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 domingo, 03 de abril de 2005  
La Iglesia de cara al futuro
Quién puede ser el próximo
Aunque nadie habla oficialmente de los posibles sucesores de Karol Wojtyla, existe un grupo de cardenales que cumple con los requisitos para serlo

El 25º aniversario del pontificado de Juan Pablo II (celebrado en septiembre de 2003) se cerró con la imposición simbólica del capelo y del anillo cardenalicios a 31 nuevos príncipes de Iglesia (uno de ellos “in péctore”, es decir, secreto), un gesto que ha sido interpretado por muchos como un auténtico “precónclave” que elegirá al nuevo Papa.

Debido a la larga duración del pontificado de Juan Pablo II, el 93 por ciento del Sacro Colegio ha sido designado por él. Este dato puede ponernos sobre la pista de su sucesor, ya que parece querer indicar que el futuro Pontífice será un hombre de la “línea” del papa Wojtyla.

Según esta afirmación, las posibilidades de que el próximo Papa sea latinoamericano han aumentado notablemente, ya que América Latina cuenta con un número excepcional de candidatos a la sucesión.

Tiene 22 purpurados electores en el Sacro Colegio Cardenalicio, órgano supremo de la Iglesia. Se calcula que de los 1.000 millones de católicos que hay en todo el planeta, la mitad vive en Latinoamérica. Además, el número de vocaciones se ha disparado en esta zona en los últimos años, un hecho que puede suponer el asentamiento del catolicismo en el futuro y que debe cuidarse.

El cardenal Dionigi Tettamanzi parece ser uno de los candidatos con mayores posibilidades. Desde que Juan Pablo II lo trasladó de Génova a Milán para encabezar la arquidiócesis más grande del mundo, su nombre empezó a sonar con fuerza en los pasillos del Vaticano. Tettamanzi, de 70 años y ex secretario de la Conferencia Episcopal italiana, es conocido por su talante moderado y su facilidad como mediador. Tiene una edad perfecta para ocupar el sillón de Pedro, tras un Pontífice tan duradero como el actual.

A quien sí se coloca en primera línea de sucesión es a Angelo Sodano, cardenal desde 1990, año en que sustituyó a Agostino Casaroli como secretario de Estado. También se menciona al cardenal Camillo Ruini, actual presidente de la Conferencia Episcopal italiana y vicario del Papa. Es conocido por su intensa labor dentro de la vida política italiana.

Existe la creencia generalizada de que el Papa ideal es aquel que no es ni joven ni viejo, ni muy conservador ni muy liberal, que se mantiene fiel a los preceptos sostenidos por Juan Pablo II y satisface al mayor número de fieles. En este sentido, los candidatos europeos lo tienen más difícil, ya que presentan un perfil más liberal que el resto.

No obstante, dentro de ellos destaca el cardenal de Bélgica, Godfried Danneels, uno de los prelados más influyentes y con reputación de moderado. Causó cierto revuelo cuando pidió un debate sobre si se debía o no limitar el papado, aunque dejó muy claro que con ello no pretendía insinuar que el Papa debiera dejar su cargo.

El nigeriano Francis Arinze parece ser el único cardenal de raza negra con opciones en el próximo Cónclave. Es el actual prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Por último, se habla de uno de los hombres más controvertidos de la curia, el alemán y jefe de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger. El encargado de la pureza de la doctrina de la Iglesia tiene en su contra dos factores, la edad (tiene 77 años) y su fama de extremista o demasiado ortodoxo. Aunque es precisamente su edad lo que le hace idóneo para muchos expertos en temas vaticanos que lo ven como un posible Papa de transición.

Se ha llegado a hablar de un claro enfrentamiento entre dos bloques de candidatos: los italianos frente a los latinoamericanos.

De entre los últimos destaca el cardenal Oscar Andrés Rodríguez Madariaga. Ex titular del Cela (Consejo Episcopal Latinoamericano), tiene 62 años y es el arzobispo de Tegucigalpa. Es uno de los prelados en ascenso por su campaña para promover la condonación de la deuda de los países más pobres. Es muy querido por el pueblo.

El arzobispo de Sao Paulo, Claudio Hummes, es un hombre muy preocupado por la Iglesia de los pobres. Este franciscano hijo de alemanes podría tener un amplio consenso entre los denominados “aperturistas” y “moderados”.

Muy apreciado por su visión teológica es Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. El vaticanista Sandro Magíster (L’Espresso) afirma que “tiene la virtud de no hacer campaña y, a la vez, no tiene ningún motivo de crítica”. En caso de ser elegido, se convertiría en el primer Papa jesuita de la historia.

Mucho más popular es Jaime Lucas Ortega, el artífice de la histórica visita del Papa a Cuba. Entre sus puntos a favor está el mérito de liderar el catolicismo en un país Comunista donde la libertad de religión no está muy clara y donde la Iglesia puede ser vista como una organización que rivaliza con el régimen castrista.

El cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz ha sido el último en incorporarse a la lista de candidatos. John Allen, el respetado vaticanista norteamericano y corresponsal de National Catholic Reporter, afirma que “es uno de los más firmes candidatos en la actualidad. Es el arzobispo de Santiago y actual presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam)”. Fuentes cercanas al Vaticano aseguran que mantiene unas excelentes relaciones con el mundo empresarial germano, que juega un papel esencial en la financiación de la Iglesia.


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