Año CXXXV
 Nº 49.539
Rosario,
domingo  14 de
julio de 2002
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Amistoso de pretemporada
Newell's no tuvo peso ofensivo y perdió con Unión

Fernando Gabrich / La Capital

Segunda práctica de fútbol con un equipo de primera. Y muchas conclusiones para sacar, a pesar de que se trató simplemente de un amistoso de 70 minutos. Newell's jugó ayer con Unión en cancha de Argentino y perdió 1 a 0 con gol de Valli de penal cuando el partido se moría. En este tipo de choques el resultado termina siendo anecdótico, pero no el rendimiento colectivo. Y allí el equipo de Zamora debe seguir mejorando, en especial en lo ofensivo. Más teniendo en cuenta que el equipo santafesino presentó varias ausencias por lesiones.
El fondo está en orden. A 15 días del inicio del Apertura, Newell's tiene una base de apoyo: su arquero y la línea de cuatro. Ayer, más allá del error de Grabinski (cometió penal luego de enredarse con la pelota) en la jugada que terminó en el gol de Unión, lo más sólido estuvo atrás. Passet casi no tuvo situaciones de riesgo y en la única que se lo exigió respondió con jerarquía cuando le tapó un mano a mano a Wernly. Además, el Flaco habló mucho y sus indicaciones sirvieron para ordenar. Crosa tiene cada vez más presencia de gran capitán, Fernández es un gran acierto, Grabinski mejora -no debe desconcentrarse- y el debutante Adinolfi demostró que le sobra oficio. Colectivamente se entendieron casi a la perfección y edificaron lo mejor del mediodía.
Ponzio, siempre Ponzio. El mediocampo rojinegro tiene como pilar a Leonardo Ponzio. El ordena, él distribuye corto, él cubre espacios. El está en todos lados. Pero como ocurrió ayer, pierde imagen cuando a su función le agrega, por obligación, la creación. Luciano Vella, por derecha, funcionó con intermitencias y el chico Torres, por el carril del zurdo, demostró coraje aunque debe serenarse más.
Falta encender la mecha. Dos partidos amistosos sin goles no es una mera casualidad. Ayer Zamora cambió el dibujo táctico en el aspecto ofensivo con el fin de generar peligro pero no tuvo respuestas positivas. El equipo no creó una situación de gol. Puso a Guillermo Marino en la función de enganche, soltó varios metros más arriba a Damián Manso para acompañar a Lisandro Sacripanti. Nada funcionó. Marino estuvo desconectado con el circuito de ataque y en consecuencia Manso recibió poco y cuando lo hizo siempre tuvo un marcador a sus espaldas que le terminó ganando. El Piojo sólo desniveló, en cuentagotas, cuando retrocedió y tuvo más espacio. Así, Sacripanti terminó en soledad sin generar peligro. Faltando 20 minutos Zamora puso a Rosales, sacó a Marino y retrasó al Piojo. Pero no cambió mucho.
Fue apenas un amistoso. Pero quedan puntos para resaltar. Newell's defendió bien pero atacó mal. Tuvo orden pero le faltó explosión. Deberá encontrarla para encender la mecha de la ilusión.



Manso primero jugó adelante y después como conductor. (Foto: Marcelo Bustamante)
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