Año CXXXVI
 Nº 49.776
Rosario,
domingo  09 de
marzo de 2003
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Hacia la guerra. Comenzó la cuenta regresiva para una acción militar
Ofensiva diplomática de Bush para lograr consenso en la ONU sobre Irak
Saddam Hussein pidió el fin del embargo, alegando que su país cumplió con las exigencias de desarme

Washington. - Frente a la decisión de iniciar una guerra contra Irak, EEUU emprendió ayer el "juego final" de su diplomacia para lograr aún una posición de consenso en el Consejo de Seguridad con respecto a Bagdad, que ayer prosiguió la destrucción de otros seis misiles Al Samud y pidió que se levante el embargo. Esto no quita nada al hecho de que en la Casa Blanca ya está tomada la decisión de obligar a Saddam Hussein a desarmarse aun sin el aval de la ONU.
El presidente George W. Bush reafirmó en su tradicional alocución radiofónica de los sábados su intención de poner a sus tropas en acción como "último recurso". Bush insistió en que el líder iraquí no tiene intención de entregar sus armas: "Desafortunadamente, está claro que Saddam Hussein sigue violando las exigencias de la ONU y se niega a desarmarse", dijo.

Ronda de consultas
Bush y sus consejeros activaron este fin de semana una intensa diplomacia telefónica para lograr apoyos al proyecto de resolución que establece un ultimátum para el desarme de Irak para el 17 de marzo. Funcionarios estadounidenses se mostraron sin embargo extraoficialmente escépticos sobre las perspectivas de lograr una mayoría en el Consejo en favor de la resolución antes del próximo martes, fecha en la que previsiblemente se votará la propuesta.
El Consejo de Seguridad de la ONU se ha dividido en tres grupos sobre el conflicto de Irak, dejando a EEUU, Gran Bretaña y España sin el mínimo de nueve votos necesarios para aprobar una resolución que propondría dar a Bagdad un ultimátum hasta el 17 de marzo para mostrar a la ONU su voluntad plena de desarme, dijeron diplomáticos. El segundo grupo, encabezado por Francia, Rusia y Alemania, y en el que están también China y Siria, dice que las inspecciones de desarme están obteniendo progresos y que por ello deberían continuar sin ningún tipo de plazos. En el tercer grupo, que reúne mayoritariamente a los países miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, están las naciones indecisas.
Fuentes del Ejecutivo estadounidense señalaron que Bush, quien en las últimas horas habló con el presidente mejicano, Vicente Fox, y el de Chile, Ricardo Lagos, podría decidir el envío a Rusia de su asesora de seguridad nacional, Condoleeza Rice, para reunirse con el presidente de ese país, Vladímir Putin, un asérrimo opositor a la guerra. El secretario de Estado, Colin Powell, podría emprender un viaje relámpago a algunos de los países indecisos -México, Chile, Guinea, Camerún, Angola y Pakistán- para recabar su respaldo. París ya ha tomado la iniciativa en este sentido y el ministro de Asuntos Exteriores galo, Dominique de Villepin, tiene previsto trasladarse en las próximas horas a los tres países africanos indecisos.
La ronda de consultas es vista más que nada como un favor al aliado más cercano de Washington, el primer ministro británico Tony Blair, quien debe mostrar ante sus críticos internos que ha hecho todo lo posible por una solución pacífica. Corren muchas especulaciones sobre el grado de flexibilidad que exhibirá la superpotencia en la fase final del conflicto. La Casa Blanca ha subrayado que el 17 de marzo se cerrará la "ventana diplomática".

Sopesando el ataque
Pero los analistas no excluyen que, en vista de la amplia crítica internacional contra la política de Bush y el malestar que también se expande en EEUU sobre una eventual acción unilateral estadounidense-británica, Washington esté dispuesto finalmente a una postergación del inicio de las acciones bélicas, si pudiera evitar así una división de severas consecuencias de la comunidad internacional.
El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea), Mohamed el Baradei, consideró que una guerra es aún evitable. Pero en los pasillos políticos de Washington se fortalece la impresión de que el inicio de la acción militar ya es sólo cuestión de tiempo. Nadie cuenta seriamente con un cambio radical de actitud por parte de Bagdad y tampoco se considera seriamente que Saddam Hussein pueda ser derrocado por su propia gente.
Si fracasara la votación sobre la nueva resolución, no se descarta que la guerra comience de inmediato. En realidad ya se iniciaron las acciones bélicas hace tiempo, dicen los observadores. Aviones estadounidenses y británicos atacan desde hace semanas en forma mucho más intensiva que antes baterías antiaéreas y estaciones de radar en las zonas de exclusión aérea en el sur y el norte de Irak, para preparar una ofensiva. En los tres últimos días se produjeron bombardeos diarios en la zona sur, según fuentes iraquíes con un saldo de tres víctimas civiles.
Irak recibió con agrado el informe del jefe de inspectores de desarme Hans Blix a la ONU, calificado de "justo" por la prensa en Bagdad, pero no tiene ilusiones sobre las posibilidades de evitar una guerra anunciada.
Saddam pidió ayer al Consejo de Seguridad de la ONU que levante el embargo de 12 años de sanciones impuesto sobre Irak, al considerar que los inspectores de desarme no hallaron pruebas de que Bagdad haya violado sus compromisos. En un comunicado distribuido después de una reunión presidida por Hussein, el líder iraquí envió una serie de demandas que, dijo, el Consejo de Seguridad debería llevar a cabo después del informe presentado el viernes por Blix y Baradei. (DPA y Reuters)



Soldados iraquíes frente a una imagen de Saddam.
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