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 sábado, 10 de enero de 2004

Productores e industriales coinciden en que la crisis tocó un piso. Este año subirá la demanda interna
La lechería pisó tierra firme y busca crecer
Aunque no se esperan nuevas inversiones en el sector ni el retorno de los tambos caídos, los que quedaron en la actividad ven incentivos para permanecer

Patricia Martino / La Capital

La lechería tiene un largo camino por delante en este flamante 2004. Principalmente, lograr señales de precio que le permitan recuperar el nivel de producción, que viene en caída desde el 99. Esto atento a que, en una economía con estimaciones de crecimiento, se espera un aumento en la demanda interna.

La escasez de materia prima es el principal temor del sector, que ha sobrellevado duros conflictos en la cadena durante los últimos años. Sobre todo, si se tiene en cuenta que un gran número de productores lecheros se volcó a la agricultura seducidos por la amplia rentabilidad de la soja.

La Junta Intercooperativa de Productores de Leche, que concentra el 22% de la leche del país y recibe la producción del 26% de los productores lecheros, entiende que la lechería tendrá que acostumbrarse a convivir con un modelo de producción mixto. Esta posición surge a partir de datos concretos:un muestreo realizado en establecimientos de la cuenca lechera central que demuestra que los márgenes en pesos por hectárea de la lechería son comparables con los de la agricultura.

Por otra parte, a todos los integrantes de la cadena les interesa que, de una vez por todas, se establezcan reglas claras y se sancione una ley de lechería que permita reorganizar al sector. Las principales demandas pasan por modificar el actual mecanismo de fijación de precios por parte de la industria y encontrar un sistema de precios mínimos que permita la subsistencia de los productores. Además, implementar controles más estricto por parte de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) y del Sistema Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria (Senasa) para lograr una competencia leal y eliminar la lechería marginal.


Circuitos marginales
La Junta Intercooperativa considera que no hay empresas marginales sino circuitos marginales.

Si hay una empresa que no cumple con los impuestos es porque hay productores que venden "en negro", comerciantes que compran "en negro" y también consumidores que compran sin factura.

El sector hace tiempo que pide a gritos una ley que respalde y reorganice la actividad pero hasta ahora no hubo acuerdo sobre el tema.

La punta del ovillo comenzó a verse esta semana en el Comité Federal de Lechería, conformado por la Nación y cinco provincias productoras (Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba y La Pampa). Allí se acordó avanzar en la definición de un precio referencial no obligatorio y el compromiso de varias industrias de cambiar el mecanismo de fijación de precios pagados al productor, pasando del actual sistema retroactivo a uno anticipado.

En los próximos 60 días estaría listo el mecanismo para fijar el precio referencial, que estaría determinado por una banda de precios que será publicada todos los meses por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagpya). No obstante, la medida no será de cumplimiento obligatorio para las empresas que seguirán pactando el precio de la materia prima con los productores.

Según datos oficiales, el promedio del litro de leche pagado a los productores el año pasado fue de 46 centavos y el valor sería similar para 2004. Por lo tanto, las perspectivas del sector lechero para este año serían alentadoras y en la medida que las condiciones climáticas acompañen la producción podría recuperarse un tres por ciento.


La cadena opina
Guillermo Gianasi, miembro de la comisión de lechería de Federación Agraria Argentina (FAA), se mostró escéptico al ser consultado sobre las probabilidades de que el sector mejore su situación este año. Para el dirigente, el panorama, sobre todo de los productores más pequeños, dista de ser el mejor.

"Estamos en una situación en la que la agricultura compite ferozmente con la lechería. La rentabilidad final de la soja hace que el proceso de liquidación de tambos continúe. El oro verde es bueno pero hay que equilibrar las cosas, en las zonas donde puede haber leche hay que mantener la leche", explicó Gianasi.

El representante de FAA se quejó de la inexistencia de una ley de lechería que regule la actividad y establezca reglas claras para el sector. "Los productores subsisten, algunos cayeron y por eso la producción también cae, vamos a tener que importar leche porque la producción no va alcanzar para el consumo interno", indicó.

"Hasta ahora esta situación no se dio porque la gente no tiene poder adquisitivo para comprar lácteos",dijo.

Sin embargo, se conoció que el año pasado algunas industrias importaron leche de Uruguay para cubrir la demanda. Esta situación se dio durante los meses de conflicto entre los productores y la industria cuando no lograban pactar un precio conveniente para ambas partes. Algunas fuentes consideran que se trató de una herramienta de presión.

Una de las dificultadas fundamentales del productos es pactar con la industria un precio justo, sobre este tema Gianasi destacó que es sometido a condiciones, que en algunos casos, lo hacen dejar la actividad. Además mencionó que hay que tener en cuenta la diferencia entre lo que le productor recibe y lo que el consumidor paga por un litro de leche. La primera punta rondaría los 50 centavos y la segunda 1,50 pesos.

