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 miércoles, 02 de marzo de 2005  
Secreto bien guardado. El subsecretario de Seguridad Pública fue imputado de abuso de autoridad y amenaza con arma
Un gendarme confirmó que Rossi empuñó un arma contra un taxista
Lo hizo ante el juez que investiga lo ocurrido el 7 de noviembre en Circunvalación y Rondeau. Ratificó que todo sucedió tal cual lo denunció este diario hace una semana. Un informe de Gendarmería refuerza su relato

El gendarme Iván Darío Méndez, quien presenció el violento episodio protagonizado al pie del puente Rosario-Victoria por el subsecretario de Seguridad Pública, Alejandro Rossi, ratificó ayer la denuncia publicada por este diario hace una semana: declaró ante el juez que investiga la causa que el 7 de noviembre pasado el funcionario empuñó un arma y amenazó con ella al taxista que acababa de chocar. El relato del uniformado fue respaldado por un informe interno de Gendarmería Nacional que ya obraba en poder del juez del caso, Carlos Carbone, donde se detalla que Rossi bajó ofuscado de su pickup 4x4 tras embestir al auto de alquiler, que le apuntó con un arma al chofer y que sólo depuso su actitud cuando el gendarme se lo ordenó a viva voz. La versión del testigo, que intervino en el caso en su calidad de agente de seguridad, se incorporó al expediente un día después de que el gobernador Jorge Obeid ratificara en su cargo al cuestionado subsecretario a la espera de "mayores antecedentes en el expediente judicial".

El testimonio del gendarme, calificado de "impecable" por inobjetables fuentes judiciales, se incorporó al proceso 35/05 un día después de que Rossi fuera respaldado por el gobernador de la provincia. Es más: el espaldarazo al máximo responsable de la seguridad provincial se produjo en el mismo momento en que Rossi era imputado de dos delitos en el juzgado penal de Carbone. Es que la declaración que Rossi prestó el lunes ante el magistrado -de la que no quiso comentar detalles- no fue un simple descargo informativo sino una indagatoria. Es decir, fue sometido a un proceso penal ante la presunción de que incurrió en una conducta delictiva. Las figuras penales que le imputaron a Rossi en ese acto fueron dos: abuso de autoridad y amenazas con armas.

La existencia de esos delitos quedó reforzada ayer tras la declaración del gendarme Iván Darío Méndez, quien presenció e intervino en el caso ignorando entonces que se trataba de un funcionario público. Acompañado de sus superiores de la delegación local de Gendarmería Nacional que fueron a darle apoyo, y que afirmaron hacerlo en resguardo de la imagen de la institución, Méndez se presentó por la mañana ante el juez Carbone, en los Tribunales de Balcarce al 1600.

El magistrado evitó dar a La Capital detalles de la declaración amparado en el secreto de sumario. No obstante, fuentes del caso señalaron que el gendarme ratificó todos los extremos denunciados por este diario en su edición del 20 de febrero pasado.


Relato pormenorizado
Méndez relató que el 7 de noviembre estaba como centinela en la rampa de acceso al puente Rosario-Victoria, unos 25 metros por encima del lugar del accidente, cuando escuchó desde allí el ruido que provoca una colisión. Luego del choque, observó que el conductor de una pickup 4x4 se bajaba del vehículo empuñando un arma de fuego (una pistola Gluck calibre 40) y se acercaba al taxista Sergio Daniel Amaya -que manejaba el Volkswagen Senda patente RAE578 radicado en Granadero Baigorria con la chapa 020- a quien había embestido en la puerta trasera izquierda de la unidad.

Durante la investigación del caso, una fuente policial había relatado a este diario que entonces el gendarme marchó decidido hasta el lugar y ordenó: "Señor, tire el arma al suelo o le disparo". A lo que el hombre armado respondió: "¿Sabés quién soy yo? Soy el jefe de Seguridad de la provincia". De acuerdo con las fuentes consultadas ayer, esa secuencia fue corroborada por el relato del uniformado. El gendarme dijo haber escuchado que el sujeto armado se presentó como "secretario de algo", aunque no oyó el resto de la frase. Ante su insistencia para que se desarmara, relató, el funcionario arrojó su arma al suelo y desde su celular llamó por teléfono a los más altos oficiales de la Unidad Regional II.

Tras el incidente, el taxista fue esposado y conducido a la seccional 10ª como imputado de conducción peligrosa, por lo que le abrieron una causa en un juzgado de Faltas.

La versión descargada por el gendarme ya constaba en el expediente abierto de oficio en la fuerza a la cual pertenece. De acuerdo con las fuentes, un radiograma interno de Gendarmería Nacional con fecha 7 de noviembre de 2004 ya había sido remitido al juzgado cuando Carbone abrió la causa y solicitó copias de las actas y libros de guardia a las dependencias que intervinieron en el episodio.

Mientras tanto, en Tribunales se prevé que la ronda de declaraciones continúe en estos días. El viernes pasado declaró el taxista, quien después de haber confiado a este diario los detalles del episodio negó haber sido amenazado por Rossi. El lunes fue indagado el propio Rossi, que admitió el choque aunque negó la amenaza. Luego fue interrogada la madre del conductor, quien había reconocido en una entrevista radial por LT3 que su hijo le contó pormenorizadamente el episodio en el cual Rossi amenazó a Amaya con un arma y que "en pocos días le arreglaron el auto" de la empresa para la cual trabaja Amaya.

Entre las declaraciones pedidas por el fiscal Esteban Franichevich que aún se encuentran pendientes figuran las del inspector de la Zona 2ª de la Unidad Regional II, comisario Eduardo Aucar, quien impartió órdenes al titular de la subcomisaría 23ª para que fuera al lugar del accidente. Este último, el subcomisario Abelardo Chazarreta, fue el primero en presentarse en el lugar y es quien rubricó el acta preventiva número 8868 confecionada por la policía en la seccional 10ª en al menos cuatro oportunidades a fin de encubrir el abuso de armas que había cometido Rossi. Su testimonio también está pendiente como el del jefe de la comisaría 10ª.
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El gendarme intervino tras bajar de la garita.

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