Año CXXXV
 Nº 49.586
Rosario,
viernes  30 de
agosto de 2002
Min 2º
Máx 12º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com





cartas
Pobre argumento II

Me dirijo con todo respeto al firmante de la carta del día 24 de agosto del corriente. Es muy fácil de apreciar que hablo de uno de los integrantes del desprestigiado "Club de fans del deprimido DT de la selección", donde comenta como gran logro futbolístico que una vez allá a lo lejos la selección le ganó a un improvisado seleccionado de Italia. Que fue al frente con Brasil en la eliminatoria (nos comimos tres, con baile, perdón, viste otro partido). Que fue al frente con Inglaterra, como si habláramos del campeón del mundo. Inglaterra jugó uno más y se fue. Sólo una mentalidad conformista, fría, sin ningún tipo de ambiciones puede estar a gusto. Está bien, cada uno elige su estilo de vida, muchos como yo de corazón caliente no se conforman, quieren ganar el Mundial y no dar lástima en el tercer partido. Muchos años tuvieron que pasar para que nuestra selección figurara allá en lo alto, resulta que ahora me quieren convencer con un amistoso. No querido, no se puede ser tan blando y abandonar todo el prestigio futbolístico ganado en buena ley. Por mí puede el Club de fans ir al campo, gritar ¡Bielsa te quereeeeemos! Pero vamos a lo más despreciativo de la carta del 24, saliendo de la discusión netamente futbolera: en este momento de crisis profunda, donde tener trabajo es una bendición, donde el trabajador está vapuleado por donde se lo busque, ¿comparar a un trabajador con Bielsa?, no. La comparación es de locos, una falta de respeto total a quien labura, a los que a las 6 de la mañana suben a un bondi para ganar 300 pesos. Esto no me lo banco, Bielsa ganó 3.360.000 dólares por los cuatro años y ahora ganará 3.840.000 pesos por cuatro más; no mi amigo, éste no es un trabajador. Ojo, no es culpa del gordito, esto es un negocio del fútbol. No comparemos.
Mario Tallarico


Diario La Capital todos los derechos reservados