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 miércoles, 15 de noviembre de 2006  
Una guerra de almohadas que quedará para otra oportunidad

Rosario.- Un grupo de chicos había organizado a un evento inédito en Rosario, que en otras latitudes empieza a ganar popularidad: son los denominados Flash mobs (multitudes instantáneas), cuando un grupo de desconocidos se reúne a través de convocatorias por internet o mensajes de texto.

A las 18 iba a realizarse la primera guerra pública de almohadas, en plena plaza Pringles. Pero la tormenta ahogó los planes. Justo a la hora de la convocatoria, la plaza se había transformado en una instantánea de posguerra, con grandes piedras de granizo y centenares de ramas caídas.

Las flash mob, convocatorias que invitan a centenares de personas a movilizarse hacia un determinado lugar para realizar alguna acción por espacio de algunos minutos y luego desconcentrarse, son un fenómeno social que suma cada día más adeptos en las principales ciudades del mundo. El sábado en Buenos Aires se realizará una iniciativa similar a la frustrada hoy en Rosario, que fue promovida por una estudiante interesada por las mobs.

En la Capital Federal, la convocatoria será a las 18, en el parque situado frente al Planetario, en los bosques de Palermo, y se promociona con frases tales como: “Prendete vos también, esto no es algo que se pueda hacer todos los días. Avisale a todos tus amigos y gente buena onda!”, aunque sugieren que los participantes lleguen 20 minutos o media horas antes, dado que la batalla comenzará a horario.

“Vení a divertirte con tus amigos a esta gran idea para descargar tu tristeza, bronca, estrés. Apto para todas las edades”, agregaban los organizadores de la batalla rosarina, que quedará para otra oportunidad.

Las reglas de las mobs, que tácitamente aceptan todos los que organizan una "multitud instantánea" en cualquier lugar del mundo, son simples: participar sin molestar a nadie. Por ejemplo, en el caso de las guerras de almohadas, la premisa es iniciar la batalla cuando el organizador dé la orden, e intercambiar golpes con quien lleve una almohada en la mano o quien quiera intervenir pese a no contar con el implemento requerido. Luego de unos minutos, desconcentrar "como si nada hubiera pasado".


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