Año CXXXV
 Nº 49.472
Rosario,
miércoles  08 de
mayo de 2002
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Un seminario debatirá el derecho a inventar el futuro en la crisis
Graciela Frigerio: "A educar no se renuncia"
Según la pedagoga hay que insistir en pensar como posibilidad de cambiar el mundo

Marcela Isaías / La Capital

"Una educación que quiere cambiar el mundo. El derecho a inventar" es el título del IV seminario internacional organizado por el Centro de Estudios Multidisciplinarios (CEM) y auspiciado por el Departamento de Filosofía de la Universidad de París VIII, que tendrá lugar este viernes y sábado en la sede la Alianza Francesa en Buenos Aires. El título mismo del encuentro es una invitación a reflexionar, y eso resalta la directora del CEM, Graciela Frigerio, que asegura que "se trata de insistir en que la educación tiene que pensar el mundo, porque esa es una manera de cambiarlo".
Frigerio es doctora en educación y será una de las disertantes de este seminario, junto a María Rosa Almandoz, Sandra Carli, Gabriela Diker, Margarita Poggi, Norma Barbagelatta, Inés Dussel y Horacio González, entre otros especialistas. Además de los pensadores franceses Stephane Douailler, Patrice Vermeren y Hubert Vincent.
Según explica Graciela Frigerio, el seminario tiene varias razones de ser, una de ellas es recuperar la idea de que la educación implica una manera de posicionarse frente a la lectura del mundo. "El mundo -dice- tiene que ser pensado y este pensamiento es lo que se pone a circular, lo que se transmite, se comparte y se debate". Para la pedagoga, insistir en esta idea implica pensar en que hay una manera de representar al mundo y cambiarlo.
-Se asegura que el tema excluyente que preocupa a las escuelas pasa por los robos, la violencia y el hambre de los chicos. ¿Cómo hace la escuela frente a ese panorama para no dejar de enseñar?
-La escuela persiste en intentar enseñar porque hay una suerte de memoria. Pensemos que cuando la escuela empezó a existir como tal lo hizo en contextos muy críticos y adversos, con poblaciones muy carenciadas. La escuela creó ciudadanía ahí cuando la ciudadanía recién era una idea. Pudo trasmitir y formar a sectores muy importantes de la población allí donde antes no había escuela, ni registro de este trabajo de apertura para todos sobre un plano de igualdad. La escuela construyó de la nada y en condiciones muy adversas de posibilidad para la enseñanza, y de esto hay memoria.
-¿Es esa memoria lo que permite seguir pensado que la escuela es buen lugar para pensar el futuro?
-Si la escuela no es el lugar para pensar el futuro, las sociedades no tienen lugar para pensarlo.
-¿Qué conspira contra esta posibilidad?
-En la historia argentina conspiran los años del oscurantismo, los años de la intolerancia, de la censura, los años de prácticas políticas prepotentes, las políticas económicas que construyen exclusión y resto. Todo eso conspira contra la posibilidad de pensar el futuro, pero justamente por todo eso nos parece tan importante recordar que al mundo lo hacen los hombres y por consecuencia el accionar de los hombres importa en la construcción del futuro. Y a esto no se puede renunciar.
-¿Renuncia y educación son términos compatibles?
-Renuncia y educación no van de la mano. A educar no se renuncia, y las sociedades no deben renunciar a la educación.



"La escuela es el lugar para pensar el futuro".
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