Año CXXXV
 Nº 49.379
Rosario,
domingo  03 de
febrero de 2002
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La crisis. Los negocios se ajustan a la nueva economía
Cómo hacen los empresarios para mantener el equilibrio
En medio de una brutal parálisis económica surgen las más variadas fórmulas de sobrevivencia

Florencia O'Keeffe / La Capital

Algunos admiten que creían que lo habían visto todo y se equivocaron. Otros reconocen que esperaban el agravamiento de la crisis pero que no hubo forma de prepararse porque ya venían muy golpeados. A pesar de las enormes dificultades, muchos empresarios rosarinos se arremangan la camisa, y a base de creatividad y empuje dicen que darán pelea, que no están dispuestos a hacer la plancha.
Sin confiar en que se solucionen las cosas de un momento a otro, les queda entonces tomar datos de la realidad para hacer sus análisis y decidir en base a ello. Así, entre noches mal dormidas y jornadas laborales que no conocen los fines de semana, arman algunas estrategias, más financieras que comerciales, todas de muy corto plazo, que los ayuden a pasar el temporal. En ese escenario aparecen: una nueva relación, fundada en la solidaridad o en la desesperación, con los miembros de la misma cadena; el reclamo conjunto y en muchos casos inédito contra el Estado, los proveedores, y los monopolios más inflexibles; el no pago de impuestos, esta vez en forma manifiesta, como medio de reemplazo al financiamiento inexistente y un acortamiento de los plazos de pago para los clientes.
Si bien es prematuro determinar el impacto de la devaluación en cada negocio o empresa, nadie duda que la salida de la convertibilidad trajo por el momento más problemas que soluciones, y el regreso temido de una inestabilidad a la que los argentinos se habían desacostumbrado.
Medida más, medida menos, los hombres vinculados a los negocios saben que en el 2002 tendrán que lidiar con un contexto recesivo, la permanente amenaza de un fuerte proceso inflacionario, la falta total de crédito, un tipo de cambio marcado por la flotación "sucia" y la convivencia de tasas libres con tasas reguladas.
¿Qué están haciendo los empresarios locales para sobrevivir?
Estos son seis casos que reflejan la realidad de distintos sectores:

Las inmobiliarias
El de las inmobiliarias fue uno de los primeros sectores que sintió el golpe del corralito financiero y la salida de la paridad cambiaria. Se quedaron sin precios y sin clientes. La demanda, que ya venía en baja, desapareció y la oferta siguió los mismos pasos. Los agentes inmobiliarios, los constructores y todos aquellos vinculados al sector se encontraron atrapados en un laberinto. Alberto Bertollo, agente inmobiliario y presidente de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario refleja en sus palabras la gravedad de la crisis: "Hace 60 días que estamos parados, ni una operación cerrada", dice.
La incertidumbre de los primeros días se transformó en desesperación. Entonces decidieron juntarse para intentar una solución conjunta. Por primera vez, constructores, martilleros, agrimensores, escribanos, agentes inmobiliarios, se sentaron alrededor de la misma mesa asumiendo que "de esta nos salvamos todos o no se salva nadie", según las palabras de Bertollo.
Marcharon y protestaron, acá y a nivel nacional. Exigen, al menos, la vuelta al corralito de Cavallo donde se podían hacer transferencias y con eso transacciones comerciales. Mientras esperan un atajo, admiten que se les está haciendo difícil soportar los costos fijos y por eso, en muchos casos, han optado por no pagar impuestos, adelantar vacaciones del personal y hasta suspendieron las actividades por unos días. "Pero seguimos trabajando, peleando", enfatiza Bertollo, y a modo de slogan afirma: "Es el mejor momento para dejar de lado las individualidades".

El turismo
La mala racha empezó con la caída de las Torres Gemelas en Estados Unidos. El turismo internacional sufrió un parate del que no se habían recuperado cuando se precipitó la ida de Fernando De la Rúa y la desaparición del uno a uno, en la mejor época del año para el sector. Hoy, reman contra una retracción de la demanda que alcanza el 60%. "La temporada alta no existió", dispara Guillermo Daminato, titular de la agencia de viajes y turismo que tiene su apellido. "No tenemos ninguna colaboración por parte del gobierno y los costos operativos siguen corriendo. Dependemos de nuestras propias estrategias de venta y tenemos la esperanza de que la gente que no se fue, decida viajar en febrero, marzo, abril".
En este sector también se produjo hace algunos días un hecho curioso: decenas de operadores turísticos de la ciudad y zonas cercanas protagonizaron una protesta con bombos, papelitos y matracas en la puerta de Aerolíneas Argentina, la cara visible de una corporación que les vende los pasajes aéreos y que decidió cobrarles al contado y en dólares. "Fue una movida inédita, pero nos cansamos de que nos amenacen", cuenta Daminato.
El empresario admite que les cuesta remar contra la corriente pero asegura que el tema pasa por no quedarse. "Hay que seguir creando cosas, imaginando destinos, tenemos que adaptarnos como nunca antes a las necesidades de la gente, ofrecer asesoramiento del mejor, captar nuevos nichos", dijo.
En el sector turismo también admiten que deberán replantear los plazos de financiación que otorgaban a sus clientes. Esto implica un cambio brutal en la estrategia de venta que fue el caballito de batalla de las agencias en buena parte de la última década donde mucha gente pudo viajar gracias a los largos plazos de pago en cuotas: "Desde el exterior nos ven claramente en default. Nos cortaron los créditos. Para operar un hotel afuera tengo que pagar en efectivo y con dólares", explica Daminato, dando una pista de lo complejo de la situación.

