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 domingo, 27 de febrero de 2005  
Construcción. Inversionistas porteños adquieren proyectos en marcha
Rally de compras de edificios en Rosario
Vienen atraídos por el boom que experimenta la actividad. Apuntan a unidades habitacionales de categoría

Marcos Cicchirillo / La Capital

Como un tour de compras, grupos de inversionistas porteños cruzaron la General Paz atraídos por el denominado boom de Rosario y adquirieron en los dos últimos meses proyectos de edificios en marcha y departamentos de calidad a granel a constructoras importantes de la ciudad.

La elevada liquidez existente, las bajas tasas de interés, la desconfianza que persiste respecto a depositar la plata en los bancos y la burbuja inmobiliaria desatada en Buenos Aires, sedujeron a inversionistas porteños a mirar un mercado como el rosarino, puesto en foco por los medios nacionales en el "podio" de la recuperación económica.

De esa mezcla de factores surgió que, liderados y asesorados por empresarios relacionados con el sector en Capital Federal, visitaran varias constructoras de la ciudad que tuvieran en su cartera proyectos edilicios de calidad destinado a un target de consumidor final medio-medio alto, el mercado más activo en los dos últimos años.

Con estas premisas, los inversionistas finalmente cerraron varias operaciones de compra que en conjunto suman cifras millonarias. El desembarco de jugadores porteños sorprendió a los constructores locales.

Aunque con reservas, varios empresarios locales del sector reconocieron a La Capital que fueron consultados por operadores de Buenos Aires y algunos de ellos admitieron haber cerrado negocios.

Uno de ellos fue Eduardo Bressan, de Bottaro, Bressan & Aguerreberry, quien contó del aterrizaje de inversionistas porteños le causó sorpresa, primero porque no es habitual en que participen del negocio local y segundo porque le comentaron que llegan a Rosario después de las notas periodísticas que daban cuenta de un "boom" en la ciudad.


Compra "al por mayor"
Bressan prefirió no dar precisiones sobre el volumen acordado pero admitió que les compraron varias propiedades de edificios que tienen actualmente en construcción. "Compran en base al precio y son bastante selectivos", dijo el arquitecto para después acotar que "la puerta de entrada fue gente que está en el negocio en Buenos Aires, pero que detrás tienen inversionistas netos".

Otros de los constructores que vendió un importante racimo de departamentos a operadores porteños fue la constructora Bisellach. Distintas fuentes del sector coincidieron en aportar el dato, aunque la versión no pudo ser confirmada por directivos de la empresa. También se dieron otras operaciones pero de menor envergadura.

Néstor Pellegrinet, de la firma homónima, también reconoció que existieron contactos con algunos operadores de Buenos Aires aunque por "por ahora" no concretó ninguna venta.

"Pensaban que iban a hacer un negocio más grande", es la impresión que le quedó de las conversaciones. El arquitecto cree que los inversionistas esperaban obtener una mayor rentabilidad respecto a Buenos Aires, ya que especulaban con los valores de los terrenos, que en Rosario son menores, pero que no tenían tan en cuenta el costo de la construcción -más parecido al porteño- y los de venta de los inmuebles -más bajos-, que asemejan los beneficios dentro de la ecuación.

El interés de los inversores porteños por construcciones de edificios de calidad, con cierto lujo y diseño, vuelve a poner de relieve que este segmento continúa siendo el negocio más dinámico y atractivo para constructoras e inversionistas. Y también el ladrillo como opción a los bancos.

Claudio Iglesias, gerente de los proyectos dirigidos por el reconocido arquitecto argentino Mario Roberto Alvarez (Aqualina, Hoyo 12 y Cetro Real), apuntó que el negocio de la construcción está "en el valor agregado", ya que consideró que en los otros segmentos existe una fuerte competencia y escasa demanda, debido al desfasaje que se produjo en los ingresos y a la ausencia de créditos accesibles.

Bressan coincidió en que "la diferenciación", no limitada a una cuestión del lujo, sino extendida al confort, la luminosidad, el diseño, "es la estrategia a seguir" para no morir en un negocio donde hay una mayor selectividad de los compradores.

Los constructores locales estimaron que las compras de departamentos de calidad siguen muy firme, pero algunos indicaron que se puede estar en la puerta de entrada hacia un amesetamiento, por el decaimiento de la demanda del consumidor final, la reducción de los márgenes debido a los incrementos que se vienen registrando en los últimos meses en los precios de los insumos y la tendencia a la baja del dólar. De allí que el negocio también se esté pesificando.

De todas formas, los empresarios del sector señalaron que inversionistas no faltan aunque notan mayor "selectividad" de la operatoria. Otros hablaron que ya se está produciendo una retracción firme de la demanda. La caída de los precios internacionales de los granos retrajo parte del interés de compra de los hombres de campo, quienes se mostraron muy activos desde la devaluación y especialmente el año pasado cuando la soja superaba los 700 pesos.

Los constructores plantean que siguen apareciendo inversionistas dispuestos a aportar capital para llevar adelante nuevos proyectos edilicios de categoría, pero admiten que deberán aguzar el ingenio para conseguir venderlos.


Rentabilidad y precios
"Puede ser que haya quedado un público más selectivo, pero el negocio está firme", dijo Jorge Carman, socio director de la constructora Fundar, y corroboró que existe una paulatina "pesificación" de las operaciones. Explicó que esto se debe a que le conviene a las dos partes: constructores y compradores. A los primeros por el incremento de los insumos en pesos y a los segundos por el temor a comprometerse en dólares. Aclaró que la financiación actualmente sigue siendo a corto plazo y en la mayoría de los casos por el 30% o 40% del valor de la propiedad y actualizada por el índice de inflación.

El directivo dijo la rentabilidad del negocio, dependiendo del ciclo de la inversión, promedia "entre el 15% y el 20% anual", tasas que resultan mucho más jugosas que las ofrecida por los bancos y más conservadora que operatorias financieras más arriesgadas.

Respecto a la tendencia de los precios de las propiedades en el corto y mediano plazo, la mayoría de los constructores rosarinos consultados coincidieron en que en este segmento de departamentos para la gente de alto poder adquisitivo permanecerán estables y algunos prevén pequeños retoques al alza.

En este sentido, los constructores esgrimieron dos factores para que los precios se mantengan aunque exista cierta retracción: la escasez de terrenos disponibles en las zonas más demandadas, como el centro de cara al río, y el aumento de los insumos.
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Los edificios de categoría se convirtieron en la crema del negocio.

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