Año CXXXV
 Nº 49.476
Rosario,
domingo  12 de
mayo de 2002
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Los éxitos de Hollywood generan patrones de conducta
La maquinaria de los sueños se sigue perfeccionando

Any Goldberg

Un personaje de cómic de hace cuarenta años llamado "El Hombre Araña" es el centro de las conversaciones en Hollywood esta semana, luego de que la película del mismo nombre batiera récords en las taquillas. Pero detrás de este éxito comercial y de crítica hay una calculada fórmula de ventas, que incluye una maquinaria publicitaria tan poderosa que un analista la comparó con un "lavado de cerebro".
Así, a medida que avance el verano (boreal) no habrá que sorprenderse de ver el mismo mecanismo que hizo que "El Hombre Araña" ingresara 114 millones de dólares en sólo tres días aplicado a una serie de películas basadas en los mismos componentes que el éxito del héroe arácnido.
Si se mira hacia atrás, está claro que Hollywood estuvo trabajando años para llegar a este momento, jugando y manipulando argumentos de películas, efectos especiales, campañas de marketing y estrategias de distribución. "El fin de semana de estreno con cien millones de dólares de recaudación fue un objetivo de Hollywood durante años, pero siempre resultaba inalcanzable", dice Paul Dergarabedian, cuya compañía, Exhibitor Relations, sigue la pista a los rendimientos en taquilla.
"Por ahora es una excepción, pero parece que ocurrirá más seguido", añadió, y predijo que este verano los ingresos en las taquillas estadounidense podrían alcanzar los 4.000 millones de dólares, superando el récord de 3.600 millones de dólares del año pasado.
Los elementos del éxito ya estaban determinados cuando se estrenaron "Harry Potter y la piedra filosofal" y "El señor de los anillos", no tanto como películas sino como eventos sociales que superan las barreras de la raza, la edad o el sexo para crear hechos que millones de personas consideran que no se deben perder.
Estas películas no son tanto un espectáculo como un vehículo de vinculación social, cubriendo funciones que hasta ahora eran exclusivas de la televisión o la radio. "Hay muy pocas cosas que todo el mundo comparte. Entonces cuando vas a ver «El Hombre Araña», no sólo estás viendo una película. Recibes un carnet de miembro de una comunidad", comenta Robert Thomson, profesor de ciencias de la comunicación en la Universidad Syracuse de Nueva York.
Hollywood recorrió un largo camino para llegar a la "franchise movie" (películas de franquicia), un título que sale al mercado con la suficiente estructura como para garantizar el nivel de evento social. De hecho, la mayoría de las películas del próximo verano (boreal) son "franchise movies", desde "La guerra de las galaxias-Episodio II: El ataque de los clones", hasta "Hombres de negro II" o "Austin Powers". Mientras, Tobey Maguire, el intérprete de "El Hombre Araña", ya firmó por otras dos entregas.
Los recientes récords en las taquillas sin duda deben mucho a la tendencia al escapismo en tiempos de crisis. La Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial son conocidas por haber sido épocas de oro del cine estadounidense. Los historiadores podrán tener una mirada similar sobre este período post-11 de septiembre.
Según Thomson, las maquinarias de marketing de Hollywood persiguieron conscientemente estos objetivos. "Son tan efectivas que dan miedo", señaló, y añadió: " La diferencia entre las campañas publicitarias y un lavado de cerebro corporativo -añadió- es el hecho de que el público es un cómplice voluntario en las campañas mediáticas para convencer a millones de personas de ver determinada película".



"El Hombre Araña" es un exponente de la fórmula.
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