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 miércoles, 20 de junio de 2007  
La mentira política

La mentira política es la sutileza de la retórica en el manejo de los tropos, cuyo arte es confundir al ciudadano con astucia en las promesas electorales. En La República, de Platón, leemos: "Si alguien debe tener el privilegio de mentir, ese alguien debería ser los gobiernos del Estado y ellos, en sus quehaceres con el enemigo o con sus propios ciudadanos, estarían habilitados para mentir por el bien público". José Saramago, premio Nobel de Literatura 1998, dice: "Estamos inmersos en la 'Era de la mentira', especialmente en lo político y en lo económico. La mentira política no es un error, es la voluntad clara de engañar, de no decir la verdad, evidentemente para sacar alguna ventaja personal o colectiva". Un ejemplo de la mentira política fue el concurso filosófico de Federico II de Prusia en 1778, con el lema de: "¿Es conveniente engañar al pueblo, sea induciéndole a nuevos errores, o manteniéndole en los que ya se encuentra?". El florentino Nicolás Maquiavelo en su obra "El Príncipe", titulada así en alusión a Lorenzo de Medici, señala: "La política es un espacio para los embaucadores, donde el Príncipe vence por la fuerza o por el fraude". Hay veces en que los políticos mentirosos pagan por sus embustes perdiendo las fuerzas del poder, otros siguen inmunes y algunos terminan suicidándose. Joseph Goebbels, quien terminó así el 1º de mayo de 1945, por sus dotes retóricas, capacidad persuasiva y dominante de la mentira política Ωministro de propaganda de HitlerΩ, no sólo pasó a la historia como criminal de guerra, sino también por su cita hoy repetida con profusión: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". Hoy los gobernantes de todos los pueblos del orbe, emulando al nazismo usan de la mentira política apoyados por sus propagandistas que manipulan la conciencia del ciudadano apelando a veces, a las técnicas de lavado de cerebro.

Roberto Linares

LE 2.303332


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