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 domingo, 12 de junio de 2005  
Sector público. Pasada la crisis, sobra plata pero faltan proyectos
El presupuesto, en crisis de crecimiento
La subejecución de partidas es la contracara de la expansión fiscal en la administración pública

Marcos Cicchirillo / La Capital

Durante una década los gobiernos se dedicaron casi exclusivamente a administrar la crisis, recortando presupuestos y posponiendo proyectos. Ahora hay plata en las arcas públicas, pero los problemas para llevar adelante proyectos continúan. ¿Las trabas? Múltiples: burocracia, falta de capacitación adecuada del personal, disputas políticas y cuellos de botella provocado por la inflación de contratistas y proveedores.

El ministro de Hacienda, Walter Agosto, reconoció que existe una subejecución presupuestaria en varias áreas del Estado santafesino. Pero se trata de un problema que, en diferentes grados, también aparece a nivel nacional y municipal.

En algunas carteras de la provincia la ejecución presupuestaria apenas llega al 40% de las previsiones iniciales, o incluso menos. Una cifra similar se registra a nivel nacional. En el gobierno municipal de Rosario admiten ciertos retrasos puntuales pero, en general, dicen caminar casi al ritmo de lo previsto en los proyectos.

El problema para la realización de los proyectos no es la falta de recursos, ya que los presupuestos de varias carteras se multiplicaron por dos o más. Por eso, el malestar que surgió del nivel político, y no de la estructura administrativa, se debió principalmente a que la bonanza económica no está quedando plasmada en obras, muchas de ellas urgentes después de tantos años de parálisis.

El propio gobernador Jorge Obeid les pide casi a diario a sus ministros "gestión y más gestión". Una latiguillo que se entiende más en el contexto de la carrera electoral y en la necesidad de traducir la bonanza económica en votos. La otra carrera es la llegar a 2007, cuando el justicialismo debe revalidar títulos en el gobierno provincial, con los anuncios realizados ya en marcha.

El factor común en la subejecución presupuestaria en los tres niveles de Estado es la infraestructura, precisamente el área más postergada durante la anterior crisis. Paradójicamene, uno de los rubros que más aumentó sus partidas en el presupuesto 2005.

El secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, admitió durante la semana pasada que el conjunto de obras viales, planes de viviendas y saneamiento anunciadas para este año tendrán un nivel de ejecución del 40% a fines de junio.

En este sentido, los gobiernos se encuentran con la competencia del sector privado en la demanda de obras. Esto genera que las empresas constructoras en algunos casos no tengan capacidad disponible para participar o que presupuesten muy por encima de las previsiones. En otra palabras, ajustan vía la ejecución de obra o por precio.

En este punto, el secretario de Hacienda municipal, Carlos Fernández, coincidió con Agosto en que existen "algunas demoras" en la ejecución de las obras de infraestructura. Sin embargo, aclaró que en Rosario "en general hay un alto grado de cumplimiento" con lo programado para el 2005.


Un cuestión cultural
Los problemas de "expansión" también aparecen en la compra de equipamiento (vial, educativo, de salud y de seguridad). Por cuestiones de escala de la compra o de demanda global (por el crecimiento también del sector privado) las empresas proveedoras no pueden abastecer los pedidos del Estado en tiempo y forma.

Para subsanar parte de este problema, en el gobierno provincial, por ejemplo, analizaron la posibilidad de comenzar a realizar compras de forma segmentada. Sin embargo, esta alternativa insume mayores plazos, debido a que para cada compra tienen que confeccionar un llamado a licitación distinto.

Fernández explicó que en Rosario, justamente por una cuestión de tamaño de las compras, no se encuentra con los problemas que existe en los otros dos niveles de Estado en materia de adquisiciones, que penalizan con demoras en las entregas o sobrecostos en los equipos o insumos.

Otro de los aspectos que visualizan los gobiernos como problema es la cultura de trabajo en las estructuras administrativas del Estado. Agosto reconoció que hasta el 2002 los empleados quedaron prácticamente limitados a gestionar la crisis, por lo que cree que se perdió cierta gimnasia para la formulación y desarrollo de proyectos que conducen a la subejecución presupuestaria.

El ministro reconoció que existen planteos dentro de las estructuras administrativas sobre la falta de incentivos para lograr un aumento de la productividad, para lo cual respondió que apuntarán la motorización de la burocracia vía la capacitación y en menor medida en una jerarquización progresiva del personal.
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En algunas carteras la ejecución presupuestaria apenas llega al 40% de las previsiones.


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