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 domingo, 28 de septiembre de 2003

Transiciones. La literatura de Cordel
Poetas de la actualidad
Pequeños y populares libros mantienen vivo un antiguo género literario en Brasil

Andrei Khalip

Imagine una academia literaria cuya entrada principal es un garaje remodelado y cuyo presidente, de pie en la puerta, saluda a los transeúntes mientras recita su último poema.

Localizada en una vieja casa del barrio colonial de Santa Teresa, situada en una colina al pie del Cristo Redentor, símbolo de Río de Janeiro, la Academia Brasileña de Literatura de Cordel, como se conoce a los pequeños y populares libros que se venden en las ferias, es tan simple y poco pretenciosa como el propio género literario.

Pero pensar que eso no es literatura sería un error. La Academia cuenta con un acervo de 250.000 libros, la mayoría con una extensión no superior a 16 páginas. Y sus 40 miembros honorarios han vendido millones de copias.

Investigadores literarios y etnólogos de todo Brasil, así como norteamericanos y europeos son, a menudo, huéspedes de la academia.

El género alcanzó su auge de popularidad entre 1920 y 1960. Ahora, el interés académico por la Literatura de Cordel es mayor que el del común de los brasileños.

Sin embargo, los autores aseguran que muchos de los habitantes pobres de las áridas tierras del nordeste brasileño aún compran los folletos, que contienen de todo, desde noticias a antiguas leyendas.

"A menudo, compran uno para leerlo en voz alta para el resto de campesinos analfabetos", dijo Gonzalo Ferreira da Silva, de 65 años, autor y presidente de la Academia, que vive en Río pero proviene de la pequeña localidad de Ipu, en el estado nororiental de Ceará.

"La gente todavía se emociona durante estas lecturas, hasta el punto que a veces alguien coge un cuchillo y grita «¡Oh, mataría a ese bandido si ahora estuviera aquí!»", comentó Da Silva, moviendo apasionadamente un cuchillo imaginario en las manos.


Bandidos ofrecen inspiración
Este tipo de literatura, que adoptó su nombre de las cuerdas de donde los vendedores colgaban los folletos en las ferias populares, a menudo focaliza sus historias en los bandidos rurales que vivieron en el empobrecido nordeste de 1920 a 1940.

Y sobretodo en el despiadado líder Lampião y su mujer, María Bonita. "La llegada al infierno de Lampião", de José Pacheco, en el que el demonio echa al bandido y éste se venga creando más problemas en el infierno, es uno de los clásicos de la Literatura de Cordel. En la ilustración de la portada, grabada en planchas de madera, típicas del género, Lampião apunta con un rifle al diablo.

El escritor estadounidense Daniel Mason, autor del aclamado "El afinador de pianos" quedó tan fascinado por las historias de Lampião que está escribiendo un libro sobre el bandido.

"No puedo creer que en este mundo globalizado donde reinan la televisión y la Internet, este tipo de literatura todavía exista", dijo Mason.

Contrastes humorísticos, o duelos de poetas recitando antiguos poemas, son probablemente los más vívidos trazos de una antigua tradición oral que ahora se concretan en la Literatura de Cordel. Aunque también tienen mucho éxito las rimas sobre eventos actuales.

"Hasta 1960, mucha gente en el nordeste no creía en las noticias escritas en los periódicos a menos que previamente se hubiesen publicado en los libros de Cordel. Incluso ahora, los poetas-reporteros tienen libros preparados el día siguiente de que algo importante suceda", dijo Silva.

Su propio panfleto, llamado "La caída de Saddam", sigue en las estanterías explicando el régimen de Saddam Hussein y la guerra emprendida por Estados Unidos para derrocarlo.


Noticias de ayer
En la misma línea, crónicas de criminales locales también obtienen espacio en los panfletos. Como "El monstruo lusitano", que explica la historia de un portugués que mató por dinero a cuatro amigos que lo estaban visitando en Brasil.

Otro suceso real que se convirtió en folleto es el accidente de avión que mató en 1996 a la popular banda de rock Mamonas Assasinas.

Un ejemplo de que el género sigue ganando popularidad es que el sindicato de trabajadores de la construcción de Sao Paulo pidió que se escribiese un folleto sobre prevención de riesgos laborales.

Algunos incluso se traducen a otras lenguas. Es el caso de "Etnólogo suizo es asaltado en Brasil", que se tradujo al francés. La víctima pagó por la publicación, que dice: "El doctor Jean Louis/ Christinat uno de los brillantes/ estudiosos de las artes/ con investigaciones importantes/ pasó por duros momentos/ en las manos de dos asaltantes".

A pesar de que el costo de las publicaciones es bajo, dado que una hoja de papel estándar sirve para ocho páginas de cordel, los autores tienen raras oportunidades de publicar sus trabajos, por lo que tienen que buscar patrocinadores o la ayuda de las editoriales.

"La literatura de cordel es más un pasatiempo. Nuestros autores son obreros o conductores de colectivos, es un hobby para el corazón, que no llena el estómago", dijo da Silva.



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