Año CXXXVI
 Nº 49.672
Rosario,
domingo  24 de
noviembre de 2002
Min 20º
Máx 32º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com






La orgullosa España condenó el franquismo 66 años después
Declaración crítica del Parlamento en el aniversario de la muerte del generalísimo

Alberto Galeano

Ni los miles de fascistas que todos los años recuerdan el aniversario de la muerte de Francisco Franco lo pueden creer: después de 66 años el Parlamento español condenó el alzamiento contra la república que desataría la Guerra Civil en 1936. La declaración, que contó con el apoyo del gobernante Partido Popular del jefe de gobierno, José María Aznar, sucedió el mismo día del aniversario de la muerte del dictador y del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Aunque los falangistas españoles continúan levantando sus banderas rojas y amarillas, con el águila negra, saludando con su brazo derecho en alto y entonando el himno "De cara al sol", ahora aquellos acontecimientos que provocaron la muerte de un millón de españoles comienzan a ser revisados sin tanta pasión.
"Nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y a la dignidad de los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad", dice la declaración aprobada por el Congreso.
A 66 años del derrocamiento del presidente republicano Niceto Alcalá Zamora -elegido en 1931- los españoles comienzan a dejar de lado aquellos pactos urdidos tras la muerte del dictador, que echaron un manto de olvido a los crímenes del franquismo, si bien es cierto que hubo atrocidades del otro bando. Algunas cifras sirven para ilustrar lo que ocurrió en España en apenas tres años: un millón de muertos, medio millón de exiliados, miles de desaparecidos enterrados en tumbas clandestinas, entre otros datos.
Aquella España del 36, donde el 70% de los veinticinco millones de españoles eran analfabetos y el 1% poseía el 51% de la tierra, no tiene nada que ver con la España próspera de ahora, miembro de la Comunidad Europea.

Las "dos españas"
Aquellas "dos españas" -como decía el poeta Antonio Machado- empezaron a matarse un 18 de julio de 1936, en lo que dio en llamarse "la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial". La República había nacido en 1931, tras ser derrotados los partidos monárquicos y los ultraderechistas en los comicios municipales, y por propia iniciativa, el rey Alfonso Trece, abandonó el trono y marchó al exilio.
De un lado estaba la derecha, con las fuerzas armadas lideradas por Franco, jefe de la guarnición militar en las islas Canarias; apoyado por la Falange, el Partido de la Renovación Española, los carlistas, la Iglesia Católica y la burguesía aristocratizante ligada a los terratenientes. Del otro lado se agrupaban los republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas que formaban parte del Frente Popular, que recibió el apoyo de la desaparecida Unión Soviética de José Stalin y la llamadas "brigadas internacionales".
Renovación española, liderada por el diputado Calvo Sotelo, un hombre que admiraba a Adolfo Hitler, y los carlistas firmaron en Roma con Benito Mussolini un acuerdo para recibir armas y dinero a fin de derrocar a los republicanos. Hitler envió los poderosos aviones Junker 52 y los Heinkel, que luego ametrallarían a la población inerme de Guernica, en un adelanto de lo que sería la guerra que vendría después. Inglaterra y Francia también boicotearon al gobierno democrático de Madrid.
Después vendrían los tiempos de la posguerra, donde Franco pronunciaría frases como "los españoles no creen en las palabras rendición y prisioneros, sino sólo en la victoria y la muerte", lo que le trajo un gran aislamiento en la comunidad internacional. Pero la Guerra Fría -entre Estados Unidos y Rusia- benefició al ex dictador, quien firmó acuerdos de cooperación con la Casa Blanca y la Santa Sede, dándole legitimidad al país que ingresó a las Naciones Unidos y negoció con el Fondo Monetario Internacional.
Franco murió el 20 de noviembre de 1975, después de una larga agonía. Había nombrado sucesor al almirante Luis Carrero Blanco, ex vicepresidente de gobierno, quien murió en un atentado de la organización separatista vasca ETA. Dos meses antes de morir, Franco firmó la condena a muerte de cinco izquierdistas, lo que fue repudiado internacionalmente.
En la larga lista de las víctimas y hombres que participaron de la Guerra Civil española figuran el poeta Federico García Lorca, quien fue fusilado en Granada el 19 de agosto de 1936, y Miguel Hernández, quien falleció tres años después del fin de la contienda. Hernández, murió el 28 de marzo de 1942 en prisión, afectado de una tuberculosis pulmonar aguda, estaba fascinado con el nacimiento de su hijo, aunque se sentía dolorido por la derrota republicana. Así, le escribía interminables cartas y poemas a su esposa Josefina.
En "Nanas de la Cebolla" (porque había tanta hambre que lo único que podían comer era pan cebolla), su último poema escrito en una página de un semanario franquista que le entregan a los presos -que al principió rechazó pero que luego utilizó para escribir-, Miguel le dice a su hijo: "No te derrumbes, no sepas lo que pasa ni lo que ocurre". Pero hoy, lejos del horror de la guerra civil, con la democracia consolidada, los españoles parecen dispuestos a revisar aquellos días con la finalidad de no olvidar su pasado. (Télam)



El jefe del gobierno español, José María Aznar.
Ampliar Foto
Diario La Capital todos los derechos reservados