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 domingo, 25 de abril de 2004

[Reportaje]
Julio Santucho: "La lucha armada contra Perón fue un error grave"
El hermano de Mario Roberto Santucho hace autocrítica de las acciones guerrilleras de los años 70

Eduardo Barcelona

Hermano del fundador del desaparecido grupo guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Julio Santucho considera, en su libro "Los últimos guevaristas", que fue un error grave "salir a la lucha armada contra Perón", a raíz de lo cual la organización cayó en el aislamiento social y político a partir de 1973.

Santucho, que fue integrante del Comité Central de Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), dijo que el ajusticiamiento de varios militares durante aquel período fue consecuencia del momento en que "los dirigentes del PRT-ERP perdieron la cabeza".

Publicado por Ediciones B, el libro es un repaso crítico de las décadas del 60 y del 70, años en los que tuvo lugar el fenómeno de la lucha armada en la Argentina.n corregida y aumentada de la primera versión.

-Visto a la distancia, ¿no parece demasiado grandilocuente el proyecto del ERP frente a las posibilidades reales que hubo?

-Sí, ¿cómo puede ser que en aquella época se pensara que un grupito pudiera tomar el poder en la Argentina? Parecía una idea alocada, sin pie ni cabeza. Yo creo que hubo un proceso de gran movilización hasta el 73. Desde su regreso Juan Domingo Perón, empieza a apoyar a la derecha peronista y aísla a los movimientos revolucionarios. Esto provoca que grupos como el nuestro queden pedaleando en el vacío.

-¿Por qué faltó esa lucidez? Eso que dice del ERP, también se dice de Montoneros y de otros partidos de izquierda: el hecho de no haber sabido replantear la estrategia política ante la vuelta de Perón.

-A eso lo llamo guevarismo, es el mensaje de Guevara. El Che se encuentra en una situación similar y escribe, dice que hay que poner la voluntad del hombre nuevo. Es la concepción que lo hace internarse en la selva boliviana, donde fracasa. Abrazamos ese mensaje como una obligación con el Che. En el último período, cuando se prepara el golpe de Estado a finales de 1975, en vez de replegarse, el ERP hace Monte Chingolo. Intenta con un acto de heroísmo, como es tomar un cuartel militar tan importante, parar el Golpe de Estado. Apelar al heroísmo, al esfuerzo de la voluntad; eso para mí es la esencia del guevarismo.

-El PRT-ERP supo que iba a una emboscada, según un documento del partido. ¿Por qué no levantaron la acción militar si sabían que iban a una trampa?

-No estaban seguros, había indicios fuertes de que la operación era una trampa, pero había señales opuestas, como que el día de navidad de 1975 le habían dado franco a los conscriptos. Parecía que no era tan cierto que estaban avisados, había dudas.

-¿El planteo de hacer guerrilla urbana o rural fue un intento equivocado o correcto?

-Creo que al principio fue correcto. En especial porque la lucha armada tenía una dinámica distinta. Los primeros años hasta el 72-73 fueron una forma de combate de las masas, como decíamos nosotros.

-Ustedes hicieron la toma del cuartel de Azul en enero de 1974, cuando se discutía la Ley de Seguridad en el Congreso. ¿Por qué la organización no tuvo en cuenta el factor político para realizar acciones militares?

-Es un buen ejemplo. El ERP tenía otra lógica, distinta, difícil de compartir y explicar. Se trataba de hostigar a Perón para que mostrara realmente su política. Esa era la estrategia. Provocarlo, digamos, para que se sacara la máscara. Lo que pasó con Azul se repitió con el "Navarrazo" y ahí no estuvo la guerrilla para justificar la acción golpista de la derecha. Perón quería eliminar los elementos de izquierda y progresistas de su gobierno. En ese momento usó el pretexto que el ERP había asaltado Azul, pero cuando intervinieron Córdoba no tuvieron ningún pretexto.

-¿A qué condujo esta lógica del ERP?

-Al PRT-ERP le hubiera convenido preservarse. Denunciar a Perón, hacer todas las críticas que hizo, pero no entrar en el terreno de la violencia armada en un período en el que Perón tenía el consenso de la gente. O sea, esperar que se desgastara. Los propios peronistas de izquierda se desencantaron... Hubiera sido mucho mejor no salir a la lucha armada contra Perón. Esto al ERP lo aisló más. El PRT advirtió cuál era el camino que había elegido Perón. Montoneros lo veía, pero no lo decía.

-Hacia finales de 1974 hubo muchos ajusticiamientos a militares. ¿Cuál fue la justificación política para aquellos atentados?

-Yo creo que fue uno de los momentos en que los dirigentes del PRT-ERP perdieron la cabeza. Yo menciono en el libro el episodio de la muerte de (Luis) Pujals, que desató esos hechos. Yo lo había hablado con mis hermanos, entrar en ese juego de la provocación, el uno por uno, era la condena de muerte para la guerrilla. La guerrilla no podía entrar en ese juego de enfrentamiento con una fuerza superior. Era suicida y mi hermano terminó por aceptarlo.

-Ahora, ¿hay condiciones para pedir disculpas por el ajusticiamiento de personas? En especial por la muerte de la hija del capitán Viola, durante la dictadura, que usted reconoce en el libro como un hecho "desafortunado".

-Por supuesto. Uno está diciendo que esos fueron errores, pero yo no puedo representar a ese movimiento que no existe más. Lo importante es analizar con la mayor objetividad y sinceridad aquellos hechos. Ese es el esfuerzo mío. No sé que pasa con Montoneros, que tiene otro estilo. Pero los dirigentes del ERP han hecho autocrítica.

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