Año CXXXV
 Nº 49.518
Rosario,
domingo  23 de
junio de 2002
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Duhalde aseguró que Blejer trabajará en la renegociación de la deuda
La crisis en el BCRA agitó el debate sobre la política monetaria
Se reactiva la puja por el nivel de emisión y la estrategia oficial en los redescuentos para bancos

La elección del reemplazante del Mario Blejer, quien anticipada y sorpresivamente renunció a la presidencia del Banco Central, fue ayer la principal preocupación del gobierno que intentó bajar los decibeles de la situación que generó la salida del titular de la autoridad monetaria, cuando todavía no se resolvió si habrá un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tras la anticipada renuncia de Blejer, quien sostuvo que "alguien adelantó" su salida prevista para después de arreglar con el Fondo, los funcionarios del Ministerio de Economía y algunos hombres cercanos al presidente Eduardo Duhalde analizaron ayer el nuevo escenario.
Con la salida ya consumada, en el gobierno comenzaron a delinear cómo será la sucesión, la cual no se presenta nada sencilla debido a que al interrogante que se cierne sobre el Poder Ejecutivo sobre si designar alguien del agrado de Roberto Lavagna o de Horst Koehler.
Duhalde se encargó de relativizar la salida de Blejer y aseguró que el ex hombre del FMI "seguirá trabajando" con el gobierno en la negociación de la deuda externa. "El doctor Blejer me había anticipado hace 20 días que quería en julio terminar con su presidencia, está dispuesto a seguir trabajando con nosotros, pero ya en Estados Unidos, con todo lo que esté vinculado con la negociación que hay que hacer con la deuda", afirmó.
Asimismo, el jefe de Estado señaló: "Ahora tenemos que elegir otro presidente" para el Banco Central "y la semana que viene comenzaremos a hacer el análisis".
La política monetaria que llevará adelante el reemplazante de Blejer será clave para determinar si la inflación y el dólar se mantendrán o se dispararán, opinaron ayer analistas del mercado.
El futuro del sistema financiero también estará determinado en buena medida por la política de redescuentos que elija quien suceda a Blejer, razón de más para que la transición mantenga en vilo al sector, por lo menos hasta que se conozcan las intenciones del gobierno respecto de la entidad que interinamente presidirá quien se desempeñaba como vice, Aldo Pignanelli.
Pignanelli es un funcionario de prolongada gestión en la provincia de Buenos Aires. Se desempeñó durante varios años en el Banco Provincia de Buenos Aires y arribó al Banco Central de la mano del presidente Duhalde. Allí trabó una buena relación con Blejer, al punto de que el funcionario renunciante lo postuló como su sucesor. Sin embargo, el ministro Lavagna, tendría otro candidato para ocupar la estratégica presidencia del Central.

Advertencias
"Sería un grave error que el Ministerio de Economía avance sobre las facultades que le competen al Central", planteó ayer el economista Miguel Angel Broda, uno de los más escuchados de la city porteña.
En general, esa advertencia fue vertida por quienes se pronuncian a favor de un canje compulsivo de los depósitos del corralito por bonos, tal como pedía inicialmente el FMI, avalado por Blejer.
Broda agregó que avances sobre el Central "hipotecarán el futuro del próximo gobierno", en alusión a las versiones que hablaron del eventual nombramiento de un hombre de confianza del ministro Roberto Lavagna al frente de la entidad.
El analista Marcelo Lascano, en cambio, dijo que "un país desarrollado con condiciones estables puede darse el lujo de tener un banco central independiente, pero un país en crisis como la Argentina debe apuntar a una armonía lógica con el resto del gobierno" y consideró que "no sería disparatado que Lavagna ponga a un hombre suyo en el Central, si lo hace para instrumentar un programa definido".
En medio del debate sobre la autonomía está la discusión sobre si inyectar liquidez al mercado sería inflacionario o no, y sobre la repercusión que una mayor emisión tendría sobre el valor del dólar libre.
Durante la semana pasada el FMI dejó en claro que no quiere que el gobierno siga interviniendo en el mercado cambiario a través de la venta de divisas. Blejer, en varias oportunidades, le disparó a Lavagna que no sería "el presidente del Banco Central que financie la hiperinflación".
El problema de la salida de Blejer por su relación con el FMI, del cual fue funcionario durante años, no despertó mayores angustias, ya que el presidente Eduardo Duhalde se apuró ayer a aclarar que "está dispuesto a seguir trabajando con el gobierno desde Estados Unidos, en lo que respecta a la negociación de la deuda".
En tanto, la preocupación del sector financiero es otra: las alternativas que se le plantean, si se mantiene el escaso interés que demostraron esta semana los ahorristas por los bonos que ofrece el Estado, son la vuelta del título compulsivo, el rescate a bancos con nuevas líneas de redescuentos, o la caída masiva de entidades.
Esta última, en definitiva, sería un camino tangencial hacia los bonos públicos obligatorios, ya que de caer un banco los depósitos reprogramados de esa entidad entrarían en la resolución judicial del quebranto. Por lo pronto, el presidente del Banco Ciudad, Roberto Feletti, recomendó que se deje de dar redescuentos a las filiales de bancos extranjeros y se apoye sólo a la banca pública y privada nacional.



Pignanelli es el preferido de Blejer para su sucesión.
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