El correo privado
"Hoy funciona la ley Macri", dispara Renaldo Donet, de la empresa Wings, y agrega: "Si el Estado no me paga o no me responde, yo no le pago". Haciendo referencia a la actitud que el grupo Socma -que administra el Correo Argentino- tomó frente a los incumplimientos del Estado, el empresario rosarino da cuenta de lo que está sucediendo en su sector. Frente a la falta de crédito, muchos han optado por priorizar el pago de sueldos y los compromisos a los proveedores antes que las obligaciones fiscales. "Acá nadie tiene un peso y veo que la idea es pagar al Estado lo menos posible, aunque desde luego, eso traerá problemas en algún momento"
Donet asegura que "tenemos muchos problemas con la cobranza. Hasta las comunas con las que trabajamos nos libran cheques que vienen de vuelta y a lo sumo te los levantan para el mes de marzo". En este sector, los proveedores son los mismos colegas que funcionan en una especie de cadena de entregas y repartos que hoy sufre serios problemas. "Estamos tratando de establecer una red medianamente solidaria para que la rueda no se detenga definitivamente", subraya.
La actividad de los correos privados se redujo a menos de la mitad que el año pasado para esta época. De todos modos, Donet dice que no piensa bajar los brazos y sigue en pie un proyecto de sociedad con otro colega para ampliar el negocio: "Quiero apostar igual, ir cumpliendo con los que más castigados están, priorizar los sueldos para en algún momento reforzar una estrategia comercial que me ayude a incrementar el volumen de alguna forma. Pero no me trago más eso de que en cada crisis hay una oportunidad, la idea es llegar vivo".

Los Panaderos
Los empresarios del sector decidieron presentar un plan para generar materia prima en forma cooperativa con el fin de esquivar la inflexibilidad de los molineros, que les exigen pagos al contado y con aumento. Pero el programa es a largo plazo y las urgencias del sector son para ayer. Mientras aseguran que están haciendo lo imposible por no trasladar los aumentos al público, han decidido demorar los pagos impositivos para "no llegar al extremo de tener que bajar todos las persianas", según relata Gerardo Di Cosco, dueño de La Perla del Sur.
Di Cosco se queja de la dureza de muchos fabricantes de insumos básicos para el pan a los que "no les importa nada y no toman conciencia de la gravedad de esta crisis: si nos fundimos ellos no van a tener a quien venderle". Ahora, dice, los molineros "pretenden bolsificar las deudas", esto significa que si un panadero debe 2.000 pesos equivalentes a 200 bolsas de harina y paga con demora de 15 días, le aumentan el precio por bolsa con lo cual deberá, por ejemplo, 230 bolsas de harina y no 200. En el sector "nadie tiene stock", dice Di Cosco, que también teme en los próximos días un incremento en los precios del dulce de leche.
"Somos nosotros los que ponemos la cara frente a la gente, a los vecinos que la están pasando mal y para quienes el pan es un elemento de subsistencia como el agua", manifiesta. En otros casos, destaca que algunas empresas con las que están endeudados por la compra de maquinaria han comprendido la situación y están aceptando repactar plazos y tasas.

La industria textil
"Estamos proponiendo que nos entreguen la mercadería en comodato para procesarla nosotros y lograr tener en la calle un producto para marzo o abril". La frase la pronuncia Daniel Marrochi, titular de Sólido, una reconocida marca de ropa juvenil que trascendió las fronteras locales. El plan del empresario textil, que tiene además una concesionaria de autos y motos, es generar un pacto entre los integrantes de la misma cadena que les permita no parar la producción (Sólido fabrica y vende al por mayor y al público). En tanto, mientras espera avanzar en ese sentido asegura que "me arreglo con lo que tengo". Esto es, no comprar a quienes no entiendan las nuevas reglas del juego que impone la realidad. "Si el 100% de los clientes no le compra a un determinado proveedor, finalmente buscarán a ese 20 ó 30% que le va a pagar sí o sí para darnos la mercadería", señala.
Marrochi se incluye entre los empresarios argentinos "que nos modernizamos y apostamos siempre a este país" y dice que no está dispuesto a aflojar. Para no parar la pelota también está repensando los plazos de financiamiento que le dan al cliente: "En marzo vamos a achicar los plazos, se saldrá a vender con plazos mucho más cortos, pero para eso, primero hay que tener la ropa en la estantería", enfatiza. En cuanto al comercio exterior, Marrochi ve un panorama más bien alentador: "Con un dólar flotante vamos a poder equipararnos a Brasil, tenemos una gran ventaja competitiva porque nuestra mano de obra es mucho más calificada, Made in Brasil importará precio, pero Made in Argentina importa moda y calidad", puntualiza.

Las ferias
Pensar en un congreso o una feria en la Argentina de hoy parece cosa de locos. Ricardo Diab, quien se dedica hace años a organizar este tipo de eventos lo sabe, pero también sabe que no quiere ni puede parar. "Hay una enorme parálisis en esto pero quienes trabajamos en el sector sabemos que esto requiere de mucha creatividad y de la posibilidad de planificar a futuro e imaginar diversos escenarios". En ese momento de crisis tan profunda dice que igualmente no hay margen para dejar de producir: "Yo entiendo que si no nos mantenemos en movimiento cuando la cosa arranque nos va a agarrar con el cuerpo frío".
Diab, que es parte central del equipo que año tras año organiza la Fiar (Feria de la Alimentación) en Rosario, reconoce que avanzar le implica en este momento chocarse la mayoría de las veces con un no: "Tenemos varios proyectos en marcha y entre ellos la Fiar. Claro que no vendimos un sólo stand porque el empresario está pensando en otra cosa, en que no puede pagar la luz del negocio, pero aunque parezca una cosa snob no vamos a pararnos", insiste.



El sector inmobiliario salió a reclamar lo suyo.
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