Año CXXXVI
 Nº 49.664
Rosario,
sábado  16 de
noviembre de 2002
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A dos años de la muerte de trece presos
El recuerdo de las víctimas de la seccional 25ª, entre el dolor y la indignación
Familiares de los reclusos fallecidos se reunieron en una misa y plantearon fuertes críticas a la Justicia

No eran más de veinte personas que se confundían ente la multitud de rosarinos que ayer a la tarde paseaba por la peatonal. Sin embargo, se distinguían del resto. Marchaban en silencio y en sus gestos se notaba el dolor. Eran familiares de los trece jóvenes que fallecieron calcinados en la tragedia carcelaria más grande de la provincia. Llevaban carteles pidiendo "Justicia para los pibes quemados en la 25ª" e iban abrazados a sus últimas fotos. La movilización apenas tenía por objeto recordarlos, pero en el acto se hizo sentir el unánime rechazo a la investigación judicial y el abandono que sienten de parte del Estado.
Los familiares se concentraron a las 18.30 en la esquina de Córdoba y San Martín para recordar a las víctimas del incendio de la seccional 25ª de Pueblo Nuevo, que causó la muerte a trece de los 26 internos recluídos en el penal devastado por las llamas. Luego marcharon hasta la iglesia de 3 de Febrero 350, donde se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos.
Ayer se cumplieron dos años del desastre, por el cual fue culpado el sobreviviente Jorge García, que ahora es juzgado por tentativa de evasión, lesiones e incendio seguido de muerte. La Justicia no sondeó las responsabilidades políticas que permitieron una tragedia de esa magnitud y desvinculó a la guardia policial.
Para los familiares, esa circunstancia parece acrecentar su angustia: "Cuando nos reunimos con la jueza (Susana de) Pigliacampo, nos preguntó que entendíamos por Justicia. Hoy me gustaría decirle que, para mí, Justicia es que se sepa la verdad. Y García pudo tener una participación, pero que no haya responsables policiales es absurdo. Siento que hubo mucha impunidad", planteó Aída Cárdenas, la mamá de Jorge Carbone, de 19 años.
Elena Fernández, la mamá de Miguel Espíndola, contó que se reunieron con los sucesivos ministros de Gobierno -incluído el actual, Esteban Borgonovo- para pedir un cambio en la carátula judicial. Pero siempre obtuvieron la misma respuesta: "Nos dicen que iniciemos un reclamo civil y eso a nosotros no nos interesa. Nosotros queremos Justicia."
Junto ellas marcharon Ramona Genes, la madre de Arnaldo Ojeda y Pabla, mamá de Hugo González, el chico que ya había obtenido una orden judicial que disponía su liberación pero siguió detenido por un retraso burocrático hasta que se desató la tragedia.
Los familiares no pudieron instar la acción civil en la causa, lo que les impidió incidir en la investigación. Pero eso ayer decidieron marchar con el único objetivo de recordar a las víctimas: "Como no hemos tenido respuesta favorable solo queremos demostrar que los seguimos recordando, aunque para nosotros el dolor es todos los días", dice Ramona.
A su lado Miriam Rojas, no puede evitar que el llanto asome debajo de sus anteojos oscuros cuando se acuerda de David Rodríguez, uno de sus ocho hijos, que murió en el incendio: "La gente y el gobierno ya no se acuerdan de lo que pasó, pero nosotros no nos olvidamos. Yo no justifico el delito, pero tampoco el horror de lo que le hicieron a los chicos. La gente seguramente piensa que «algo habrán hecho», pero acá murieron muchos chicos inocentes y nadie está libre de ir preso".



Los familiares de los presos siguen pidiendo justicia. (Foto: Alfredo Celoria)
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