Año CXXXVI
 Nº 49.783
Rosario,
domingo  16 de
marzo de 2003
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Perú: De cara al espejo
Junto al lago Titicaca, la localidad peruana de Puno atrae por las ruinas arqueológicas y el pintoresco mercado callejero

Sonia Lucía Díaz

La localidad peruana de Puno se encuentra sobre la más alta meseta andina de América del Sur y es llamada la "ciudad lacustre" por estar a orillas del lago Titicaca, el más alto del mundo navegable, a 3.812 metros sobre el nivel del mar.
Rica en paisajes e imponentes ruinas arqueológicas, fue fundada por el virrey Conde en 1668 y enriqueció las arcas de la corona gracias a las famosas minas de plata del cerro Laicacota. Desde el inicio de la república juega un papel importante en las relaciones con la vecina Bolivia y en la actualidad es sede de la prestigiosa Universidad Técnica del Altiplano.
El visitante se deleitará con sus calles de sabor serrano, plazas, parques, coloridos mercados e interesantes recorridos como la catedral de piedra estilo barroco del siglo XVIII, el balcón del conde de Lemos y el museo Dreyer que alberga una importante colección de cerámica de las culturas preincaicas.
Desde el muelle salen diariamente excursiones a las islas Uros. Se trata de un conjunto de aproximadamente 50 islas flotantes situadas a 10 kilómetros del puerto de Puno. Fueron construidas por los lugareños encimando desde hace cientos de años capas de totoras. Se trata de una especie de juncos comestibles que crecen en el lago y desarrollan tupidas raíces que garantizan la supervivencia de las islas y las mantienen a flote haciendo posible el especial equilibrio necesario para vivir en medio del lago.

Como los antepasados
Los Uros continúan viviendo como sus antepasados, uno de los pueblos más antiguos de América, manteniendo sus costumbres y su idiosincrasia. Habitan en chozas construidas sobre esas plataformas de totoras, cuyo grosor no excede los 30 o 40 centímetros. Sus techos son impermeables pero son casas muy húmedas por el agua circundante. Es un pueblo de pescadores, cazadores, taxidermistas y artesanos.
Tomar una excursión de medio día por las islas le permitirá disfrutar de pasear por el lago navegable más alto del mundo, deleitarse con sus aguas azules y transparentes, albergue de gran cantidad de aves como flamencos, keles y tiquis, enriquecerse con el relato de los guías lugareños que le describirán costumbres y secretos de este particular sitio y porque no, comprar algunas artesanías o tapices bordados, allí mismo en las islas de juncos.
Si se anima, pagando 5 dólares, si habla alemán o inglés, o bien pagando 5 nuevos soles si es latinoamericano, podrá pasearse entre las islas en una balsa de totoras, guiada por un remero lugareño.

Paisajes de la cordillera real
Si dispone de tiempo y tiene ganas de seguir navegando puede llegarse hasta la isla Esteves que cuenta con un importante hotel de categoría con vistas imperdibles o hasta las islas situadas en territorio boliviano, como la del Sol, que es la más grande del lago. Fue un importante lugar de culto durante la época del incanato y ofrece imponentes paisajes de la cordillera Real.
Puno es llamada también la "capital del folclore" por su enorme acervo de danzas típicas algunas de ellas de renombre internacional como La Diablada, La Morenada, La LLamerada y La Pandilla, así como por las innumerables fiestas que se celebran en honor a los dioses andinos. Si decide visitar la ciudad durante el mes de febrero, tendrá oportunidad de presenciar la Gran Festividad de la Santísima Virgen de la Calendaria. Es la fiesta más grande de Perú y una de las tres mayores de América del Sur. Se trata de una extraña mezcla de religiosidad y paganismo debido a que el pueblo del altiplano es profundamente cristiano por herencia hispana y fundamentalmente andino, por reciprocidad a lo que recibe de la Madre Naturaleza, de su padre Sol y de sus protectores.
Si visita la zona en noviembre, podrá asistir a los festejos del día de todos los Santos. En todo Perú, se recuerda especialmente a los muertos y los cementerios son escenario de pintorescas manifestaciones culturales.
Otros interesantes recorridos para realizar desde Puno son Sillustani, que a 35 kilómetros ofrece las torres mortuorias circulares conocidas como chulpas que miran al lago Umayo, y Taquille, famosa por sus tejidos y bordados y que a pesar de no tener hoteles, muchos nativos ofrecen sus casas a quienes quieren pasar la noche allí.
De regreso de estos recorridos, el visitante puede descansar en la Casa del Corregidor y disfrutar allí de una cerveza peruana en el patio de tradicional estilo puneño, con sus aromas, plantas y colores, y recorrer las salas de exposición que ofrecen diferentes expresiones de la cultura peruana.
Al caer el sol, cuando el frío se hace más intenso, la calle Ayacucho es una fiesta. Son unas pocas cuadras, partiendo de la plaza de Armas, en las que es posible ver grupos de danzas folklóricas dando colorido al recorrido, cantantes callejeros que entretienen con su voz a los paseantes, negocios con refinada artesanía local, grupos musicales que pasan entonando canciones rumbo a sus puntos de encuentro, turistas de diferentes partes del mundo y una importante variedad de buenos restaurantes le dan un marco especial y atractivo.

Gastronomía del altiplano
La comida en el altiplano está hecha sobre la base de productos agrícolas, tubérculos andinos como papa, oca, yacón y olluco, granos y cereales o pecuarios de las zonas más altas, como la variedad de carnes de alpaca, cordero, cerdo, cuy y aves diversas como pato, gallina y choca. Además tienen exquisitos platos a base de trucha. Mientras que las ensaladas están condimentadas con una diversidad de productos: salvia, chicchipa y huacatay.
Cuando le ofrezcan platos "a lo macho", significa que están acompañados con salsa de ajo y seguramente no se irá sin probar un plato típico: el lomo saltado, carne salteada con cebollas acompañado de papas fritas y arroz, una delicia. Además, si se siente aventurero pruebe el cuy, servido con salsa de maní.

Cerveza peruana
Para finalizar, vale la pena endulzarse con mazamorra morada, un pudín a base de maíz morado y chuno que data de la época colonial. La cerveza peruana es excelente, pruebe Cristal, Pilsen, Bremen y Cusqueña.
Por último ningún viaje a Perú estaría completo sin un pisco sour, la especialidad peruana que se debe respetar a menos que esté dispuesto a lidiar con una resaca. El pisco, a diferencia de otros aguardientes de uva elaborados en el mundo, es el resultado de la destilación de mostos frescos y no previamente fermentados. Además el método de destilación empleado permite que conserve sus elementos constitutivos originales y finalmente en ningún caso se le añade agua para rebajar su grado alcohólico. Así se logra un producto noble, muy puro y elegante, de aroma delicado y persistencia en la boca.
El pisco es un símbolo perfecto del mestizaje que caracteriza a la cultura peruana. La vid como un cultivo que se introdujo en Perú con la llegada de los españoles, con cepas traídas de Canarias. Estas uvas fueron adaptadas por los agricultores a los valles peruanos. Despídase de la ciudad lacustre saboreando un pisco sour, junto a un hogar a leña, en alguno de los cálidos restobar de la calle Ayacucho.



La ciudad de Puno está a orillas del lago Titicaca.
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