Año CXXXV
 Nº 49.339
Rosario,
domingo  23 de
diciembre de 2001
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El resultado de una evaluación ubicó a los alumnos en el primer nivel nacional
Una escuela de Díaz, un bálsamo ante la agobiante realidad
Los jóvenes egresados contaron sus proyectos de vida y dieron su visión sobre el futuro del país

Carlos Pulvirenti

Díaz. - Oasis, así puede calificarse el ambiente que se vive en la escuela 318 Antártida Argentina de esta localidad -ubicada a 70 kilómetros al norte de Rosario- en medio de una de las crisis económicas, políticas y morales más grandes de la historia argentina. No es que en Díaz, una pequeña población de 1.800 habitantes, no haya necesidades y urgencias, pero el clima de tranquilidad, cooperación, solidaridad y el calor humano que se siente es distinto a muchas otras ciudades del país. Claro, la comunidad educativa y la gente del pueblo está sanamente orgullosa de los chicos egresados de ese establecimiento escolar. Los jóvenes de quinto año han sido el mejor promedio en lengua en una evaluación nacional en la que participaron nada más y nada menos que 5.100 colegios de la Argentina.
En medio de todas las agobiantes noticias de estas últimas jornadas recorrer Díaz es para el visitante un bálsamo para el espíritu. Con el sonido del canto de los pájaros y la visión verde del campo de deportes y la plaza, la escuela 318 muestra con orgullo sus cinco aulas, un patio techado que oficia también de salón de actos, una sala de laboratorio y un gabinete de computación. Al establecimiento concurren 101 alumnos, quienes permanentemente demuestran su espíritu solidario y colaboran ante la falta de recursos que posee la escuela.
El rendimiento alcanzado en las evaluaciones de lengua -93,57 sobre una calificación máxima de 100 puntos- ubicó a los chicos hoy egresados del establecimiento educativo en el primer puesto a nivel nacional habiendo competido con miles de alumnos de colegios, de los cuales el 70 % son de entidades privadas y de superior superior posición económica. En el puesto 19 del ranking de evaluación la escuela se ubicó también en matemática.
La directora de la Antártida Argentina, Teresita Tuma, contó a La Capital que "fue el mejor regalo que tuvimos pues este año cumplimos las bodas de plata, tenemos una escuela chiquita y poseemos sólo unas pocas computadoras viejas. Trabajamos en equipo y el personal tiene sentido de pertenencia. Mucho nos ayudan las familias, la comuna y las entidades del pueblo. Estamos orgullosos de los alumnos, incluso en 1998 en matemática y lengua nos ubicamos primero a nivel provincial y cuartos a nivel nacional".
La evaluación en lengua consistió en preguntas, comprensión y análisis de textos, y elaborar artículos periodísticos. Los alumnos de la escuela son de clase media baja. "Aquí se trabaja con vocación de enseñar. Creemos que la educación es el único reaseguro como fuente de trabajo. Por ser una escuela chica aquí se los contiene, se les hace un seguimiento, conocemos sus necesidades los ayudamos en temas de escuela y extraescolares. Si los alumnos faltan vamos a la casa a ver por qué no vinieron a la escuela. Muchos son humildes, si necesitan zapatillas hablamos con una institución intermedia para que nos asista y les damos a los chicos el calzado", dijo la profesora de lengua y tutora Rita Jaime.

Jóvenes sanos
"La realidad del pueblo es que los jóvenes emigran. En Díaz no hay cine, radio, ni diario local. Sí hay un club con pileta de natación, también se practican deportes, ciclismo, tenis en la cancha que depende de la comuna, paddle en un club y se participa en los torneos de fútbol de la liga galvense. Tenemos una juventud sana y espectacular. Hay sitios para bailar, se vive de forma simple", contó la directora.
La zona es eminentemente agrícola y ganadera y hace años que sufre los fracasos de cosechas, eso ha provocado desocupación, además no hay un centro comercial en el pueblo. "Los chicos no están ajenos a la realidad. Al trabajar en la escuela en grupos reducidos se interesan más. Tratamos de estimularlos. Educamos en valores", afirmó Jaime.
Los alumnos egresados reconocieron el gran apoyo que tuvieron de los profesores, que los ayudaron en materias como matemática o contabilidad. Admitieron que leen de todo, desde "El alquimista" de Coelho hasta los poemas de Neruda, de Julio Verne a una novela policial de Agatha Christie o un clásico de García Lorca. Los jóvenes dicen no tener ídolos: "No existen o por lo menos no tenemos un ídolo definido, nadie es el ciento por ciento bueno, no hay seres perfectos, son humanos. Para nosotros ni Rodrigo ni Maradona son ídolos. El modelo perfecto para ser el perfil a seguir no lo vemos, es falso que existan ídolos".

Vivencias de juventud
Las expectativas de trabajo y salidas laborales que ven los adolescentes de Díaz están orientadas a carreras como magisterio o administración de empresa. En relación a la evaluación del Ministerio de Educación contaron los alumnos egresados: "Primero no estábamos seguros de hacerla, pensamos que se nos venía a tomar una especie de examen para ver si sabíamos algo en quinto año, pero la hicimos y ahora estamos recontentos, refelices de la vida que nos reconozcan que sabíamos".
Cuando interrogamos a los jóvenes sobre cómo viven y qué piensan del futuro y de la Argentina afirmaron: "El país desde hace años está mal manejado. Hace falta que se dejen de aplicar medidas de ajuste contra el pueblo. Las cosas están mal y no es una casualidad que la gente salga a protestar o saquee. Cuando se llega a esos niveles es porque el cansancio y la bronca es mucha, no obstante con los saqueos no se mejora el país. La cantidad de comerciantes que se van a fundir es impresionante. Aquí el pueblo sufre también la desocupación, pero en otras cosas mejoró con la ayuda de todos, al revés del país. En la escuela, por ejemplo, hemos pintado salones, bancos, hicimos los canteros del jardín, obras de teatro juntos a nuestros padres y profesores, festivales, encuentros culturales y deportivos, talleres...".
Los chicos están convencidos de que "la juventud en Díaz es transitoria, se va, vuelve, se va. No hay muchos jóvenes aquí. No hay opción, hay que irse para estudiar a nivel terciario y de facultades".



Los jóvenes se alegraron por la distinción lograda.
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