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 miércoles, 29 de noviembre de 2006  
Las personas con afasia buscan una mayor integración
Una asociación en Rosario promueve talleres para facilitar los vínculos y las actividades cotidianas

Florencia O'Keffe / La Capital

La afasia es un sindrome que se produce por una disfunción en el centro del lenguaje (en el cerebro) que imposibilita o disminuye la capacidad de comunicarse mediante el habla, la escritura o los signos. Las personas afásicas pueden tener además trastornos del movimiento en uno o varios miembros. La enfermedad, que se produce como consecuencia de accidentes cerebro vasculares (ACV), accidentes de tránsito o golpes severos en la cabeza, genera un amplio impacto en el organismo pero también en las relaciones afectivas y sociales de quienes la padecen. La necesidad de ofrecer más recursos para mejorar la calidad de vida del afásico y sus familiares, impulsó a un grupo de personas en Rosario a crear la Asociación Rosarina de Afasia (ARA). “Junto a otros colegas advertimos que quienes tenían afasia estaban poco conectados entre sí, que les costaba muchísimo la vida social, que se los trataba como retrasados mentales cuando no lo son y que era importante establecer un lugar de encuentro”, relata Miriam Gómez, fonoaudióloga y coordinadora de los talleres de ARA.

La entidad comenzó a funcionar hace 3 años y ya suma miembros de uno y otro sexo desde los 40 a los 87 años. Están en contacto con otras asociaciones del país y este mes realizaron un seminario en Rosario donde concurrió un centenar de personas. “Evidentemente había un vacío en el tema y una enorme necesidad de encontrarse”, reflexiona la fonoaudióloga.

Quienes sufren afasia tienen alterada, en mayor o menor medida, la comprensión y la comunicación; les cuesta expresarse y muchos tienen desórdenes en la memoria, lo que los obliga a salir casi siempre acompañados y depender de otros.

“Estar con sus pares, con gente que pasa por situaciones parecidas, permite dejar el miedo de lado, animarse a otras experiencias. El trabajo grupal en talleres ofrece un nuevo estado, y esto lo hemos comprobado en la práctica”, menciona la terapeuta, quien hace hincapié en lo valioso de los talleres también para las familias.

“Es importante que la sociedad conozca el problema, que sepa que hay gente que sufre por estar limitado físicamente, pero que eso no les impide tener en su vida momentos intensos y felices. Ser afásico no se desea ni planifica. Esto le puede pasar a cualquiera, por un accidente o por un pico de presión”, menciona. Las estadísticas indican que hay muchas personas jóvenes con este problema a causa de accidentes de motos.

Luego de la crisis
A la asociación llega gente derivada de especialistas en rehabilitación o fonoaudiólogos. En general, se trata de pacientes que han pasado el período agudo, la crisis, y ahora se transforman en personas que necesitan apoyo y tratamiento de manera permanente. “Suelen derivarlos de instituciones, como Ilar”, relata Mónica y agrega: “ellos se ocupan del paciente y nosotros de la persona”, ejemplifica.

“Cuando le dan el alta, la persona suele descubrir que ya no habla como antes, que no se mueve, que en cierto modo no es el mismo. A eso hay que sumarle que muchos quedan con secuelas a nivel motor, una pierna que no funciona, un brazo que no mueven... entonces el impacto emocional es enorme. Deben readaptar su vida, sus actividades diarias. La mayoría, aunque recupere parte de las funciones, no regresa al trabajo”, destaca la fonoaudióloga.

En el taller de ARA —que se realiza una vez por semana, además de otras actividades— con la guía de la coordinadora y una psicóloga, se hacen trabajos manuales, juegos, recreación con música y gimnasia, de acuerdo a las posibilidades de cada uno. Se fomentan los lazos afectivos y se programan paseos y salidas.

La coordinadora del taller destaca la colaboración que reciben de cines, teatros y otros lugares de esparcimiento para realizar actividades gratuitas y mencionan que están abiertos a distintas propuestas. “Es maravilloso ver cómo a partir de una salida se gana tanto en salud”, reflexiona finalmente.

Para quienes deseen conocer más sobre la asociación llamar al 156-415088 o a través del e-mail:[email protected], o dirigirse personalmente a la sede de calle San Luis 2145, 3 º piso.


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Los talleres facilitan dejar de lado los miedos.

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