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 domingo, 28 de septiembre de 2003

Mujeres fatales: sexys y osadas

Las vampiresas o mujeres fatales forman parte de la mitología de la humanidad, desde personajes reales como Cleopatra hasta de ficción, encarnados de la forma más admirable por las heroínas del cine negro americano. Pocas mujeres han pasado a la historia (exceptuando a las canonizadas como santas) de forma que su dominio no fuera considerado por el hombre como algo peligroso. Nada resulta tan atrayente, enigmático y ambiguo: son queridas y odiadas. Las "mujeres fatales" resultan personajes imprescindibles para el desarrollo de la liberación femenina.

En la mujer fatal se funden la vamp de las mitologías nórdicas y las prostitutas de las mediterráneas. Fueron los franceses los que la denominaron femme fatal. Los norteamericanos la llamaron spider woman o mujer araña. Con esos términos definían a una mujer hermosa, ambiciosa e intrépida, insensible y cruel, que muestra sus intenciones únicamente en el último momento.

La mujer fatal es ambigua, y sabe jugar con este sentimiento. Utiliza su belleza y su sexualidad como armas para lograr lo que desea. Estas mujeres utilizan su cuerpo como señuelo, con él provocan, intrigan, mienten y manipulan para obtener beneficios lucrativos. Su moral tiene como objetivo la ascensión social: el poder, el dinero y el lujo. Por ello están dispuestas a arriesgarse con una determinación que hace caso omiso a cualquier obstáculo.

La ambición económica, siempre atribuida a la identidad sexual masculina (dentro del sistema social patriarcal)es una característica propia de esta mujer, que se salta las normas del sistema y paga por ello con la soledad, la cárcel, la incomprensión e incluso con su propia vida.

Las vamps vivieron su época dorada, desde 1940 hasta los años 50 y principios de los 60. Estas mujeres formaron parte de la cultura americana y del resto del mundo occidental por extensión. Después de la Segunda Guerra Mundial la emancipación de la mujer se hizo evidente, y en cualquier película de la época se ven claramente los rasgos que las caracterizaban. Gilda es la culminación de este tipo de mujeres en el cine.

Mitos en la pantalla

La primera mujer fatal se puede considerar que fue Eva. Ella, según cuenta la historia, fue la encargada con sus encantos femeninos de que Adán probara el fruto del árbol prohibido. Por culpa de esa desobediencia, los seres humanos desde entonces tienen que ganarse el pan con el sudor de su frente. Y las mujeres aportaron el primer nombre para la lista.

La musa de Marco Antonio durante el Imperio Romano, fue Cleopatra. Después de algunos flirteos con César, ésta se decide conquistar al general romano que quedó prendido de su belleza y de su gracia. Fruto de esta relación fue su hijo Cesarión. Cuenta la historia que Cleopatra puso fin a sus días, dejándose morder por una serpiente.

Aunque sea un tanto atípica, se puede mencionar de pasada a Juana de Arco a la que, si bien no se la encasilla como mujer fatal, se destacó por la usurpación del papel de mando propio del hombre, atrevimiento que pagó con la hoguera.

Más cercana a nuestros días aparece la célebre Marlene Dietrich. Aunque su nombre completo fue María Magdalena, era más conocida como la Dietrich. Esta alemana, hija de un oficial de la policía aristocrática prusiana, pasó parte de su infancia estudiando violín y canto, más tarde se centró en el arte dramático y su oportunidad en el cine le llegó con el personaje de Lola en "El ángel azul". Se pasó la vida enamorando hombres en la pantalla, aun cuando sus inclinaciones sexuales no fueran muy claras, y utilizó todas las armas de una vamp, dentro y fuera del celuloide. En 1938 le llegó una oferta de Adolf Hitler con unas condiciones fabulosas de trabajo, pero Marlene Dietrich la rechazó haciendo patente su antinazismo. El ejército alemán no le perdonó nunca que cantara para los americanos y no para sus compatriotas. Este rechazo a la magnífica oferta acentuó aún más el mito de esta gran diva.

Siguiendo en el cine, la bellísima Ava Gadner contribuyó a crear el mito erótico en las mujeres fatales. Ejemplo de mujer sin prejuicios, de suma belleza, supo utilizarla para conseguir sus objetivos en el mundo del cine. Fuera de las pantallas, era una mujer muy pasional, que tomaba la iniciativa en cualquier relación que mantuviera con los hombres. En el cine encarnó personajes muy acordes con su personalidad, como la mortífera Kitty Collins de "Forajidos".

Muchos son los nombres de actrices que dieron una imagen de diva. Rita Hayworth, interpretando el papel de Gilda, es el máximo exponente de mujer fatal en la ficción. Una Gilda atormentada por su pasado y sólo pendiente de sobrevivir en el presente, interpreta perfectamente al personaje de mujer que lleva a los hombres a la perdición.

Ya en nuestros días, el concepto de mujer fatal es menos escandaloso. Que la mujer sea ambiciosa es casi una virtud, y las heroínas y vamp son menos populares. Y cuando parecía que las divas estaban llamadas a extinguirse, llegó Lara Croft. Esa chica con rasgos asiáticos y latinos, con curvas prominentes y un cuerpo casi perfecto, es capaz de derrotar a los más intrépidos guerreros con tal de conseguir sus fines. La intangible Lara, de la mano de Angelina Jolie, encarna a estas admiradas mujeres y su imagen refleja fielmente el prototipo de mujer fatal de nuestros días.

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Angelina Jolie, una auténtica mujer fatal.

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