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 miércoles, 29 de diciembre de 2004  
Alivio del dolor y contención para ancianos enfermos
En el Hospital Geriátrico funciona la única sala de cuidados paliativos de la provincia. Alberga a adultos mayores con patologías terminales

La unidad de cuidados paliativos del Hospital Geriátrico Provincial es la única sala de la provincia destinada a la atención de adultos mayores en estado terminal. "Consideramos que en ciertos casos los pacientes se benefician al transcurrir sus últimos días en el hospital. En la unidad se tienen más recursos para resolver complicaciones; se ofrece atención durante las 24 horas evitando el agotamiento familiar; y se brinda un lugar para las familias carenciadas", dijeron a La Capital los médicos geriatras José Luis Magaró y Juan Martini, y la psicóloga Rosana Vargas, integrantes del servicio. El hospital ofrece tratamientos para aliviar el dolor y contención emocional.

"La internación crónica es ventajosa en aquellos pacientes que tienen muy deteriorada su salud a causa de enfermedades como el cáncer y requieren de cuidados que son más difíciles de brindar en el hogar, como por ejemplo la alimentación por medio de sondas", dijo Magaró, jefe de la unidad y coordinador del equipo integrado por médicos especialistas, enfermeros, una psicóloga y asistente social.


Mejorar la calidad de vida
El grupo, que trabaja interdisciplinariamente, tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes y su entorno para posibilitar una muerte digna. "Con la internación se evita el cansancio familiar que se suele generar cuando el paciente está internado en el domicilio. Es muy común que el allegado se transforme en el enfermero", subrayó Martini.

Desde la unidad se ofrece contención emocional a aquellos que no cuentan con el apoyo de sus familiares. Esta propuesta conlleva beneficios para las personas sin vivienda que pasan a contar con un lugar, o para aquellos que viven en zonas marginadas a las que no puede acceder el equipo de cuidados paliativos o las familias que no tienen medios para trasladar al paciente todos los días al hospital.

En la unidad, que dispone de 9 camas, se ocupan del tratamiento del dolor y de otros síntomas. Los internados son por lo general adultos mayores de 60 años con enfermedades avanzadas, mayoritariamente de origen oncológico y neurológico (secuelas de ACV, en coma o demencia en estado terminal). En quienes tienen cáncer lo prioritario es tratar el dolor, mientras que en aquellos con insuficiencia cardíaca, puede ser la agitación.

Los adultos mayores llegan derivados de otros hospitales públicos (sean provinciales o municipales), de otras salas de internación del mismo hospital, de obras sociales como el Iapos, con quien media un convenio, entre otros.

Si bien antes era frecuente que el equipo de cuidados paliativos comenzara a intervenir recién cuando el paciente dejaba de responder favorablemente a los tratamientos, los profesionales opinan que los cuidados deben empezar desde el diagnóstico de la patología. "Acompañamos en forma constante. En una primera etapa actúa más el médico especialista como puede ser el oncólogo, mientras que en una segunda instancia actuamos más nosotros", dijo Martini.


Contención emocional
Otro de los pilares del servicio es la contención emocional dirigida no sólo al paciente, sino también a su entorno, sean familiares, amigos o vecinos. "El paciente anciano quizás no llega a esa edad junto con su pareja y está acompañado por sus hijos, o no hizo familia y viene al hospital con algún amigo o vecino. Por eso se dialoga con el entorno cercano para brindarles herramientas que los ayude a acompañar al paciente durante esta etapa de la vida", explicó la psicóloga del equipo, Rosana Vargas.

Con respecto a la comunicación con el adulto mayor acerca de su estado de salud, la psicóloga dijo que la cantidad y el tipo de información que se brinda depende de la necesidad del paciente. "Están quienes llegan al hospital con algún conocimiento y seguimos su discurso; los que pueden hablar abiertamente y los que prefieren no saber. Algunos atraviesan por distintas etapas, momentos de negación, depresión y enojo, entre otras sensaciones". Vargas agregó que más allá que la familia prefiera el silencio, "si el paciente desea saber se le responde".

Finalmente la profesional recalcó que en el servicio le otorgan un lugar central a las cuestiones espirituales. "Comprobamos que las personas que poseen una creencia mueren en paz ya que tienen de dónde sostenerse. En esos casos existe una ilusión de continuidad, un más allá. Mientras que en los no creyentes el miedo al dolor suele ser mayor. Intentamos reforzar los aspectos e ideas positivas del paciente para que logre un buen tránsito hacia la muerte".
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Los profesionales buscan mejorar la calidad de vida de los enfermos.

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