Año CXXXVI
 Nº 49.776
Rosario,
domingo  09 de
marzo de 2003
Min 24º
Máx 29º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com





Noche de sorpresas e intrigas en la Quinta de Olivos
"Menem es un Fórmula Uno", admitió Duhalde a sus íntimos
El presidente está muy preocupado por la campaña del riojano y reconoció que Kirchner "no enamora"

Jorge Lioti

"Es un fórmula uno". La frase pronunciada por el presidente Eduardo Duhalde tiene un tono de reconocimiento pero también de cierto fastidio.
Es martes a la noche y el mandatario está cómodamente sentado en un sillón de la quinta de Olivos frente a un televisor sintonizado en un canal de noticias. La imagen que se ve en la pantalla es la de su principal enemigo político, Carlos Menem, mientras pronuncia un discurso en un acto de La Matanza.
Alrededor suyo, algunos senadores cercanos a él, como Miguel Angel Pichetto, Jorge Capitanich, Jorge Yoma, Mabel Muller y Marita Perceval, están atentos y sorprendidos por los comentarios del jefe del Estado.
Según el relato de dos de ellos, Duhalde se pasó una hora escuchando el discurso de su rival. "No ven, habla llano y simple. Síganme, salariazo, revolución productiva. El tipo sabe cómo llegar a la gente", comenta.

Un buen tipo
Después, casi inevitablemente, compara a Menem con Néstor Kirchner, a quien se refiere con un matiz paternalista: "El flaco es un buen tipo, y buen político también, pero su discurso no enamora. El habla de reforma fiscal, de reestructuración financiera, y eso no entra".
En la reunión, informal y casi casual, hay un tema que sobrevuela el diálogo entre el mandatario y los senadores.
La Corte Suprema, a instancias del menemismo, le disparó dos misiles destructivos al corazón de la gestión duhaldista.
En cuestión de días le cerró el camino electoral a Luis Barrionuevo en Catamarca y declaró inconstitucional el decreto de pesificación. Todos los comensales en Olivos saben que en esa sucesión no hay casualidades.
En una reunión realizada el día anterior, el ministro del Interior, Jorge Matzkin, Pichetto, Barrionuevo y Yoma habían desglosado la secuencia de hechos en el caso Catamarca.
Barrionuevo había recibido señales claras de miembros de la Corte Suprema de que intervendrían en forma favorable a su candidatura. El compromiso era declararse competente en la cuestión por considerar la materia electoral como de carácter federal.
El antecedente justificador era el caso de Carlos Reutemann, cuya postulación a gobernador había sido impugnada y la Corte aceptó abocarse a la cuestión.
El nexo con el máximo tribunal fue en todo momento Juan Carlos Maqueda, un ex compañero de bancada.
Sin embargo, cuando se acercó la fecha de los comicios en Catamarca, Maqueda detectó un cambio en la posición de sus pares de la Corte y se lo comunicó al propio Barrionuevo, a Pichetto y a Yoma. "Acá está la mano de Menem", fue el mensaje recibido.
El sindicalista, desconfiado, hizo sus propias averiguaciones en los pasillos de la Justicia y el resultado, según él, seguía siendo favorable. "Te están haciendo una cama bárbara", le advirtió uno de los senadores que percibió el nuevo cuadro en los Tribunales.
Se supo después que Menem hizo un pacto secreto con el gobernador de Catamarca, Oscar Castillo, hombre del Frente Cívico y Social. La gestión ante la Justicia del ex presidente deberá ser compensada entonces con un apoyo logístico al peronista en las elecciones presidenciales del 27 de abril.
En el caso del fallo contra la pesificación, las causas eran más evidentes y Duhalde ya las conocía bien. La influencia del menemismo, sumada a la fallida intentona de juicio político a todos los ministros, era demasiado justificativo como para no sospechar el sentido del pronunciamiento.
De hecho, el sábado anterior un anticipo había sido enviado por la Corte Suprema. Sólo dos de sus hombres fueron a escuchar el discurso de Duhalde en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso: Maqueda, que llegó a la Corte gracias al duhaldismo, y Antonio Boggiano, que fue propuesto por este gobierno para la Corte Penal Internacional.
"El malestar por lo del juicio político no se aplacó. Para hombres acostumbrados a los discretos despachos judiciales, la exposición del proceso en su contra fue demasiada larga", explicó Maqueda a los hombres del duhaldismo.
El reloj marcaba más de las doce. La noche en Olivos se había ido, simplemente, entre comentarios políticos y una frugal comida.



Duhalde cree que Menem sabe cómo llegar a la gente.
Ampliar Foto
Notas relacionadas
El gobierno descarta el síndrome Catamarca
Diario La Capital todos los derechos reservados