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 miércoles, 12 de octubre de 2005  
La toxoplasmosis supone graves riesgos para las mujer embarazada
Puede causar discapacidad en el bebé. Acuerdan en mejor diagnóstico y tratamiento

María Laura Faravel / La Capital

La mayoría de las mujeres se infecta de toxoplasmosis sin darse cuenta. El problema surge cuando están embarazadas, porque el parásito puede afectar el sistema nervioso del bebé y producir discapacidad mental o ceguera. Sobre cien mil embarazos, 500 mujeres tienen toxoplasmosis durante la gestación. De ese total, cinco bebés pueden nacer con daños en el sistema nervioso central. En el caso de que a una mujer embarazada se le encuentre el parásito, los médicos recomiendan iniciar cuanto antes el tratamiento, ya que de esta forma se evita el traspaso a la placenta y al bebé.

En Francia, por ejemplo, existe la costumbre de que las niñas en edad reproductiva coman "bife a la tártara" (carne cruda) para contagiarse el parásito y evitarlo durante el embarazo. En la Argentina existe un gran desconocimiento en el tema. Recientemente médicos y bioquímicos consensuaron cuál es el mejor análisis para detectar la presencia de anticuerpos del parásito, y durante cuánto tiempo es necesario hacer el tratamiento.


Desde los gatos
La toxoplasmosis es una parasitosis difundida en todo el mundo. El parásito llamado toxoplasma gondii se reproduce en el intestino del gato. Allí se forman unos quistes que despide el animal con la materia fecal. Los quistes sobreviven a todo tipo de temperatura y ambiente más allá de un año. Son esparcidos por el viento y el agua o los llevamos en la suela de los zapatos.

La enfermedad se transmite comiendo alimentos contaminados con quistes de toxoplasma. Un modo de prevenirla es lavar la verdura, la fruta e higienizarse las manos antes de comer o de llevarlas a la boca. Esto es particularmente importante en la mujer embarazada.

En el marco del III Congreso y 7º Encuentro Bioquímico, organizado por el área clínica del departamento de microbiología y el departamento de bioquímica clínica de la Facultad de Ciencias Bioquímicas de la Universidad Nacional de Rosario, el doctor Ricardo Durlach, director del Hospital Alemán de Buenos Aires explicó a La Capital la importancia de que la mujer embarazada se haga los análisis pertinentes: "porque como la enfermedad no produce síntomas y la mujer puede cursar todo el embarazo sin saber que la tiene y llevarse la sorpresa de tener un hijo con alguna deficiencia", señaló.

En general el análisis se hace de rutina. "Los médicos hacen los controles pero el problema aparece en el laboratorio donde realmente tienen que detectar la presencia o no del parásito", subrayó el especialista.


Consenso
Atendiendo a la dificultad en el diagnóstico, recientemente se realizó un consenso nacional en la ciudad de Buenos Aires donde médicos y bioquímicos acordaron el mejor método de detección y tratamiento.

Cuando el análisis realizado en el primer mes de embarazo da positivo y el parásito es de vieja data, no es necesario hacer más pruebas de tamizajes para otro embarazo porque significa que la mujer ya tuvo toxoplasmosis, por lo tanto tiene los anticuerpos.

En cambio, si la prueba da negativa, "nos encontramos frente a una persona en riesgo de adquirirla, que se tiene que controlar", señaló Durlach. La norma es que el control se haga una vez cada tres meses.
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Es preferible contraer la enfermedad antes del embarazo.

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