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 domingo, 15 de febrero de 2004

Primera C
Argentino logró una victoria para soñar
El salaíto bajó a Lamadrid con buen fútbol y se arrima a la cima

Mauricio Bártoli / La Capital

Los sueldos pagados por la directiva, el triunfo en el partido anterior y los nombres en el campo de juego presagiaban un salaíto fuerte. Y esa potencialidad se hizo realidad. Argentino bajó al líder General Lamadrid en Devoto y se prende de nuevo, más porque quedó a 3 puntos del único puntero Luján, al que recibe el sábado próximo.

Después de una apilada de Vázquez, el local buscó presionar más pero apareció en esplendor Pablo Martínez e inclinó la cancha para el salaíto, que tuvo dos buenas ocasiones. El carcelero no se achicaba y a los 9' salvó Andrada cuando entraba sólo Cerenza. Pero a los 14' hubo un premio a la audacia alba. Tras un buen rechazo defensivo, Villarreal la llevó 30 metros y la puso justo para Amaya, quien se la tocó Vázquez para acomodarla en la red.

La hinchada de Lamadrid cantaba "pongan huevos que no ha pasado nada", pero el equipo de Marini había provocado un terremoto. Sin embargo, el que era líder del torneo lo dio vuelta. A los 19', Zavala anticipó a Sciretta, la peinó y Latrechiano puso el empate. Y a los 30' otra vez el goleador apareció sólo en el área chica y definió.

Esa media hora ya pagaba la entrada y llegaron dos minutos espectaculares. Por el segundo de Lamadrid y porque el albo movió del medio, Amaya arrastró dos defensores y la dejó pasar para que entrara Martínez. Al habilidoso lo manotearon y Villarreal transformó en gol el claro penal.

"Están jugando mejor ellos", bramó desconcertada la mujer del goleador de Lamadrid, infiltrada en el palco de periodistas en el arranque del complemento. A los 9', Martínez recibió en el medio, la pisó, tomó aire y encaró por izquierda. Lo desparramó tanto al que lo seguía que cuando lo pasó de caño, avergonzado, lo cruzó. De esa falta vino un tiro libre, a 40 metros del arco, que Faría metió pegada al primer palo.

Rápido, Marini quiso asegurarse el resultado. Tenía un hombre menos desde los 29', por expulsión del corazón del equipo, Rubio, pero no quería sacar a ninguno de los gladiadores. Terminó sacrificando a Amaya, pidiéndole disculpas con un nada exagerado: "Bien, Tili, una fiera". Acertó, no por Amaya, que fue uno de los mejores, sino porque creyó en Martínez, que habitualmente salió por cansancio. Antes, resolvió bien también, apostando por Faría como volante central en el lugar de Rubio.

El 10 corrió hasta el final y siguió siendo la usina de fútbol para que el salaíto terminara con solvencia y hasta con posibilidades al cuarto, como en el gol anulado a Villarreal por supuesto off side.

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Pablo Vásquez fue clave en la victoria salaíta en Villa Devoto.

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