Año CXXXV
 Nº 49.518
Rosario,
domingo  23 de
junio de 2002
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Análisis: El PSP, con riesgo de experimentar el "síndrome Tabárez"

Mauricio Maronna / La Capital

El PSP tomará el viernes una decisión clave para su futuro: adherir a la candidatura presidencial de Elisa Carrió. El encuentro terminará con la constelación de socialismos varios, le dará encarnadura al Partido Socialista (o como quieran que se llame) y construirá una de las patas en las que se apoyará la indómita Lilita en su intento de llegar a la primera magistratura.
La idea de sellar un acuerdo con Carrió fue impulsada por el sector que más fielmente responde al diputado Rubén Giustiniani (secretario general nacional del partido), pero no había encontrado demasiado eco en Hermes Binner. Cuando, hace poco más de 20 días, La Capital le preguntó a Binner si apoyaba la candidatura de Carrió teniendo en cuenta que otros dirigentes del socialismo popular ya habían adherido a esa opción, el intendente lejos estuvo de dar el sí.
"Acá lo que debemos hacer es pensar qué país queremos, y eso no se soluciona con candidaturas. De semejante crisis no se sale con un dirigente ni solamente con los partidos políticos. Yo vengo de un gran desengaño con la Alianza... A esta película ya la vi, y no quiero tropezar dos veces con la misma piedra: tenemos que pensar en otra alternativa", fueron las palabras que sacudieron, puertas adentro, al PSP.
En verdad, la reflexión de Binner está en coincidencia con un vasto sector partidario, aunque rápidamente otros pesepistas aclararon que "no es el pensamiento mayoritario".
Prudentes, los unos y los otros piden reserva de la fuente a la hora de hablar sobre el apoyo a Carrió o la continuidad de Binner al frente de la Intendencia. "Lo que dijo Hermes es correcto. Venimos de hacer un papelón con la Alianza y tenemos que tener mucho cuidado. ¿Qué pasa si Lilita resulta ser el Frepaso con polleras? Es la misma mesura que debemos adoptar a la hora de elegir al candidato a intendente: no sea cosa que demos un salto al vacío", esboza un binnerista de pura cepa.
"Ese tema ya está cerrado: vamos a formar una gran fuerza de centroizquierda. Hermes finalmente está de acuerdo en ir con Lilita", resume otro pesepista, quien, sin embargo, no deja de reconocer los riesgos de la decisión.
Un sudor frío recorrió a algunos oficialistas rosarinos cuando leyeron la entrevista del viernes 31 de mayo pasado, en la que Binner dijo que su tiempo como titular del Ejecutivo rosarino se estaba terminando y que no iría por la re-reelección. Todas las encuestas marcan una baja en la imagen del intendente pero, aun así, sigue siendo el que individualmente está por encima de cualquier candidato opositor. Un sondeo al que tuvo acceso este diario muestra que, de no ser Binner, Giustiniani sería el preferido para que el socialismo siga gobernando Rosario.
Pero Giustiniani, el cuadro político más capaz del pesepismo, ya hizo saber que prefiere seguir articulando políticas a nivel nacional antes que intentar llegar al Palacio de los Leones.
El riesgo de que Binner se postule como candidato a gobernador de Santa Fe para traccionarle votos a Carrió es empírico: si Carlos Reutemann es candidato a presidente, el PJ estaría a un tris de acceder a lo que ha sido su fruto prohibido en la posdictadura: la Municipalidad de Rosario.
"A ver si nos agarra el síndrome Tabárez", dicen entre muecas futboleras algunos de los que prefieren no modificar el decurso de las cosas. Ante la cara de asombro del cronista, explican: "El técnico de Boca se olvidó del campeonato local para ganar la Copa Libertadores. Sin embargo, se quedó sin nada".
Pero a la hora de ventilar la interna, los socialistas rosarinos se muestran tan infranqueables como Oliver Kahn, el arquero germano: "No habrá quiebre, de ninguna manera, por más que nos quieran operar desde afuera con una eventual fórmula Obeid-Binner. Esa posibilidad es nula, y de nulidad absoluta. El PSP no lo avalaría jamás y Binner no es (Héctor) Cavallero, no va a romper el partido".
La cercanía del calendario electoral y el ascendiente de dos pesos pesado como Reutemann y Binner hacen presagiar que, al menos por una vez, la política santafesina dejará de tener ese tono pálido, grisáceo, casi insufrible.



Binner no irá con Obeid ni Giustiniani será intendente.
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