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 domingo, 12 de marzo de 2006  
Malos hábitos. Chizitos, conitos, papas y tortas fritas están en la lista
El 90% de los alumnos consume comida chatarra en las escuelas
Un sondeo entre 800 chicos de 10 a 18 años muestra las costumbres alimenticias de los alumnos

Lucas Ameriso / La Capital

Un trabajo realizado por la Secretaría de Salud Pública durante el año pasado entre 800 alumnos de la EGB y polimodal demostró que el 90 por ciento compra la merienda en el kiosco o cantina escolar, y que la inmensa mayoría consume comida chatarra. Los diez principales productos que los pibes piden en los recreos son chizitos, papas fritas, conitos, tortas fritas, pastelitos, pirulines, caramelos, alfajores, jugos azucarados y bebidas colas. Los operadores sanitarios a cargo del trabajo han encendido la luz de alerta frente al aumento sostenido de casos de obesidad infanto juvenil, trastornos alimenticios y casos de diabetes: un cóctel de patologías que pueden derivar en problemas cardiovasculares.

El relevamiento, realizado por la Secretaría de Salud Pública municipal durante el año pasado en cuatro escuelas de Rosario, estuvo a cargo del área "Alimentación Saludable" del municipio dentro de un programa de salud cardiovascular financiado por la Nación.

En rigor, lo que se comenzó a trabajar el año pasado es en la etapa de diagnóstico de un proyecto más ambicioso denominado "cantinas saludables", que en esta primera fase se propuso detectar qué comen los chicos cuando están en las escuelas.

El sondeo se hizo entre alumnos de 10 a 18 años de las escuelas Francisco de Gurruchaga, Gabriel Carrasco, República de Venezuela y San Francisco de Asís. Participaron un médico nutricionista, dos especialistas en nutrición y seis promotores de Salud Municipal.

Los resultados fueron evidentes: un 92 por ciento de los encuestados consumía productos del kiosco. De ellos, el 79 por ciento tomaba gaseosas entre tres y cinco veces por semana. Y en las cantinas escolares (donde muchos chicos almuerzan) las hamburguesas y milanesas con papas fritas encabezan la lista.

Simultáneamente se les preguntó a los cantineros cuáles son los productos que los chicos más compran en las escuelas y en forma coincidente todos respondieron: papas fritas, conitos, chizitos, alfajores, pastelitos, caramelos y pirulines, entre otros.

Para el secretario del Comité de Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría y profesional a cargo del trabajo en las escuelas, Víctor Schvartz, los resultados "saltan a la vista".

"Desde muy niño los malos hábitos alimenticios pueden desencadenar casos de colesterol, hipertensión y diabetes tipo II (no insulino dependientes)", advirtió Schvartz, y agregó: "En Rosario la obesidad infanto juvenil está superando la desnutrición infantil por lejos, con los síntomas de la obesidad de los pobres, es decir, de aquellos que se alimentan casi exclusivamente a base de grasas e hidratos de carbono".

Como dato, el pediatra señaló que el 50 por ciento de las consultas que atiende tanto en el Sanatorio de Niños como en el hospital Alberdi están relacionadas con trastornos en la alimentación como el exceso de peso o por los casos de bulimia y anorexia.

"Lo genético y lo hereditario están siempre presentes, pero si a esto se le suma el sobrepeso y el sedentarismo se puede derivar en casos de diabetes, colesterol y la predisposición de que a este niño se le puedan tapar, siendo un adulto de 40 años, las arterias del corazón", advirtió Schvartz.


Comprometida
Una escuela comprometida con el proyecto fue la Nº69 Gabriel Carrasco, en donde las autoridades decidieron que en su kiosco no se vendan productos con alto contenido de colesterol como los denominados "snacks" (papas fritas, chizitos, palitos, mayonesas) y ofrecer productos sanos como cereales, lácteos y jugos. Además, se comprobó que el cambio no sólo aporta a la buena alimentación de los alumnos, sino que no disminuye la venta del concesionario.

Aquí la dirección del establecimiento escolar jugó un rol fundamental dado que dispuso que no se expendan más gaseosas, sino jugos naturales, y que no se venda comida chatarra.

"Sería bueno que la actitud de las autoridades sea imitada por muchos establecimientos más de la ciudad, para el bien de los alumnos", expresó el pediatra especialista en adolescentes.

En esto, la coordinadora general de salud, Beatriz Martinelli, les apuntó a "los productos que se consumen por puro marketing", pero resaltó que "en la medida en que a los chicos se les puedan ofrecer ensaladas de frutas, cereales, flan, yogurt o jugos naturales los van a consumir. Y esto no implica que el cantinero deje de ganar dinero".

En esta problemática también juegan un rol fundamental los padres. "Nunca tuvimos en los talleres de reflexión más de 30 padres por escuela y de nada sirve decirle a los chicos qué deben comer si lo que ingieren en sus casas no es saludable", se lamentó Schvartz.
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