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 domingo, 22 de abril de 2007  
Para beber
Terapias con vino

Gabriela Gasparini

Que los placeres del vino van mucho más allá de la copa no es ninguna novedad. Y una de las bondades del jugo de uvas fermentado tiene que ver con la belleza, y no hablo de la espiritual que se consigue luego de los primeros sorbos, sino de la de nuestro cuerpo. Me refiero a la lozanía que nuestra atormentada piel puede recuperar si nos dejamos envolver por los efectos antioxidantes de las uvas, y ese mimo se convierte en una varita mágica que renueva el brillo de nuestro envase.

   ¿Será tan así? No puedo asegurarlo, sólo puedo transmitirles lo que se dice, pero sería bueno probarlo. Según los expertos los aportes de la uva figuran entre los más eficaces. El hollejo contiene vitaminas, proteínas, minerales, enzimas y polifenoles; su pulpa ácidos y azúcares; su semilla antioxidantes; y su hoja potasio, calcio y agua. Sostienen que este conjunto estimula la circulación sanguínea, combate el envejecimiento y ayuda a la piel a mantener su elasticidad. Además, afirman que con la vinoterapia también se consigue reducir el abdomen, reafirmar los glúteos, tonificar los senos y rejuvenecer la dermis. Para terminar asegurando que sus efluvios bondadosos descansan las piernas hinchadas, atenúan las varices, disminuyen el riesgo de flebitis y hemorroides, bajan la tensión arterial, alivian los calambres musculares, aminoran las alergias, estimulan las defensas, reducen el estrés y la depresión, y mejoran la gota y la artritis.

   En síntesis, un baño de vino es capaz de producir milagros. Sin entrar a discutir si todo esto es cierto o no, lo que sí se sabe es que estos tratamientos comenzaron en los alrededores de Burdeos, y rápidamente se difundieron en España, Italia, Canadá, Estados Unidos, y un poco después en Argentina. En las zonas con viñedos se han ubicado spas donde realizan este tipo de prácticas utilizando diferentes uvas: Cabernet, Merlot, y Lambrusca, en nuestro país, como no podía ser de otra manera, reina la Malbec, pero también hay tratamientos con Torrontés y Bonarda.

   Algunas de las opciones son los peelings corporales, exfoliaciones realizadas con semillas de uva y aceite de semilla de uva en las que se realiza una frotación que activa la circulación, elimina las células muertas de la piel, y da como resultado la hidratación y la recuperación del brillo natural. En la envoltura de sudación, cubren el cuerpo con extracto de uva tinta, aceite de semilla de uva y arcilla. Luego se realiza una termosudación a altas temperaturas, y se finaliza con una sesión de digitopuntura. Los baños termales consisten en la inmersión en una bañera de hidromasajes con vino tinto, más un baño relajante y uno tonificante. Eso combinado con la aplicación de chorros de agua y aire a una temperatura de 37 C para abrir los poros de la piel, y a través de la penetración adquirir los beneficios del vino.

   Por supuesto que también hay máscaras faciales para rejuvenecimiento que piden por igual hombres y mujeres. Y se debe destacar que casi todas las opciones se acompañan con la degustación de los vinos utilizados en el cuerpo. El objetivo es un momento de completo relax. Uno de los sitios más concurridos para esta clase de ceremonias se encuentra en Canadá, allí implementan un tratamiento,Néctar de Niágara, y que, según publicitan, pretende alcanzar todos los sentidos. La cosa es así. Tras entrar en el spa, débilmente alumbrado, una esteticista recibe al cliente y lo conduce a una habitación iluminada sólo con una vela. Después de desnudarse, o quedarse en ropa interior, se le aplica una mezcla de arcilla y vino con el fin de exfoliar las capas superiores de células muertas. Más tarde, se derrama sobre el cuerpo una mezcla pegajosa de vino y miel, de muy buen olor, que es extendida por toda la piel, para luego cubrir el cuerpo con un plástico y una toalla caliente, para que la pasta penetre,

La mixtura se quita en una bañera para hidroterapia. El resultado, según parece, es bastante interesante, porque, si bien los efectos no son eternos, duran bastante. Como ya dije, en Argentina también se consiguen, es cuestión de encontrar la fecha adecuada y partir en caravana.



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