Año CXXXV
 Nº 49.379
Rosario,
domingo  03 de
febrero de 2002
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Entrevista. Sorprendentes revelaciones de un ex concejal de la UCR porteña
Humberto Bonanata: "De la Rúa ahora es un pobre viejito"
El radical cuenta la intimidad del círculo de poder que gobernó la Argentina hasta diciembre de 2001


Humberto Bonanata es ahijado político del ex presidente Fernando de la Rúa, ex jefe del bloque Radical en el Consejo Deliberante porteño entre los años 93 y 97, testigo clave de la historia familiar De la Rúa-Pertiné y dueño de una carrera política que terminó en debacle. Fue desplazado de un lugar de privilegio junto al ex presidente por la llegada de lo que él denomina la pendejocracia o los engullidores de pescado crudo, y se considera un defensor a ultranza de Enrique Coti Nosiglia.
En los últimos años tuvo la entrada prohibida al departamento de la familia De la Rúa, en Barrio Norte, por expresa orden de Inés, la primera dama. "Bonanata no entra más a esta casa", bramó la esposa de Fernando, después de discusiones de alcoba. El personaje, que es abogado y militante radical desde que estaba en la Facultad de Derecho, está por lanzar su libro "Maldito entorno", donde cuenta la trama secreta de la caída. En exclusiva, adelantó a La Capital los mejores momentos de un trabajo con destino de best seller.
-¿El libro ataca a De la Rúa?
-Este libro no es una traición, es la reivindicación del De la Rúa hombre, ese que hoy está en Villa Rosa (en la casaquinta) postrado como un pobre viejito. Al De la Rúa político ya lo mataron.
-¿Está decepcionado con quien fuera su referente político?
-De la Rúa podría haber terminado como Ceausescu (ex presidente de Rumania fusilado con la caída del régimen comunista), pero se salvó porque huyó como una rata. Incluso valoro más la actitud de Isabel que fue en cana.
-¿Cómo vivió la caída del gobierno?
-El 20 de diciembre, cuando De la Rúa renunció, lloré como el día que se murió mi papá. A la siete de la tarde vine de Casa de Gobierno a mi casa y me tomé un rivotril de 2 miligramos. A la diez y media de la noche me desperté y lo llamé a Fernando. Le escuché la voz como si fuera un chico de 18 años, se sentía totalmente liberado.
-¿Lo sorprendió?
-Sí, fue raro. Hasta me contó un chiste boludo de Bin Laden, que por pudor prefiero no revelar. Entonces le dije: "¿Cómo me puede contar un chiste en este momento, Fernando?". Y me contestó: "Es que hay que seguir viviendo, Bonanata".
¿Por qué fracasó De la Rúa?
-El error que cometió Fernando fue no sostener a López Murphy, que proponía un recorte de dos mil millones. Franja Morada de Derecho cortó la avenida Figueroa Alcorta y De la Rúa se asustó.
-¿Cuánto dependía el padre de su hijo Antonio?
-Hay Antonitodependencia. Desde el año 95, Antonito empezó a llevar a la fundación de su padre la futura pendejocracia argentina, entre quienes estaban Lautaro García Batallán, Darío Lopérfido y Cecilia Felgueras, aunque a Cecilia la pondría en otra categoría, porque ella sí tiene una trayectoria, no fue un pescado que se coló en el poder como los demás. En la Fundación estaban empeñados en cambiarle la imagen de viejo aburrido a Fernando, entonces la llenaron de pendejos.
-García es distinto al hijo de presidente.
-Lautaro es muy hábil, formado en la escuela de Franja Morada, que lo envolvió a Antonito, que en 95 era un chico muy verde que nunca había viajado en colectivo ni en un subte. No sabía cuánto costaba el cospel. Antonito metía la mano en el bolsillo y sacaba billetes de cien pesos, así como vos o yo sacamos los de 2 pesos o de 5. No tenía noción de la plata. Antonio tiene bastante desprecio por el sentido común, y esto le viene por la sangre materna.
-¿Una cuestión de alcurnia?
- Los Pertiné se agregaron el acento en la "e" para que el apellido suene francés. En realidad son Pertine, tanos como yo. Por supuesto en la familia hay un militar, un cura, abogados y políticos, que era lo que le otorgaba poder a las familias de la oligarquía. El padre de Inés Pertiné fue un militar fascistoide que participó en el golpe del GOU en el 43 y le puso Basilio Benito a su hijo, en obvio homenaje a Mussolini. En los setenta, el hermano de Inés fue almirante, acusado por Scilingo de arrojar presos de la Esma inyectados con pentonaval desde los aviones de la muerte. Hoy es vicealmirante retirado. El otro hermano de Inés es Julio, abogado. Inés cumplió 59 años el 27 de diciembre pasado.
-¿Por qué hubo un De la Rúa que gobernó la ciudad de Buenos Aires airosamente y otro como presidente de la Nación que terminó en catástrofe?
-De la Rúa fue un muy buen jefe de gobierno, bien apoyado en Rodríguez Giavarini como Secretario de Hacienda. Sobre todo porque cambió lo que había sido la administración de Carlos Grosso, completamente marcado por los escándalos de corrupción. Después empiezan a llegar los jóvenes que comían pescado crudo, el Grupo Sushi... Hasta que el pescado se empezó a pudrir. No tengo nada contra los jóvenes, rescato a otros muchachos de mi partido, como los que fundaron la Junta Coordinadora en el 68 en Santa Fe, junto a la Laguna Setúbal. Ellos tuvieron trayectoria, militancia e ideología. Aquellos jóvenes (Changui Cáceres, Federico Storani y Coti Nosiglia, entre otros) lucharon contra las dictaduras, en cambio estos hijos puta nacieron desde el poder...
-¿La UCR está cerca de la muerte?
-Mientras existan grandes dirigentes en mi partido, como Coti Nosiglia que es un gran componedor, el radicalismo no muere, se regenera.



"El libro es la reivindicación del De la Rúa hombre", dijo.
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