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 domingo, 28 de noviembre de 2004  
Pérdida inexplicable. Las condiciones climáticas fueron ideales y hubo superproducción
Más de dos mil toneladas de frutillas se pudren en los campos de Coronda
La falta de mano de obra y la ambición de algunos fruticultores hicieron que se pierda parte de los cultivos

Norberto Puntonet y Luis Emilio Blanco / La Capital

Coronda.- Más de dos millones de kilogramos de frutillas se están pudriendo en los campos de esta localidad santafesina porque faltó mano de obra para la cosecha, se sembró una superficie mayor a otros años y hubo superproducción por la contribución del clima. También porque se carece de una planificación que permita equilibrar los índices de oferta y demanda. El valor de la pérdida se estima en dos millones de pesos, según los productores consultados.

Los trabajadores chaqueños que habitualmente, año tras año, vienen a la provincia a recolectar la fruta ahora están trabajando en las cosechas de algodón. La alta cotización que alcanzó la frutilla el año pasado alentó a muchos fruticultores a reinvertir y aumentar las hectáreas sembradas con la esperanza de multiplicar sus ingresos. Este fenómeno más factores climáticos hicieron que la oferta fuera mayor que la demanda y los precios bajaran a la mitad con relación a 2003. Aunque si ahora se recolectara la totalidad de la fruta tampoco tendría cabida en el mercado interno o internacional ya que actualmente están saturados.

Esta política de expandir la producción se aplicó en general sin pensar en planificación alguna sobre cosecha y comercialización. El simple razonamiento que utilizaron algunos productores fue: "Me fue bien el año pasado, si produzco más seguro me irá mejor", coincidieron algunos de los consultados.

Sin embargo, no todos los fruticultores pensaron de la misma manera. José Borotto, presidente de Frutillas del Litoral, sostuvo que "ahora nos encontramos con una elevada producción por la gran cantidad de hectáreas que se sembraron, por un año en el que se dio el clima ideal para la cosecha de frutillas. Hubo escasas lluvias, lo que para nosotros es sinónimo de muy buena calidad de fruta y se dieron unos rindes aproximados del 50% por arriba de la media tradicional".

El tercer factor que intervino para que se dé esta situación fue la falta de infraestructura industrial en la ciudad de Coronda para trabajar cantidades importantes de fruta. A esto se le sumó la ausencia de capacidad de comercialización. "Así tuviéramos infraestructura para poder trabajar en la cosecha en grandes cantidades, al no poseer la capacidad de procesarla y congelarla, no la podríamos vender", explicó Borotto, pero añadió: "Si tuviéramos la posibilidad de congelarla y no la vendiéramos consecuentemente también sería perjudicial porque nos produciría más gastos".


Cifra récord
En Coronda se cosechan anualmente unos 10 millones de kilos de frutilla, pero este año la cifra fue récord. Se levantaron 20 millones y se estima que el 10 por ciento quedó en los campos. Esos dos millones de kilos tendrían un valor aproximado en el mercado de dos millones de pesos, aunque si esto hubiera ocurrido el año pasado, las pérdidas hubieran alcanzado los cuatro millones. "Este año no hubo gente para trabajar, de haber conseguido más empleados hubiéramos podido cosechar más", acotó Borotto.

En este proceso de crecimiento de los productores e industriales de la frutilla, hubo quienes invirtieron en infraestructura, agrandaron cámaras frigoríficas y galpones de empaque para poseer mayor capacidad, pero no advirtieron que perdían la posibilidad de ofrecer fruta con trazabilidad para garantizar buenas prácticas agrícolas, exigencias fundamentales del mercado internacional.


Cuello de botella
Este año, la producción de frutillas corondinas tuvo otro cuello de botella importante ocasionado por las políticas sociales del Estado. La gente que posee planes Jefes de Hogar, no quiere inscribirse para cosechar porque cree que pierde el beneficio que les da el gobierno. Como este es un trabajo temporario -de tres meses-, los cosecheros pretenden trabajar en negro pero los productores se niegan para evitar conflictos con los sectores sindicales.

Esto contribuyó a que gran cantidad de fruta quede en el campo, máxime si se tiene en cuenta que en Coronda hay muchos planes sociales al igual que en la provincia de Chaco, lugar de donde proviene la mayoría de los obreros golondrinas que trabajan en la cosecha de frutilla.

Este es un tema contemplado por la legislación de los planes sociales, durante el tiempo que dure el trabajo temporario se suspende el beneficio y luego se retoma. Sin embargo muchos productores de Coronda no tienen conocimiento de esta posibilidad y no llevan adelante convenios con el Ministerio de Trabajo.

Borotto manifestó que "este producto es bien contemplado en otras provincias como Tucumán, que produce mayor cantidad que Coronda, pero en Santa Fe, si se compara con los ingresos de la soja o el ganado, resulta insignificante para los gobernantes". El productor fue tajante: "Deberían tener en cuenta que de esto dependen miles de familias y que a través de la exportación hacemos ingresar divisas al país".
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El precio de venta cayó a la mitad con relación a 2003.

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