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 domingo, 28 de diciembre de 2003

Rosario desconocida
La sexta república

José Mario Bonacci (*)

Un barrio puede tener un cierto pasado fijado por datos estadísticos, delimitaciones técnicas, números, circunscripciones. Ellos facilitan la administración, nomenclatura, gobierno y control de la zona, entre otras cosas. Un territorio, un lugar, determinado por los sentimientos, los afectos, los recuerdos, entra en el baúl de las cosas entrañables.

El recorrido de una avenida, el trazado de una red técnica o el límite de una seccional por dar algunos ejemplos, no aportan nada para lo expresado en el párrafo anterior.

Nuestro espacio afectivo es la ciudad toda. De otra manera, nos sería imposible cumplir semanalmente con estas entregas. En cambio "nuestro lugar" absolutamente entrañable, tiene su centro en la Estación de Central Córdoba, hincando el compás en su cúpula para girar con un radio de diez cuadras. Allí están nuestra niñez, nuestros estudios, nuestro presente. Este territorio muestra entonces diversas y contradictorias facetas que confirman lo expresado. Como ejemplo, el cruce de avenida San Martín con bulevar 27 de Febrero según nos ubiquemos en sus ochavas, nos hará transitar por barrios general San Martín, España y Hospitales, la vieja República de la 6ª, y el Centro, según reza el plano oficial actualizado. Si es por secciones catastrales, estaremos en la 1ª, 2ª, y 3ª , aunque el sistema de descentralización municipal indique que allí se separan los distritos centro y sur. Por secciones policiales, en esa misma esquina estaremos en la 5ª, la 4ª (antigua 6ª), la 15ª y la 16ª. ¿Cuál es entonces la dimensión afectiva para ese lugar, para esa esquina, que debe ser unívoca e intransferible? Lo detallado, debidamente mezclado, con lo que llegamos a la verdad última: los sentimientos por un lugar determinado se organizan a partir de otros parámetros ajenos a las matemáticas, a la geometría y a los reglamentos...


La República de la 6ª
La "República de la 6ª" que sigue siendo llamada así a pesar de que hace muchos años cambió su nomenclatura policial, tiene una historia cronológica y descriptiva que ha sido tratada profundamente y bien por autores varios. Al tomarla como tema de análisis, queremos ahora fijar otras magnitudes seguramente ignoradas por la gran mayoría. Fue y sigue siendo un barrio comprometido con la actividad universitaria. En Pellegrini 250 se ubica la Facultad de Ingeniería, en donde funcionaba también la Escuela de Arquitectura, dependientes de la Universidad Nacional del Litoral con sede en la capital provincial, hasta que en 1969 se creó la UNR. Allí iniciamos nuestra carrera en un momento de cambio.

Corría el año 1956, cuando se puso en marcha una experiencia de gran riqueza que recompuso la enseñanza e introdujo de lleno el análisis y la práctica de la arquitectura moderna, después de años en devaneos de nacionalismos locales y oídos sordos hacia experiencias de fuste en el mundo. Fue posible gracias a un equipo de profesionales de Buenos Aires asociados a otros locales y contacto estrecho de búsquedas con Tucumán y su otro centro persiguiendo similares resultados. Fue simplemente una revolución. El mensaje de los maestros, aún vivos y en valiosa producción caló hondo y el peso intelectual de Le Corbusier, Wright, Mies van der Rohe, Walter Gropius y Alvar Aalto entre los más valiosos, comenzó a dar sus frutos.

El alumnado transitó un sendero de fuerte vocación, entusiasmo y dedicación insertos en una mística particular de interés infinito. Se crearon grupos de variados colores, especialmente uno que amalgamaba la pasión, el espacio físico necesario y la cuota de bohemia tamizando un esfuerzo de trabajo profundo. Así, nació "El Paraíso", en una vieja casona que en Pellegrini 47 bis todavía hoy se asoma en la barranca frente al parque Urquiza. Lo integraban docentes y estudiantes adelantados, entre los cuales es justicia nombrar a los arquitectos Andino, Sosa, Diez, Favra, Catuara, Cavallo, Viotti, Ferrari, y los ya fallecidos Stodart, Ausburger, Rodríguez, Mayorano y otros. Algunos de los grandes profesores de la escuela local eran concurrentes y partícipes de aquella ebullición de saber. Don Hilarión Hernández Larguía (Rosario), Eduardo Sacriste (Buenos Aires-Tucumán) y variadas presencias pasajeras, honraban "El Paraíso" con su prestigio y guía sabia.

En 1958, llega a la ciudad el primero de los grandes maestros modernos de renombre internacional. Richard Neutra, nacido en Viena y vecino de la casa de Sigmund Freud con cuyos hijos jugaba en su infancia, debió salir de Austria en los años 40 a causa del nazismo y se estableció en los EE.UU. como ocurrió con otros grandes. En el auditorium de Ingeniería brindó una deslumbrante conferencia en base a sus obras más renombradas, incluida su aún célebre "Casa del desierto" en Palm Spring (California). Describir la euforia estudiantil sería redundar en algo descontado de antemano. Han quedado viejas fotografías, que ilustran esta nota: de izquierda a derecha, don Hilarión, Catuara, Neutra de sombrero, con un alumno y Andino, principal gestor de la visita del maestro a quien invitaron e hicieron conocer "El Paraíso". La otra imagen muestra al maestro Sacriste contemplando el río. Algún tiempo después, también estuvieron en Rosario Giulio Carlo Argán, Nicolás Pevsner, Misha Black, Yosisaka Takamasa y tantos otros. Así se gastaban las cosas en aquellos tiempos, cuando una pasión especial animaba el aprendizaje de la arquitectura en la ciudad.

En 1984, la Facultad de Arquitectura es la primera en trasladarse a la Ciudad Universitaria y ubicada sobre la barranca frente al Paraná entre Pellegrini, 27 de Febrero y Berruti. Tanto Pellegrini 250 en la vereda de enfrente, como la Ciudad Universitaria y aquel entrañable "Paraíso", ocupan la República de la 6ª. Pero deberemos encontrarnos una vez más, para continuar en este territorio urbano y conocer cómo era el ambiente estudiantil y la vida en aquellas recordadas pensiones, cada una con su color particular, agregando algunas presencias actuales que le dan un sabor especial, como para asegurar que estamos transitando una república con historia.

(*)Arquitecto

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