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 domingo, 04 de enero de 2004

Piercing: Cuerpos adornados

Puede ser que el aro que se coloca en la boca parezca algo de lo más moderno, pero el pueblo maya ya anillaba sus lenguas y genitales durante las ceremonias religiosas. También el Kama Sutra describe anillados en el pene y, actualmente, muchas tribus siguen perforando sus cuerpos en los ritos de iniciación en la edad adulta.

Pero esta práctica, conocida como piercing (perforar distintas partes del cuerpo para colocar aros u otros ornamentos) también triunfa en las sociedades occidentales, sobre todo en verano. Médicos y profesionales del body art (arte corporal, que es como se llaman estas prácticas) coinciden en que muchos no siguen las precauciones recomendadas.

Aunque todo piercing supone ciertos riesgos, seleccionar al perforador adecuado y seguir los cuidados higiénico sanitarios posteriores, es clave para minimizar peligros. Ya han pasado más de dos décadas desde que esta práctica resucitó en los países occidentales. La idea fue del movimiento punk, que allá a finales de los 70 los popularizó. Pese a este comienzo, que hizo que los anillamientos se asociasen a los grupos marginales de la sociedad, hoy estas prácticas se han convertido en una moda.

Los piercings se perciben como algo temporal, por eso muchos adolescentes consideran que esta decisión tiene pocas consecuencias a largo plazo. Siempre el que realiza la colocación debería proporcionar cierta información antes de perforar.

* Parte superior de la oreja y nariz: ambas zonas están compuestas por cartílagos, así que la cicatrización es lenta y pueden formarse granulomas (lesiones abultadas). La nariz es muy susceptible de infecciones. En el pabellón auricular, la proximidad del pelo y la presión al dormir dificultan la curación y, además, las infecciones son difíciles de tratar porque la zona no tiene suficiente flujo sanguíneo para que llegue un antibiótico.

* Ombligo: es la zona más propensa a las infecciones, por los pliegues que presenta, por lo que este anillado exige cuidados higiénicos muy estrictos. La ropa apretada puede dificultar la cicatrización y facilitar los procesos bacterianos. No es posible practicarla en ombligos prominentes o en adolescentes que aún no se han desarrollado.

* Orales: tampoco todo el mundo puede hacerse un piercing en la lengua o el labio. Ambos ocasionan problemas gingivales y dentales, de modo que no resultan recomendables en personas con un esmalte débil o con implantes dentales. Asociaciones odontológicas de todo el mundo, se han mostrado en contra de estas perforaciones. Los anillados orales exigen además cuidados posteriores rigurosos, como el empleo de un enjuague bucal y no tomar alcohol.

Los materiales que atraviesen la piel han de ser estériles y desechables, los guantes deben ser descartables y únicamente podrán utilizarse aros de oro, titanio y acero quirúrgico. Antes de tatuarse o de colocarse un piercing se deben considerar los posibles inconvenientes e implicaciones futuras. Una vez tomada la decisión hay que buscar un lugar con equipamiento adecuado y personal idóneo que asegure los métodos de asepsia durante las prácticas, recordando que los cuidados posteriores son imprescindibles para evitar complicaciones.

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