Año CXXXVII Nº 49291
La Ciudad
Política
Información Gral
El Mundo
Opinión
La Región
Policiales
Cartas de lectores



suplementos
Ovación
Turismo
Mujer
Economía
Escenario
Señales


suplementos
ediciones anteriores
Salud 08/11
Página Solidaria 08/11
Turismo 05/11
Mujer 05/11
Economía 05/11
Señales 05/11
Educación 04/11
Autos 26/10

contacto

servicios
Institucional


 domingo, 12 de noviembre de 2006  
La violencia crónica provoca muchas muertes entre los menores
Los chicos, las víctimas silenciosas de la matanza diaria que desangra a Irak
La llegada de niños con heridas horribles a los hospitales quebranta hasta a los médicos más curtidos

Claudia Parsons

Bagdad. - El personal del hospital militar de Estados Unidos en Bagdad está acostumbrado a ver heridas horrorosas, pero cuando el cuerpo fláccido de un niño iraquí de cinco años acribillado a balazos fue metido en una bolsa para cadáveres grotescamente grande, resultó diferente. Todo empeoró cuando se enteraron de que quien le disparó fue un soldado estadounidense.

El niño fue llevado en avión desde Taji a Bagdad, 20 kilómetros al norte, e ingresado de inmediato en la sala de emergencias con un oso de peluche azul bajo una manta que lo envolvía. Media docena de doctores y enfermeras rápidamente desenvolvieron el cuerpo desnudo, con sus pies cerosos y amarillentos.

Arrancaron vendajes que dejaron al descubierto un codo hecho pulpa, una herida en la cabeza que atravesó el cerebro y varias otras heridas que las enfermeras dijeron que podrían ser de bala o de esquirlas de bomba.

Una enfermera bombeaba el pecho del niño, tratando de resucitarlo aunque los otros le decían que no había pulso ni sangre saliendo de las heridas. "No tiene signos vitales", dictaminó uno.

A las 21.46 el niño fue declarado oficialmente muerto, si bien los doctores dijeron que ya había fallecido al llegar y probablemente que ya lo estuviera al salir desde donde fue herido. "Fue horrible", comentó una enfermera escocesa de la Real Fuerza Aérea, Aileen Danby, quien dejó a sus hijos de 3 y 6 años por tres meses para trabajar en Bagdad.

"De algún modo te dices a ti misma que puedes manejar lo que ves allí porque se trata de adultos, pero no sé cómo tratar con esto. Sin importar cuán involucrado estés en la medicina, los niños siempre te impactan", agregó.

El teniente Ken McKenzie, un enfermero de Los Angeles, dijo que muchos niños entraban en la sala de emergencias.

"Es una locura", dijo. "Recibimos a un niño de tres años el otro día. Y nos preguntamos «¿Quién le dispararía a este pequeño?» pero él era el único que quedaba vivo. Ellos (por iraquíes armados) mataron a toda su familia".

Poco después llegó un informe desde el frente diciendo que al niño de Taji no le habían disparado los insurgentes. "Entonces ¿quién le disparó?", preguntó McKenzie.

Las circunstancias seguían sin estar claras, pero comenzó a trascender que las tropas de Estados Unidos le habían disparado al niño en un puesto de control. El mayor Bill White, otro enfermero, sugirió que el niño pudo haber sido un señuelo usado por los insurgentes para acercarse a los soldados. "Ellos deliberadamente ponen niños en el auto para que les disparen", aseguró.

Durante la noche, un oficial de estadounidense de Taji vino en busca del cuerpo, narró McKenzie. "El tipo que mató a ese niño vino a recoger el cuerpo", señaló. "Dijo que un auto estaba avanzado a más de 70 kilómetros por hora hacia el punto de control. No bajaba la velocidad. Había un hombre mayor en el auto y el niño en el asiento frontal. Se realizaron disparos de advertencia pero no se detuvo" relató. (Reuters)
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo


Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
Un chico internado en un hospital de Bagdad herido por un coche bomba.

Notas Relacionadas
Washington busca rediseñar su estrategia iraquí




  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados