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 sábado, 19 de julio de 2003

"No siempre la lectura enriquece la vida y da placer"

"Los chicos no entienden lo que leen" es una de las afirmaciones más escuchadas desde hace un largo tiempo. También que "la lectura de libros enriquece la vida" y "causa placer". Según el docente e investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) Fernando Avendaño no se puede ser reduccionista cuando se habla de leer y escribir. "Consultar la guía telefónica es un acto de lectura, que no me causa ningún placer", ironiza al respecto.

En su visión, las críticas hacia los jóvenes que "no entienden lo que leen" se hace valorando determinados tipos de textos, aquellos escritos en soporte papel. Sin embargo, para él hay otros textos, organizados en otros códigos, que los chicos sí leen y entienden. La cuestión no es simple y marca otro trabajo para la escuela, donde alumnos y profesores se puedan pensar a sí mismos como lectores.

Avendaño es especialista en didáctica de la lengua. Por su contribución a la investigación en este campo recientemente fue reconocido públicamente en la Biblioteca Histórica de la Escuela Normal Nº 1 de Buenos Aires.

-La noticia reiterada por estos días de que "muchos adolescentes no entienden lo que leen" suena preocupante.

-A mí me parece que es preocupante, pero también que no se puede ser reduccionista en este tema. Primero debemos definir qué es un texto. Estamos muy acostumbrados a pensar en un texto sólo como el escrito en el código lingüístico, en soporte papel. Claro que ese es un texto y que gran parte del caudal académico en nuestro país tiene que ver con este texto. Sin embargo, esto no quiere decir que no se lea o no se entienda lo que se lee cuando nos referimos a otros textos que sí se comprenden. A los pibes no hay que explicarles un videoclip, cómo se maneja el nintendo o cómo hay que pasar de pantalla, porque lo saben muy bien.

-No es la primera vez que usted señala esto; sin embargo, parece que la aclaración nunca alcanza, que no lo entienden los adultos en general ni los maestros.

-Ni tampoco los medios. Escucho afirmar en los medios muy seguido frases como "la lectura de un libro enriquece la vida" o bien "hay que volver al placer de la lectura". Pero yo no sé si leer "Mi lucha" de Adolfo Hitler me enriquece la vida y ese es un libro. También por las mañanas leo los mails que me llegan a mi correo, lo hago por trabajo, ese es un acto de lectura que no me causa placer, tampoco leer la guía telefónica, que igual es una actividad de lectura. Creo que reducimos mucho las cosas y cuando decimos "leer" lo hacemos en determinada manera; lo mismo cuando afirmamos que no se comprende lo que se lee, lo que no se entiende es determinado tipo de texto.

-Pero convengamos en que es importante que se comprenda lo que se escribe y se lee en el soporte papel, también que estas carencias existen.

-Por supuesto que esas carencias existen y deben preocupar.

-Entonces, ¿qué tarea debe darse la escuela para salvar estas fallas?

-Esto lo explican muy bien los estudios de la psicología cognitiva y las teorías de la lectura contemporánea. Cuando uno se convierte en lector construye una lógica de lectura, entonces lo primero que hay que hacer es indagar en esas lógicas de lectura. Cuando leo un texto en soporte papel, se trata de un texto que ya está organizado de una manera determinada, que responde a las características del signo lingüístico que marcaba Saussure a principios del siglo XIX. El signo lingüístico es lineal, se reconoce en la cadena uno a continuación del otro. Esto marca una lógica de lectura: la de la linealidad. Entonces, qué pasa con estos otros textos cifrados en varios otros códigos, no sólo en los signos lingüísticos, como los textos de pantalla, de una publicidad radial o televisiva, que requieren de otra lógica, la de la simultaneidad, cifrada en varios códigos. Cuando un chico mira un programa de televisión, lee varios códigos a la vez: imágenes estáticas y dinámicas, letra escrita y palabra oral, entre otros.

-¿Cuál sería el punto de encuentro entre la lógica de la simultaneidad y la de la linealidad?

-La incorporación de los medios a la escuela. Eso es lo primero que hay que hacer, recorrer todos los textos que circulan socialmente.

-Los docentes afirman que lo hacen... y desde hace mucho tiempo.

-No, lo que hacen es mirar una película o reemplazar la tiza y el pizarrón por el documental o el video. Lo que hay que hacer es meterse en la gramática de los medios, desde el lenguaje y la especificidad. Además, hay que mostrarles a los chicos que eso que ellos entienden y lo han construido espontáneamente, en realidad es el producto de un largo y lento trabajo que uno ha ido realizando. Ambas lógicas, la de la linealidad y la de la simultaneidad, son igualmente necesarias. Una y otra nos permiten leer el mundo y apropiarnos de la realidad de distintas maneras. Si alguna ventaja tiene la lógica de la linealidad es que permite el pensamiento especulativo y transformar una gran carga de información en un conocimiento elaborado, porque los otros textos no están preparados para eso. En la escuela deben circular las dos cosas, pero lo primero que hay que hacer es trabajar críticamente los textos que los chicos construyen.

-¿Los docentes están preparados para esta tarea?

-Creo que aquí se necesita una fuerte capacitación. El docente tiene que empezar a analizar qué le pasa a él como lector, ya que de alguna manera le servirá para analizar las dificultades que puede encontrar un chico. También hay que trabajar para que se comprenda que los textos son producidos por alguien, en determinado contexto, con determinados intereses, respondiendo tanto a una estética como a una ética. Esto también debe pensarse en la escuela.

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Los chicos aprenden leyendo todo tipo de textos.

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