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 sábado, 04 de septiembre de 2004

Santa Rosa comenzó a caminar la pampa húmeda
Hubo tormentas sobre la margen oriental y se espera que se extiendan sobre el interior agrícola

Si es que en términos climatológicos son válidas las llegadas tarde, podría decirse que la clásica tormenta de Santa Rosa se retrasó un poco pero llegó. Durante el martes 31 de agosto y el miércoles 1º de septiembre produjo tormentas sobre el margen oriental del área agrícola, pero no se extendió hacia el interior.

La perspectiva para los próximos días indica un comportamiento similar. El sábado comenzará el paso de un frente de tormenta, que atravesará el área agrícola de sudoeste a nordeste provocando lluvias y un descenso de la temperatura.

Las precipitaciones empezarán por el sur de La Pampa y Buenos Aires, y luego irán extendiéndose por el margen oriental del área agrícola, a lo largo del litoral marítimo y fluvial, donde alcanzarán valores moderados a abundantes.

El interior del área agrícola recibirá lluvias más bien escasas, que proveerán escaso alivio a la falta de humedad que la afecta. El noroeste argentino observará valores escasos, que serán insuficientes para compensar las pérdidas causadas por las altas temperaturas registradas en los días precedentes. Lo mismo pasará en el oeste y centro de la región chaqueña, que continuará sin poder cubrir los faltantes de humedad que lo afectan.

El martes hará su entrada una masa de aire frío, que viajará detrás del frente, provocando un descenso térmico, con riesgo de heladas en el sur de La Pampa y Buenos Aires. Este proceso limpiará la atmósfera y dará algunos días con tiempo fresco y seco.

Este comportamiento no hará más que confirmar que la situación hídrica del área agrícola tiende a presentar dos situaciones muy diferenciadas, debido a que los vientos del nordeste, que son los que aportan humedad para la producción de lluvias, corren a lo largo del litoral fluvial y marítimo, pero no penetran hacia el interior del país.

Gracias al buen aporte de humedad atmosférica que recibe, la porción oriental del área agrícola observa lluvias abundantes. El este de Chaco y Formosa, la mayor parte de Misiones y Corrientes, el este de San Luis, El centro y sur de Córdoba y Santa Fe, la casi totalidad de Entre Ríos, y la mayor parte de La Pampa y Buenos Aires, recibieron precipitaciones abundantes que recargaron los suelos, dando condiciones adecuadas para la siembra y arranque de los cultivos invernales, y dejando reservas suficientes para la implantación de los lotes tempranos de girasol y maíz.

Contrariamente, la porción mediterránea del área agropecuaria, registra lluvias insuficientes, porque sólo recibe vientos cálidos y secos, provenientes del noroeste y norte. La mayor parte del noroeste argentino, el oeste y centro de Chaco y Formosa, y el norte de Córdoba y Santa Fe, observaron precipitaciones moderadas a escasas, de manera que continúan afectadas por una creciente sequía, que entorpece el fin de la siembra y el arranque de los cultivos de invierno, y genera malas condiciones para el inicio de la siembra de los cultivos de verano.

Es probable que, en lo que queda del invierno y la primera parte de la primavera, las lluvias sigan concentrándose sobre la franja oriental del área agrícola, en la que la evaporación proveniente del Océano Atlántico y los grandes ríos promueve la producción de tormentas costeras. Por su parte, la porción mediterránea del área agropecuaria continuará recibiendo precipitaciones dispersas que serán insuficientes para causar una buena recarga de los suelos.

La sequía que, desde el verano de 2004, afecta a gran parte de Paraguay, el sur de Brasil y el norte de Argentina, determina que la superficie terrestre alcance elevadas temperaturas por efecto de la abundante radiación solar causada por la baja nubosidad, generando masas de aire caliente y seco que los vientos llevan hacia el sur. Debido a este fenómeno, el otoño y lo que va del invierno registraron prolongados y frecuentes lapsos con temperaturas sobre lo normal.

Aunque esta circunstancia podría parecer una ventaja, en realidad, encierra dos amenazas de cierta entidad. Por un lado, las elevadas temperaturas producen un alto consumo de la humedad del suelo, que perjudica a las zonas que no recibieron buenas lluvias. Por otro lado, las altas temperaturas medias promueven una gran actividad vegetal, que determina que los cultivos se vuelvan muy sensibles a los descensos térmicos intensos, en una época en que el riesgo de heladas es grande.

Esto se ve agravado por el hecho de que la fuerte circulación sobre la cordillera austral mantiene un alto riesgo de irrupciones de aire polar. Por esta causa, las condiciones térmicas del invierno y la primera parte de la primavera continuarán siendo poco estables, alternándose lapsos con temperaturas sobre lo normal, con invasiones de aire polar con riesgo de heladas.

Eduardo M. Sierra (Convenio Fauba/Climagro)

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