Año CXXXV
 Nº 49.518
Rosario,
domingo  23 de
junio de 2002
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Vacas mutiladas. El desconcierto y la duda envuelven a los investigadores
Suman 200 los casos de animales muertos en forma extraña
En las chacras, no dudan que las extracciones de órganos del ganado son hechas por extraterrestres

Silvina Dezorzi / La Capital

La Pampa (enviados especiales). - De lejos ya se ven. Son bultos inertes sobre la pampa. De cerca son una forma descarnada del misterio. Muestran inquietantes huecos: donde debería haber un ojo, la quijada, una de las orejas, el recto, una ubre, el aparato genital, hay nítidos, impecables agujeros sin la menor gota ni derrame de sangre. Empezó con las vacas, pero ahora también hay caballos, cerdos y ovejas, y los investigadores aseguran que son unos 200 casos en todo el país. Villa Constitución fue el primer hallazgo cercano a Rosario, y ayer se conoció otro en la localidad santafesina de Rueda.
El gobernador bonaerense, Felipe Solá, dijo que está "muy asombrado" por las mutilaciones, mientras los especialistas tejen una serie de hipótesis que difieren en gran medida.
Hay miedo. Mucho miedo entre los chacareros. Y como siempre tampoco falta el humor. En la provincia de La Pampa, lo que todos tienen es estupor: desde el más experimentado especialista anatomopatólogo en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa, que funciona en General Pico, hasta el último peón rural. Para explicarlo están en curso investigaciones de primer nivel, pero en ese marco se entremezclan rumores de avistamientos de ovnis. Lo cierto es que hasta ahora no se encuentra respuesta para una casuística que suma varios capítulos por día y logra que nadie hable de otra cosa.
Lo primero que cuentan los paisanos en cuyos campos aparecieron los cuerpos es que los animales presentan cortes perfectos que a primera vista se ven como cauterizados. Y que alrededor de cada animal, que nunca apareció muerto de un tiro, debería haber por lo menos alguna huella de esa muerte: por ejemplo, tierra y pasto revueltos, signos de pataleo. No los hay.
Lo segundo que hace esta gente es tratar de explicar de la mejor manera lo inexplicable; refieren innumerables datos y situaciones, pero no pueden hallar un por qué, la forma, o la causa de las mutilaciones.
Para llegar a las chacras siempre hay que andar unos cuantos kilómetros tierra adentro, sin pavimento ni mejorado. A veces más de 20. Varias tranqueras adentro y ahí están. Cada nuevo caso es idéntico al anterior. O casi.

Caso por caso, un mismo patrón
"Es rarísimo, esto es algo que no está dentro de nuestro entendimiento", dice Guillermo Memo Bertone, administrador de un campo a 10 kilómetros de Ingeniero Luiggi, un pueblo de 4.500 almas en medio de La Pampa, donde la semana pasada apareció una vaca Aberdeen Angus con el cuadro de mutilación típico que ya vio varias veces antes en los noticieros televisivos pero que aunque quisiera no podría replicar sin instrumental específico.
A la vaca le falta todo lo que les falta a las demás. Como se dice por aquí: una cosa es verlo en televisión, otra, en vivo y en directo. Los productores y los veterinarios de la facultad y el Senasa coinciden en que a simple vista las heridas parecen cauterizadas, que los cortes son perfectos, que no hay sangre ni evidencia de arrastre ni de lucha. Tampoco hay restos de carne y músculo como los que deja otro animal predador.
Pegados a la chacra de Bertone viven los hermanos Pedro y Luis Roque, dos hombres solteros de 74 y 66 años. Vivieron en el campo desde que nacieron, pero nunca vieron nada igual. A ellos les tocó lo mismo que a su vecino. "Por lo menos, hemos perdido 400 pesos", suspiran.
Parece que hubieran mudado la vaca muerta del vecino detrás de su alambrado. Esta es igual. Unos 40 centímetros de intestino sacados como por un experto con un bisturí, y "la carretilla, la quijada, desde la lengua hasta el fin del garguero", explican. También le faltan un ojo, una oreja, y en este caso se suma el ombligo. "Esto viene de algo que no es conocido", aseguran los hermanos Roque.
Unos 12 kilómetros más allá, el productor Oscar Embeita exhibe otra vaca muerta, pero esta estaba preñada. El hombre da detalles de lo que encontró. En lo sustancial no cambia nada. Pero él es descreído. No se contagió del miedo que circula casa por casa, aunque no deja de admitir "que lo que pasa es algo fuera de lo normal" y que nunca antes lo ha visto.

"Vienen de arriba"
Lo digan con todas las letras o no, la gente del pueblo adjudica las muertes y mutilaciones a "experimentos extraterrestres". Las frases son: "Vienen de arriba" y "ellos se las chupan con luz y después las devuelven sin dejar huellas". Se trata de un clásico ufológico, repetido cientos de veces durante los años 60, 70 y 80 en Europa y Estados Unidos Pero acá ni siquiera se animan a nombrarlos. Usan un plural indefinido. Son "ellos".
Uno de los pocos que se atreve es Julián Carripilón, peón encargado de una inhóspita chacra en La Jorobada, 37 kilómetros al nordeste de General Pico. Entre lagunas heladas que confieren al paraje un aire fantasmal, el paisano muestra una vaca muerta hace 22 días de "muerte natural" que el jueves pasado fue mutilada siguiendo un patrón idéntico, pero con signos aparentes de quemadura. Y no tiene vergüenza al decir que ahora no puede dormir porque está aterrorizado. Es de entender: habitualmente vive en la chacra sin más compañía que su perro en varias leguas a la redonda.
Y no sólo eso. Carripilón acompañó a la policía para relevar su caso y también les mostró un tanque de agua cercano para 70 mil litros que -jura- se vació esta semana de la noche a la mañana. "Son platos voladores. Grandes, redondos, con una luz muy fuerte y algo oscuro en el centro", asegura. Dice que por el monte del sur pampeano, donde se crió, las visitas eran cosa habitual. Sin embargo, por ahora pernocta en General Pico y sólo acompaña hasta la chacra a quienes quieren ver de cerca la vaca mutilada de su patrón, que vive en Santa Rosa.



Cerca de General Pico no pueden explicar los hechos. (Foto: Angel Amaya)
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