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 sábado, 02 de julio de 2005  
Experiencia
Caminos de película
El arquitecto rosarino Jorge Rollán cuenta su paso por el estudio de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue y el taller de cine de Bigas Luna

Anibal Fucaraccio / arquitecto

“Recuerdo una conferencia que se realizó en Rosario en el año 91. El arquitecto catalán de camisa mostaza nos mostraba su obra de Igualada y nos deslumbraba con su poesía. Casi como una aventura, años después, me fui a vivir a Barcelona... y llegué al despacho”. Así comienza el video en el cual el rosarino Jorge Rollán relata su experiencia de tres años en el estudio del reconocido catalán Enric Miralles, uno de los profesionales (ya fallecido) especialmente venerados por la cultura arquitectónica mundial.

  Doce años atrás, Rollán se recibió en la UNR. Entre sus logros más significativos se puede mencionar que en el 98 ganó el 1º premio del concurso para la Sede del Colegio de Arquitectos de Venado Tuerto y en el 95, asociado con otros cuatro arquitectos, el de la Estación de Omnibus de Reconquista, aunque ninguno de ellos llegó a construirse.

  En el 2000 Jorge se fue a Barcelona con la idea de hacer un curso de posgrado o buscar un trabajo. Pero no tenía nada cerrado de antemano. Ya en la ciudad catalana, acudió a innumerables entrevistas y llegó a mandar mil mails a estudios de arquitectura para conseguir empleo. Pero no era tarea fácil.

  Hasta que unos días antes de la Navidad de ese año, fue personalmente al estudio Miralles-Tagliabue (EMBT), con su tarjeta de presentación. “Ven después de las vacaciones”, le dijeron. Y luego de ese receso lo llamaron para formar parte en el equipo de proyecto del Parlamento de Escocia, una de las obras más poéticas del estudio.

  Ese grupo estaba conformado por otros 5 profesionales de distintas partes del mundo y un proyectista líder (Joan Callís) que viajaba una vez por semana a Edimburgo. Allí en Escocia, había otra firma asociada —con 30 arquitectos— que colaboraba en el pie de obra. En tanto, el cálculo de estructuras lo manejaba una oficina de Londres.

  Dentro del despacho —cuenta Rollán—, se trabaja en la sala grande donde están las computadoras. Había otra sala destinada especialmente al proyecto de Edimburgo y además “mientras trabajábamos, se escuchaba de fondo el ruido de los que construían las maquetas. Era muy parecido a una carpintería. Nosotros estábamos con las computadoras pero sentíamos el sonido de las máquinas . . . se parecía a un taller de escuela, a un atelier”, señala el rosarino.

  En ese lugar, y como sistema de trabajo, “permanentemente se realizaban pruebas y tratábamos de ir resolviendo las cosas que nos proponían. Teníamos un servidor en común con la oficina de Escocia donde se enviaban las entregas al final del día”, comenta Jorge.

El muro
Dentro del proyecto del Parlamento de Escocia, Rollán recuerda haber trabajado la relación del edificio con el paisaje. “Allí, el diseño tuvo mucho que ver con la tierra escocesa y el entorno. Una topografía que viene de la montaña y donde se encaja el edificio”, cuenta.

  Estuvo también dedicado al muro del Canon Gate que es una pieza arquitectónica narrativa de Escocia. Para esa labor se contrató a la artista inglesa Soraya Smithson, y se trabajó sobre croquis de Miralles, a los que hubo que darles espesor para poder materializarlos y encofrar en el hormigón.

  A Rollán le causó mucho placer cuando le mandaron el video con el estado de obras 2005 de EMBT, porque comprobó que las cosas en las que trabajó finalmente se construyeron. “Ver a los escoceses tocando ese muro, con piedras con inscripciones y leyendas, me causó una gran emoción”, contó.

  A juzgar por su experiencia, Rollán pudo unir con paciencia sus dos objetivos. Descubrió además nuevas formas de trabajo. “En esos grandes estudio hay un genio que crea, y después hay una suma de esfuerzos en cada emprendimiento: un gran trabajo de equipo”, recalcó.

Ahora, con una nueva visión de las cosas, Jorge disfruta de poder plasmar ese intenso mundo de inquietudes que descubrió durante su apasionante permanencia en Europa. “Volví de Barcelona enriquecido para seguir produciendo en mi lugar y como autor”, aseguró.

Little Italy
Dentro del ambiente de trabajo, se formó un grupo de amigos, la mayoría italianos, llamado “little Italy”. “Todos estábamos en la misma situación porque no éramos del lugar y por eso la relación se trasladó incluso fuera del despacho de arquitectura. Las reuniones siempre se armaban alrededor de una cena en la casa de alguien. Ese clima lo lográbamos porque la mayoría éramos extranjeros”, afirmó Rollán.

  Por eso, a la hora de realizar un audiovisual para comunicar su experiencia en la facultad de arquitectura de la UNR, vinculó su viaje con una preparación de comida en conjunto.

Taller Bigas Luna
Estando en Barcelona, Rollán tenía ganas de estudiar algo vinculado con el cine. Vio en Internet que el taller del director español Bigas Luna realizaba un curso en Barcelona y se inscribió. Pero a los 2 días, se lo encontró al mismo Bigas Luna en el estudio de Miralles. Allí se enteró de que iba a realizar una película del estado de las obras del despacho a julio de 2002 y, como no podía ser de otra manera, se ofreció para colaborar en ese proyecto.

  “Conformamos un grupo de trabajo y salíamos de los proyectos de arquitectura en los momentos que se filmaba la película”, comentó. Ese video se produjo para una exposición que se hizo de los trabajos del estudio EMBT en el Colegio de Arquitectos de Catalunya. Ahí se presentó por primera vez la película. “No fue una retrospectiva, era un trabajo vivo”, señala Rollán, a lo que agregó que “Miralles no pudo ver finalizada ninguna de esas obras”. En esa misma ocasión, le entregaron a su esposa Benedetta, la medalla de oro al talentoso arquitecto catalán fallecido.

Ismo real del sur
Rollán fundó en 1986, junto a Germán Geminale y Juan Sebastián Landoni “Ismo real del sur”, un movimiento de producción artística que aborda diferentes lenguajes como pintura, literatura, instalaciones, arquitectura y audiovisuales. Las producciones más recientes son “Camino a casa de mamá”, un videoclip de rock; “Concreto y difuso” un corto sobre obras de Vagón Arquitectura; y “Una comida italiana”, documental que narra las vivencias de Rollán en EMBT.


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