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 domingo, 03 de agosto de 2003

Soldini: Un día en la chacra
Partidos de bochas,avistaje de aves de corraly delicias gastronómicasa media hora de Rosario

A escasos treinta minutos de las peatonales, las torres inteligentes y el vértigo del centro rosarino es posible disfrutar de la inigualable tranquilidad de la campiña y compartir un día al aire libre, entre eucaliptus centenarios y simpáticas aves de corral.

Sobre la ruta A-012, a la altura del kilómetro 21,5, en el área rural de Soldini, abre las tranqueras "La chacra de mis abuelos", un predio de 16 hectáreas que ofrece servicio de restaurante, actividades recreativas y avistaje de animales de granja.

Lo ideal es arribar a la chacra por la mañana y disfrutar de un suculento desayuno campestre, con pan casero, mermeladas, dulce de leche y distintos tipos de infusiones. Más tarde es recomendable realizar un paseo por la añosa arboleda, integrada por eucaliptus, ombúes, cedros, palmeras, palo borracho y frutales.


Almuerzo y caminatas
Luego llega el turno del almuerzo, que consiste en una entrada de fiambres y quesos, empanadas criollas y una parrillada que combina achuras, vacío y costillares al asador. Una delicia irresistible.

Después del postre y la sobremesa se puede emprender una caminata hacia el sector de las aves de corral. En el trayecto se observan vacas, caballos y ovejas que pastorean en el predio.

Otro atractivo que incluye a toda la familia son los torneos improvisados de sapo, taba, herradura, tejo y bochas que se disputan "apasionadamente". La chacra además dispone de cancha de voley, arcos de fútbol y en verano se habilita la piscina.

Antes del atardecer se sirve la merienda con galletitas caseras y mate. En ese momento los dueños de la finca comparten con los visitantes la singular historia del campo, que según la leyenda fue el premio que obtuvo una familia por haber ganado un carrera de caballos hace más de 100 años, cuando la extensión de la finca alcanzaba las 750 hectáreas aproximadamente.

Desde 1998 la familia Donzelli se radicó en el antiguo casco de la estancia y un año después el predio fue abierto al público como casa de campo. Mientras que el restaurante "Loma Verde" funciona desde hace un par de meses y quienes se sentaron a su mesa se retiran con la promesa de volver.

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Los patos caminan libremente por el parque.

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