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 domingo, 16 de julio de 2006  
"El gobierno quiere subirnos a un ring, pero no le daremos el gusto"
El senador rosarino dijo que el socialismo no entrará en la confrontación que propone Cristina de Kirchner

Walter Palena / La Capital

Entre tantos opositores, Rubén Giustiniani fue elegido por la senadora y primera dama Cristina Fernández de Kirchner para denostar sin piedad a él y al Partido Socialista (PS) en las dos sesiones de la Cámara alta cuando se trató, primero, la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia (DNU); y después la modificación a la ley de administración financiera (superpodores).

Pese a las llamaradas de fuego que salieron de la boca de Cristina, Giustiniani -ya de vuelta en Rosario y en diálogo con La Capital- pareció entender la estrategia oficialista y se muestra sereno. "El gobierno quiere subirnos al ring, llevarnos al terreno de la confrontación, pero no le daremos el gusto. Los socialistas seguiremos apostando por la concertación y una oposición constructiva.", afirma el senador socialista, esquivando contestar con agresiones y golpes bajos.

"El gobierno tiene una confusión: cree que los fondos públicos pertenecen al que está en el poder y no al pueblo, por eso se llaman fondos públicos", acota sobre la catarata de obras y partidas presupuestarias destinadas o anunciadas para Rosario, y que la primera dama se las enrostró a Giustiniani cada vez que tuvo que defender los dos proyectos oficiales que ya pasaron el filtro del Senado y ahora esperan la aprobación en la Cámara de Diputados, donde el escenario no es tan distinto: la mayoría es absolutamente kirchnerista.

-¿A qué atribuye la furibunda reacción de la senadora Kirchner contra el Partido Socialista en los dos debates en la Cámara alta?

-Hay una estrategia, que en términos futboleros se asimila a "que no hay mejor defensa que un buen ataque". Como el tratamiento de estas dos leyes (DNU y superpoderes) tienen muy poco sustento lógico y jurídico, el 95% del tiempo se dedicó a denostar a la oposición, a la prensa y a todos quienes opinen en contra, antes que fundamentar el proyecto. A este gobierno le molestan mucho las críticas, por eso responde con vehemencia. Le irritan, sobre todo, las críticas que provienen del campo progresista, porque ellos pretenden en lo discursivo ocupar ese espacio. Entonces los cuestionamientos, en este caso del socialismo, les molesta doblemente.

-Frente a semejante vehemencia verbal, los radicales optaron por irse. ¿Usted no debió hacer lo mismo?

-No, porque eso era seguirle el juego a la senadora Kirchner. Yo tomé todo con mucha serenidad, porque el PS tiene una posición clara y no nos vamos a subir al ring, al terreno de la confrontación como quiere el gobierno, no le daremos el gusto. El socialismo, desde su independencia, va a plantear las coincidencias cuando existan temas positivos (como la política de derechos humanos y los cambios en la Corte), y también va a marcar la agenda pendiente en la república. No hay gobierno progresista si no hay redistribución del ingreso. Vemos que bajan los índices de desempleo, de la pobreza, pero aumenta la brecha de inequidad. Nosotros vamos a seguir planteando que el camino es la concertación y no la confrontación.

-Precisamente, el gobierno comenzó a hablar de concertación y convocó a un dirigente de ustedes (Héctor Polino) a sumarse al gabinete y el partido lo rechazó. ¿Cree que por ahí pueda venir cierto enojo de Kirchner con los socialistas?

-Puede ser. Lo que pasa es que la concertación plural debe ser sincera, buscar aliados programáticos, como sucede en Chile o en Uruguay. Pero lo que acá se intenta es la cooptación, que es una cosa muy diferente. La concertación siempre es entre diferentes, no entre iguales.

-¿Por qué la primera dama sintió la necesidad de marcar lo que había hecho y hace el gobierno por Rosario? ¿Fue un pase de factura?

-El gobierno tiene una confusión muy grande: cree que los fondos públicos son de los que están en el poder y no del pueblo, por eso se llaman fondos públicos. Además, nosotros tenemos la percepción desde Santa Fe de que aportamos mucho más de lo que recibimos. La provincia aporta más del 9% al presupuesto nacional, el 33% corresponde a las retenciones agropecuarias, que hoy es uno de los principales impuestos que tira hacia adelante la recaudación tributaria, que permite este impresionante superávit fiscal. Los santafesinos somos un punto de apoyo fundamental en este esquema económico. Por ende, tenemos derecho a reclamar mucho más todavía de lo poco que hay y de lo mucho que se anuncia.

-El presidente también dijo que algunos legisladores no lo quieren dejar gobernar y hasta habló de extorsión.

-Reitero: esta es una estrategia anclada en un esquema de confrontación, a la que el socialismo no se va a sumar.

-Pero si con esa estrategia el gobierno alcanza altos índices de popularidad, ¿no será que la mayoría de la sociedad aprueba ese estilo?

-No creo. Este gobierno tiene un consenso de la sociedad producto de que la economía viene creciendo sostenidamente. La mayoría de la población quiere la tranquilidad y trabajar en paz.

-¿Cree sinceramente que esa mayoría está preocupada por la calidad institucional y está interiorizada de lo que son los DNU o la delegación de facultades al jefe de Gabinete?

-No, para nada. La gente está preocupada por tener un trabajo digno, por acceder a la salud y a la educación. Pero también creo que ha aprendido, a través de más de 20 años de democracia, a tener respeto por la libertad y las instituciones.
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"El gobierno cree que los fondos públicos pertenecen al poder y no al pueblo".

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