Año CXXXV
 Nº 49.539
Rosario,
domingo  14 de
julio de 2002
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El proceso climático que desata fuertes lluvias comenzó a manifestarse
Vuelve El Niño en agosto, pero esperan que sea más moderado

Abel Sanabria

El fenómeno meteorológico de El Niño aumentará a fines de agosto las lluvias y las inundaciones en Argentina y Brasil, aunque sus efectos serán más moderados que en 1997 -el récord del siglo XX- y se harán mucho más notables en la próxima primavera, informaron expertos de Estados Unidos.
Los científicos ya habían anunciado a principios de este año que El Niño volvería con lluvias torrenciales en algunos lugares y persistentes sequías en otros, de lo que ya hubo una muestra en el pasado junio.
Como la temperatura en la superficie de las aguas del Pacífico ecuatorial ya aumentó un grado sobre el promedio a fines de mayo, se le atribuyeron las violentas lluvias que azotaron a principios de junio la América Central, Colombia y Chile, y la sequía en Indonesia.
"El Niño volvió y durará hasta fines del 2002", determinó un estudio de la Administración Nacional de Oceanografía y Atmósfera de EEUU (Noaa), lo que fue confirmado por expertos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina.
Por su parte, expertos y meteorólogos chilenos coincidieron en señalar a El Niño como causante de las violentas lluvias que azotaron a principios de junio el centro y sur de su país.
Ese temporal, considerado como el peor de los vividos en el país trasandino en los últimos 80 años, dejó 13 muertos, 65.000 damnificados y más de 10.000 casas dañadas.
En Colombia, las fuertes lluvias de junio dejaron un total de 16 muertos, 13 desaparecidos y más de 80.000 damnificados de distinta índole.
En Honduras, las precipitaciones del mes pasado causaron nueve muertos y al menos tres desaparecidos, mientras que en Nicaragua miles de personas resultaron damnificadas por los temporales que azotaron a fines de mayo casi todo el país.

Una versión más benigna
En la Argentina El Niño en su versión 2002 recién se está formando, pero se anuncia más benigno que el de 1997-98, considerado el peor del siglo XX. El Noaa lo anuncia como "débil a moderado", o más precisamente "menos intenso que el poderoso El Niño de 97-98".
Los norteamericanos afirmaron que su retorno puede acarrear lluvias intensas e inundaciones en la costa oeste de América del Sur o Central, y desde el sur de Brasil hasta el centro de Argentina.
El jefe de Análisis Climático del SMN, Hugo Hordij, confirmó que volvía el fenómeno de las anomalías y aclaró que algunas señales ya se manifestaban en el océano Pacífico.
El climatólogo precisó que en el hemisferio sur el fenómeno va a llegar sobre todo en primavera. Ya se inicia, pero las manifestaciones más importantes se darán en primavera.
Como el SMN analiza los fenómenos meteorológicos con una anticipación máxima de tres meses, esta semana se limitaba a afirmar que en primavera se sucederán "muchas lluvias en el norte del Litoral", por lo que ya lo incluyeron en el denominado "mapa de riesgo".
El especialista aclaró que "en los últimos tres años hubo un predominio del fenómeno inverso a El Niño, La Niña, por el que se enfría la superficie del océano Pacífico", y que "durante esos períodos hubo inundaciones en la Pampa Húmeda".
Para este invierno, Hordij anunció "núcleos fríos, no más que lo normal y con humedad en disminución", pero aclaró que "para fines de agosto aumentarán las precipitaciones, aunque eso todavía no lo hemos hecho explícito por falta de factores calculados".
Hordij confirmó la llegada de El Niño, y sostuvo que a veces "los factores se complementan o se anulan", tal como ocurrió con La Niña del año pasado en Argentina, donde la sequía debía ser mayor y sin embargo hubo inundaciones.
Los dos fenómenos, El Niño y La Niña, se suceden en forma periódica desde hace cientos de años, y pueden durar entre 12 y 18 meses.

Una anormal evaporación
En el caso de El Niño, el calentamiento del océano genera una anormal evaporación, que a su vez modifica el régimen de los vientos y causa profundos trastornos climatológicos en gran parte del planeta.
Este fenómeno fue bautizado así por los pescadores peruanos que lo descubrieron a fines del siglo XIX por un inusual calentamiento de las aguas hacia la Navidad, por lo que lo llamaron El Niño en referencia a Jesús.
La Niña, en cambio, es el "episodio frío", con perturbaciones climatológicas a menudo inversas a El Niño, razón por lo que en algunos círculos lo llaman El Viejo. (Télam)



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