Estilo
Año CXXXVII Nº 49505
La Ciudad
Política
Economía
Opinión
La Región
Información Gral
El Mundo
Policiales
Cartas de lectores



suplementos
Ovación
Educación
Escenario
Estilo


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 10/06
Mujer 10/06
Economía 10/06
Señales 10/06
Educación 09/06
Estilo 19/05

contacto

servicios
Institucional


 sábado, 16 de junio de 2007  
Augusto Pantarotto: percepciones y advertencias

El ex secretario de Planeamiento municipal, Augusto Pantarotto, se apasiona cuando habla de ciudad. Su paso por la función pública, su talento natural y su aguda percepción de los hechos urbanos lo obligan a alzar la voz de alerta en un momento en que la Municipalidad pone sobre el tapete el Plan de Reordenamiento Urbano para la zona central rosarina y el primer anillo perimetral. "Este planteo tiene una falta de profundidad alarmante, las reglamentaciones son superficiales y abstractas, no abarca toda la ciudad y no repara en el paisaje y el espacio urbano", advirtió el reconocido arquitecto en una entrevista a fondo con ESTILO en su estudio de calle Chacabuco, frente al Parque Urquiza.

Pantarotto hace foco en una serie de inconvenientes e imprecisiones en el planteo oficial para la modificación del Código Urbano, que oportunamente le hizo llegar a la actual secretaria de Planeamiento, Mirta Levín. "Me parece que en esta instancia hay que pensar el paisaje y el espacio urbano. Y para visualizarlos hay que tener cierto entrenamiento en el diseño y en la ejecución, para desarrollar la percepción de ciudad", indicó el profesional.

Y agregó: "Las reglamentaciones son bastante superficiales y abstractas. No se tiene en cuenta el nuevo desorden parcial que proponen. Además, parece que la ciudad terminara en un cinturón decretado. Al auge de la construcción hay que saber orientarlo. Si baja en un lado debería haber obras de infraestructura para orientarlo en determinado sentido. Y después es necesario discutir entre pares y no tratar el plan con ligereza y rapidez".

-¿Por qué exhibe una postura tan crítica a la propuesta de reglamentación?

-Es que no altera los patios, no considera la división de la tierra, no reflexiona sobre los edificios retirados. Y eso produce, de adentro hacia afuera, una expresión y una volumetría que no está pensada. No es un problema sólo de altura. Se debe saber qué imagen de ciudad se pretende. Si hay algo que avanzó Rosario durante los últimos años es en los edificios. El auge de la construcción profesionalizó al profesional y a todos. Sin ser alarmistas, ese crecimiento se puede llegar a frenar y el capital se puede ir. Y no se está considerando eso.

-¿Cree que se avanza en el proceso de habilitación de obras?

-En la nueva reglamentación parece que las torres están prohibidas. Todo se produce a través de pactos donde la discrecionalidad dificulta hacer un edificio. Así también aparecen los edificios que mantienen la fachada de una vivienda antigua en la planta baja. Esos son productos que proponen los "acuerdos" con la Municipalidad. No te dejan romper esa casa, pero te dejan aterrizar arriba. No se entiende. Para llegar desde el proyecto al edificio existe la Dirección de Obras Particulares y aparecen las interpretaciones arbitrarias. Y cuando surgen situaciones particulares habría que poder hablar con pares.

-¿Por qué reclama habitualmente que estas situaciones se deben discutir con pares?

-Lo que pasa es que Obras Particulares depende de Gobierno y el secretario del área es bioquímico y está rodeado de abogados. Al tomarse Obras Particulares como policía de habilitación, en general, cuando uno se presenta allí, hasta no probar lo contrario, está tratando de engañar o delinquir. En un órgano de aplicación remontar el espinel ante una situación conflictiva es hablar con el secretario de Gobierno, no con la de Planeamiento. Obras Particulares es un instrumento para la materialización de estas nuevas reglamentaciones. Entonces, tendría que depender de quienes la planifican.

-¿Qué otros inconvenientes advierte?

-Se interpreta que el beneficio de la plusvalía que agrega la obra pública tiene que volver de alguna manera a la Municipalidad. Es decir, en algunos sectores permiten construir pero, ¿está bien o mal? Si está bien, ¿por qué hay que pagar? Y si está mal, ¿por qué lo permiten hacer pagando?

-Se lo nota irritado.

-Es que hay muchas cosas que no se entienden. Para hacer un edificio hacen falta 2500 metros cuadrados. Habría que preguntarle a aquellos que hacen la reglamentación, dónde existen terrenos de ese tamaño en la ciudad. Además hay que repensar qué es una torre. Torres son las que están haciendo Mario Roberto Alvarez (Aqualina) o Aldo Lattuca (Dolfines Guaraní). Pero un edificio de 15 pisos se hace en cualquier lugar que logre un poco de retiro. Eso desordena y parece que se puede seguir haciendo. Esta normativa, para dominar el paisaje urbano, es muy superficial.

-¿Hay una concepción que no acepta la heterogeneidad de la ciudad?

-Es como si el destino fuera nefasto. Me parece que se abre una buena posibilidad de plantear el problema, pero eso no quiere decir ejecutarlo de prepo. No se puede depender de los concejales, cuyos asesores son particulares que por lo general no entienden el diseño urbano. Entonces, todo se ve desde el ojo del abogado, donde lo diferente sienta jurisprudencia para que haya más cosas diferentes.

