Año CXXXVI
 Nº 49.776
Rosario,
domingo  09 de
marzo de 2003
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Un venadense logra cruzar a nado las gélidas aguas del canal Beagle

Carlos Walter Barbarich / La Capital

Venado Tuerto. - Un venadense logró cruzar a nado el canal de Beagle convirtiéndose en el cuarto argentino en concretar ese éxito. Se trata de Gabriel Alberto Carlini, de 36 años, quien el 24 de febrero pasado unió ambas orillas desde la Punta Cabo Peña, de la isla Navarino (Chile) hasta la Punta Mac Kinley, en la isla Gable (Argentina). La travesía contó con el apoyo de la Prefectura Naval Argentina y de la armada chilena y se completó en 27 minutos, con una distancia de 1.500 metros con el agua a una temperatura de seis grados.
Carlini es un nadador amateur que ya había realizado otros cruces pero no de esta magnitud. Las frías aguas del Beagle son un peligro para cualquier aventurero y para cruzarlo se requiere de mucho tiempo de preparación y muy buena salud.
El venadense demoró un mes en los trámites y tuvo que presentar certificados médicos para ser habilitado a cruzar el canal. "No es sólo eso, sino que también tenés que pedir apoyo a la Prefectura Naval para que te asista en el cruce", detalló.
La repartición argentina puso a su disposición una embarcación y personal médico. La marina chilena también debe otorgar un permiso especial.
Hace tres años Carlini vio por televisión cuando la nadadora olímpica María Inés Maco realizaba la travesía que la convertía en la primera en cruzar el canal. Fue cuando él se entusiasmó con la posibilidad de imitar la aventura, pero para ello debió prepararse hasta el 24 de febrero pasado.
Carlini tiene un historial con distintos cruces, aunque menos peligrosos, como el del río Paraná en varias oportunidades y de otros lugares aún más difíciles. "En agosto del año pasado empecé a probar mi resistencia y estuve unos cuantos minutos nadando en Mar del Plata donde las aguas son muy frías, sobre todo en esa época, pero no tanto como las del Beagle", relató a La Capital mientras esbozaba una pícara sonrisa. Las aguas marplatenses a esa altura del año están a unos 18 grados, tres veces más cálidas que en el Beagle.
También explicó que "para la natación en aguas abiertas el canal es lo más frío que existe en la Argentina, ya que para encontrar algo superior a eso tenemos que irnos hacia la zona de la Antártica".
Al momento de realizarse el cruce del venadense sólo dos nadadores también argentinos habían llevado a cabo la aventura. El 24 de febrero, Carlini junto a un mendocino elevaron la cifra a cuatro los audaces que desafiaron el canal austral.
"No es fácil hacerlo porque tenés que ir entrando y saliendo del agua para aclimatarte a tan bajas temperaturas", explicó para luego aclarar que "la travesía la realizás acompañado por un bote de la Prefectura Naval y un gomón".
Carlini contó que una vez en el agua sintió fuertes dolores en la cara, por lo que varias veces debió nadar de espaldas para evitar ese molestar. "Al principio tenía la sensación de no sentir la cara, pero luego de un par de minutos me di vuelta y empecé a nadar normalmente", dijo.
"Nadar en esas aguas, más allá del frío, es realmente placentero por lo cristalina que son y fue un verdadero placer, más aún cuando pensaba que era un desafío muy importante para mí", dijo y agregó que "el cruce parece que lo hacés un poco anestesiado por el frío".
Al llegar a la costa chilena lo estaban esperando con frazadas térmicas y de inmediato le sirvieron bebidas calientes. "Eso es porque te da un poco de hipotermia, algo que resulta muy peligroso", remarcó.



Personal de la Prefectura festeja junto a Carlini.
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