Gianasi advierte que hay que sentar a todas las partes de la cadena, inclusive a los supermercadista que hoy en día son los que logran mayores ganancias, para analizar la situación. "El Estado debe abordar con máxima responsabilidad esta cuestión y definir qué hacer con la lechería argentina", concluyó.

El productor Gustavo Colombero sostiene que lo más importante para este año que se inicia es "cerrar temas pendientes", como lo es el mecanismo de fijación de precios. Debido a que muchos tambos cerraron sus puertas la escasez de leche está latente diariamente. Por eso advierte que va a haber buenos precios pero aclara que el conflicto llegaría a su fin si existiera una ley de lechería.

Roberto Socín, productor de la zona de la cuenca lechera de Santa Fe, ve un año positivo por la recuperación de los precios y por las posibilidades de que finalmente el sector se reorganice. Considera que el 2004 será el año en que se concretarán grandes cuestiones pendientes. Para Socín el mecanismo de fijación de precios es uno de los más importantes.

"El superboom de la leche no va a existir hasta que el sector no tenga previsibilidad, si no tenés la certeza de saber que vas a cobrar por la producción es difícil planificar", explicó. Para el productor sería importante que bajasen los costos de implantación. Una herramienta apropiada podría ser la alfalfa modificada genéticamente, apuntó.


La visión industrial
El titular de La Sibila, Federico Boglione, se animó a pronosticar un crecimiento de la producción de leche para este año del 5%. "Estamos en 7.500 millones de litros de leche a nivel nacional y podemos llegar a 7.800 millones en 2004", precisó. En su época de oro, la producción lechera llegó a tocar los 10 mil millones de litros.

Para Boglione el sector ya tocó su piso y de ahora en más la curva será ascendente. "El mercado interno se puede ir recuperando por la suba del salario (se refiere al aumento de 250 pesos para el sector privado) y hay que trabajar para ampliar el mercado externo", precisó.

La Sibila exporta el 40% de su producción de leche en polvo, principalmente a Argelia y otro países africanos y árabes, y proyecta ampliar su planta de Nogoyá, Entre Ríos, para secar mayor cantidad de producto.

En tanto, Miguel Romano de la cooperativa láctea Lehmann, señaló que con un precio de 46 centavos por litro de leche el sector puede sostenerse. No obstante, advierte un aumento de precios y pronostica un "muy buen año". El ideal sería estar por encima de los 50 centavos.

Aunque el representante de Lehmann considera que los tambos cerrados no van a reabrir ni se van a recuperar los litros de leche perdidos, insiste con la idea de ser optimistas y prevé un crecimiento del sector para este año.


Cómo está la industria
Jorge Giraudo, gerente de Relaciones y Comunicaciones de Sancor, sostiene que la caída que comenzó a registrarse en 1999 llegó a su fin.

El directivo considera que hoy en día existe un amesentamiento de la producción de leche y prevé crecimiento para este año.

Respecto a la posibilidad de futuras inversiones, explicó que el fuerte proceso en implementación de tecnología y normas de calidad para competir internacionalmente se dio en la década del 90 y por el momento no estima que exista capacidad de inversión dada la capacidad ociosa de las fábricas.

Actualmente Sancor procesa 4 millones de litros de leche diarios y su capacidad es para 5,5 millones. Para Giraudo, si se alcanza el reordenamiento del sector se abre la posibilidad de lograr una mayor producción.

Del total de la producción, un 35% es destinada a la exportación, principalmente de leche en polvo. El directivo indicó que si se eliminan las retenciones (5%) Argentina podría ampliar el mercado externo.


Una buena racha
Bernardo Arocena, presidente de la Cooperativa de Tamberos de Rosario (Cotar), coincide con la idea de que los precios de la leche llegaron a una meseta.

En base a esta tendencia, advierte que se frenaron los cierres de los tambos y que los productores, en el peor de los casos, destinan una parte de su campo a la agricultura pero continúan con la lechería.

Cotar procesa 320 mil litros diarios de leche y el 50 por ciento de su producción se exporta, principalmente a Argelia.

Desde la empresa sostienen que si se mejorara la infraestructura, las rutas, los caminos, se podría ampliar el mercado internacional.

Aunque el directivo sostiene que el consumo interno está frenado, prevé que subirá en la medida que aumente el poder adquisitivo. En la década del 90 se consumían 230 litros de leche por año por habitante y desde el 2000 esa cifra se ubicó en 170 y hasta bajó a 140.

"Se come menos queso porque no se puede comprar", citó a modo de ejemplo, sin dejar de mencionar que los precios se encarecen por los intermediarios. "Una barra de queso sale de la fábrica a 6 pesos el kilo, teniendo en cuenta el trabajo de los productores y de la fábrica", advirtió.

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La crisis que comenzó en 1998 pulverizó el crecimiento de la producción.

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