Año 49.651
 Nº CXXXV
Rosario,
domingo  03 de
noviembre de 2002
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Bahía Blanca: El show debe continuar
El Teatro Municipal, una construcción italiana de 1913, cumplirá 90 años de vida

Marcelo Lev

El Teatro Municipal de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, una construcción estilo italiano de 1913, cumplirá el 9 de agosto del año próximo 90 años de vida. Por su acústica está considerado uno de los mejores teatros de Sudamérica, con capacidad para 850 espectadores en plateas, palcos y paraísos, además del palco oficial.
Situado en el inicio de la avenida Alem, en pleno centro, el edificio emerge sólido y solitario, sin construcciones vecinas, flanqueado a ambos lados por las plazoletas Payró y Garibaldi. Y como los grandes coliseos del mundo ofrece visitas guiadas para conocer su historia y muchas de las anécdotas que guardan sus muros.
Las crónicas de la época señalan que según el censo de 1906 los extranjeros residentes en Bahía Blanca representaban más del 60 por ciento de la población y que fueron ellos los que plantearon la necesidad de construir un teatro elegante. Finalmente fue el entonces intendente Jorge Moore, quien el 6 de febrero de 1911 acordó con los principales vecinos financiar la obra mediante una suscripción de acciones. Pero fue su sucesor, Valentín Vergara, quien encomendó el proyecto de obra a los arquitectos Dunan y Mallet, de Buenos Aires, y a la empresa constructora Bernasconi y Luisoni.

El nombre más simple
El nombre del lugar surgió de los vecinos, algunos de los cuales se inclinaban por Estomba, en homenaje al fundador de Bahía Blanca, pero la mayoría eligió el más simple: Teatro Municipal.
En un principio iba a estar cerca del arroyo Napostá, en un despoblado al que se conocía como "barrio de las ranas", que a pesar de estar a tres cuadras de la plaza principal fue desechado por su lejanía. Sobre esto hay que saber que para recorrer esa distancia los bahienses tomaban un carruaje.
Fue así que se creó el barrio Adornado, en tierras que habían pertenecido a la familia Erize, que comenzó a lotearse a fines de 1911 y cuyo perímetro actual está delimitado por las calles Las Heras, Corrientes, Alsina y Dorrego.
Ya al final de las obras, faltando apenas detalles, en el Teatro Municipal se entregaron (el 9 de julio de 1913) los premios de un concurso de tiro al blanco. Pero fue recién un mes después, el 9 de agosto, cuando se realizó la velada inaugural, cuando el telón se alzó para presentar la ópera Aída. La ópera del genial Giuseppe Verdi fue la elegida por la compañía italiana de Antonio Marranti. Curiosamente, también con Aída se levantó por primera vez el telón del Teatro Colón de Buenos Aires, en 1908.
Para esa noche se vendieron 1.519 entradas y el público desbordó las salas. Sin embargo, las crónicas dijeron que la compañía italiana no había estado a la altura del acontecimiento, más allá de que concretaron otras doce funciones líricas.

Comedias y sainetes
Desde entonces, en el nuevo teatro actuaron compañías operísticas y de zarzuelas, y se sucedieron los dramas, las comedias y los sainetes. La cultura italiana y española se difundía a través del arte de los hermanos Podestá, César Ratti, Roberto Cassaux, Margarita Xirgú y Orfilia Rico, y de Vittorio Gasman, Belisario Roldán, Lola Membrives y Emma Gramática.
En 1957, hace 45 años, que la Municipalidad de Bahía Blanca asumió su administración y lo convirtió en sede de la Orquesta Sinfónica y también del Ballet del Sur.
Desde entonces actuaron los elencos estables del Teatro Argentino de La Plata y del Teatro Colón de Buenos Aires. En forma incesante llegaron hasta este coliseo compañías líricas y de ballet, orquestas sinfónicas y de cámara, y conjuntos corales del país y del exterior.
Los primeros bailarines Julio Bocca, Maximiliano Guerra y Eleonora Cassano, la Orquesta Sinfónica Nacional y la Sinfónica Tonhalle de Zurich, como así también la Orquesta de Cámara del Mozarteum de Salzburgo, el Orpheus de Nueva York y la Filarmónica de Dresden, Alemania, dejaron su impronta en este escenario.
También actuaron allí Astor Piazolla y Mariano Mores, y cantores como Hugo del Carril y Mercedes Sosa, además de Los Fronterizos y los ya lengedarios Chalchaleros, sin olvidar al Ballet del Chúcaro y Norma Viola y a la Camerata Bariloche.
Y en sus seis salas de ensayo, entre ellas la Roberto J.Payró, más conocida como salón Dorado, "pasaron letra" antes de las funciones grandes actores como Luis Sandrini, Alfredo Alcón y China Zorrilla.



La sala es una de las mejores de Latinoamérica por su acústica.
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