-¿Cree que la Municipalidad está realizando un manejo demagógico de los problemas en la construcción?

-Creo que los problemas de los vecinos son otra cosa. Construir tres o cuatro pisos al lado de una casa produce inconvenientes. En todo caso, lo que está faltando es el poder de policía que debe ejercer la Municipalidad. En ese sentido, es lo mismo levantar cuatro, siete o diez pisos.

-¿Qué otras fallas encuentra en el organismo estatal?

-La Municipalidad tendría que orientar la construcción. Por ejemplo, ofreciendo un mejor transporte para habilitar otras zonas de la ciudad. Esto no está bien parido y como se prepea a los profesionales, a las instituciones y a los que hemos ocupado parte de nuestra vida en reflexionar sobre la ciudad, queda claro que la Municipalidad tiene una actitud mentirosa para el diálogo.

-¿Qué le perecen las jornadas de debate?

-El debate en el teatro se hizo con los vecinos que están incómodos porque le construyen al lado. Un error. El destino urbano del centro es crecer. Si se mira Buenos Aires, no hay que mirar la situación de Caballito, porque ese no es el centro. Hay que mirar zonas más consolidadas como Barrio Norte, donde el hecho urbano está más consolidado y existe un orden.

-¿Qué lectura hace de la política de preservación?

-Acá el municipio no puede mantener todo lo que protege porque protege muchas cosas que no tienen valor. Eso revienta alguna vez, con este plan o con otro.

-¿Qué otros problemas encuentra?

-Con esta reglamentación, en los terrenos en esquina no caben cocheras. Y con las reglamentaciones que inventan algunos concejales esos terrenos están condenados a ser departamentos de menos de 40 metros cuadrados. Por qué volverlo miserable a ese habitante. Eso demuestra falta de calle en el diseño y en el conocimiento de la división de la tierra. No saben dónde caben los autos y dónde no.

-¿Hay una obsesión detrás del tema de las cocheras?

-Sacan las cocheras en algunos terrenos pero las colocan en los barrios de viviendas, que son verdaderos ghettos con hileritas de casas para obreros. Entonces en los Fonavi se han formado villas de garajes. Esto además refleja que no todo termina en la responsabilidad del reglamento.

-¿No es llamativo que todas las instituciones tengan una postura crítica?

-Yo no quiero hacer corporativismo pero hay intereses comunes que hay que considerar. Las estadísticas de desempleo bajaron gracias a la construcción y los políticos usan esas fotos para todas las campañas. La gente que viene a ver la ciudad, ve el cambio de la ciudad y el tratamiento de la costa. No entiendo por qué ahora hay una ambivalencia. No sé qué se pretende. Y hay muchos encargados de hacer esto que nunca construyeron y que no tienen la percepción de la cosa hecha antes de que se termine.

-¿Cómo calificaría a este plan?

-Tiene una falta de profundidad tremenda. Está bien que se escuchen los reclamos de las instituciones y los profesionales. Pero hay que escuchar para después llegar al análisis de las diferencias. Me indigna la actitud de no haber participado en su debido momento a gente autorizada. No es un problema de dos pisos más o menos. Hay muchas cosas no resueltas que pueden dar un resultado que no es el del plano de colores arriba de una manzana.

-¿Por qué cree que históricamente Rosario toma decisiones sobre sus planes urbanos que van a contramano de posturas anteriores?

-Por suerte todavía no está implementado este plan. Las ciudades crecen dentro de la cuadrícula pero lo que más permite crecer es la obra de infraestructura, que está en manos de las autoridades. La apertura al río desarrolló todo lo que vino detrás. Pero se abre una avenida como Tres Vías y no se sabe dónde está la línea municipal, ni dónde está la vereda, ni qué es lo que se puede construir ahí. No hay acompañamiento del Estado, por eso esta ciudad nunca va a tener el desarrollo que tuvo Buenos Aires. Y eso no pasa por ser la Capital ni porque tengan 4 millones de habitantes. Pasa porque en esta ciudad no hubo nunca obras importantes en ese sentido. Y cuando existe la posibilidad de hacerlas, la única imaginación es poner bares.

-¿Qué modificaciones plantearía al plan?

-Hay que encararlo y enriquecerlo con aportes sobre toda la ciudad, no sobre dos pedacitos. Además hay que darle tiempo a la discusión. No se debe hacer como se hizo en Pichincha donde un movimiento romántico cambió de un día para otro las normas, para hacerle un homenaje a la prostitución. No existe ni siquiera la huella construida de esa época. Me parece bien que se preserven algunas obras, lo que no me gusta es que se quieran aplicar los cambios a la fuerza.

-¿Es optimista con la ciudad que se viene?

-Siempre soy optimista. Por otra parte, siempre opiné lo mismo. No hay buen código que pueda con un arquitecto malo. Y no hay código que pueda con un arquitecto bueno.

Así es Pantarotto, frontal, incisivo, visceral en cada una de sus afirmaciones. Pero no caben dudas que detrás de cada concepto hay autoridad profesional para avalar esos postulados. Su estudio actualmente afronta intensos trabajos. Está proyectando una torre en el predio de la ex Yerbatera Martin, otros edificios más chicos y además colabora con el estudio de Lattuca en las torres de la Avenida de la Costa. De esa manera, su extensa carrera sigue sumando obras, reconocimientos y prestigio.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo

Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto


Notas Relacionadas
Premio a la trayectoria


  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados