguen. Gracias. Muy amable.

Ahora bien, ¿cuál es la funcionalidad de estas maravillas estéticas y tecnológicas, capaces de desarrollar velocidades alucinantes cada vez más prohibidas en la mayoría de los países? Una muestra entre tantas de que el humano es un ser poco o nada funcional, siempre funcionando bastante mal con la Naturaleza, de la que en los comienzos de la vida en el planeta era víctima, pero con el progreso la cosa se han invertido y ahora la Naturaleza ha pasado, cotidianamente, a ser víctima del hombre. A su vez víctima de sí mismo.

Curiosamente (o no) en política se habla ahora de los seres funcionales. El uso del término tiene un sentido más bien crítico- peyorativo: se dice que es “funcional” de alguien, individuo o partido, cuyo accionar resulte funcional al partido adversario. Es decir, una operación encubierta o a la vista que favorece al partido rival o competidor.

El extendido maquiavelismo en la política logra el milagro imposible que no puede alcanzar la educación: hacer del humano un ser funcional. Eso sí funcional al poder.




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