Año CXXXVI
 Nº 49.683
Rosario,
miércoles  04 de
diciembre de 2002
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El mayor obstáculo para el purpurado porteño es el de ser jesuita
El cardenal Bergoglio, considerado "número uno" para suceder al Papa
El arzobispo se molestó porque "no es oportuno hablar de esas cosas" mientras Juan Pablo II continúe su gestión

El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, definido como un hombre tímido y esquivo, es uno de los candidatos con más probabilidades para suceder al Papa Juan Pablo II, según la revista italiana L'Espresso que lo acredita como el "número uno".
"El es número uno para la sucesión del Papa", según Sandro Magister, especialista en temas del Vaticano del semanario, quien sostiene que cada día aumentan las probabilidades de que el próximo pontífice sea un latinoamericano. "Si la elección fuera ahora, Bergoglio recibiría una avalancha de votos de los cardenales", afirmó.
"Tímido, esquivo, de pocas palabras, no mueve un dedo para hacer campaña. Pero esa actitud es considerada sobre todo un mérito", considera el semanario cercano a la oposición de centro izquierda italiana.
El jefe de prensa del purpurado porteño, Guillermo Marcó, dijo que la nota le resultó "molesta" al arzobispo ya que "no es oportuno ni prudente hablar de esas cosas mientras el Papa vive".
Proclamado cardenal en febrero del 2001 junto con otros 10 prelados latinoamericanos, Bergoglio, de 66 años, forma parte del grupo de 27 purpurados de América Latina con derecho a voto entre los 135 cardenales en caso de cónclave (elección de Papa).
Para el semanario italiano, el arzobispo de Buenos Aires, conocido por sus críticas a los modelos económicos neoliberales que, según él, no contemplan la situación de los sectores menos protegidos, goza de una fuerte popularidad al haberse convertido en una "rara luz de orientación para todos" durante la actual crisis económica y social que atraviesa Argentina.
"En el año santo del 2000 le impuso a toda la Iglesia Católica argentina la pública penitencia por las culpas cometidas durante la dictadura. El resultado fue que después de ese lavado purificador la Iglesia se sintió capaz de pedir con credibilidad a toda la nación reconocer las culpas propias por el desastre en que se encuentran ahora", sostiene Magister.
Bergoglio, de origen italiano y nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, se graduó en química y filosofía y es vice presidente de la Conferencia Episcopal.
Desde que fue nombrado arzobispo de la capital argentina la lujosa sede episcopal que se encuentra junto a la catedral permanece vacía. Prefirió vivir en un pequeño apartamento no muy lejos con un anciano obispo enfermo.
El prestigio ante los otros purpurados se lo ganó durante el sínodo de las Américas, a finales del 2001, cuando le tocó reemplazar al relator encargado, quien no pudo llegar. "Lo realizó con tal maestría que fue elegido con el máximo de los votos para formar parte del consejo coordinador", recuerda el especialista del Espresso, que aunque no específica fuentes, goza de la confianza de religiosos y prelados bien informados.

¿Un Papa latinoamericano?
El mayor obstáculo para llegar a ser el primer Papa latinoamericano para Bergoglio, como representante del continente más católico del mundo, con sus 500 millones de creyentes, es el de ser jesuita. Porque además de ser el primer latinoamericano, podría ser también el primer miembro de la orden religiosa fundada hace más de cuatro siglos por San Ignacio de Loyola que llega al trono pontificio.
"Los cardenales latinoamericanos están cada vez más orientados por él junto el cardenal Joseph Ratzinger", sostiene Magister, quien indica al cardenal Angelo Sodano, número dos de la Santa Sede, como el menos convencido.
Para el periodista italiano, a la carrera de los otros "papables" latinoamericanos, como el colombiano Darío Castrillón Hoyos, 73 años; el brasileño Claudio Hummes, de 68 años y el mexicano Norberto Rivera Carrera, 60 años, se agrega la "nueva entrada" apoyada por un "gran número de purpurados". (AFP)



El cardenal Bergoglio fue alabado por la Iglesia .
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