Año CXXXV
 Nº 49.335
Rosario,
miércoles  19 de
diciembre de 2001
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Incertidumbre. El organismo estimó que el PBI se contraerá 1,1% en 2002
El Fondo no cree que Argentina pueda sostener su plan económico
El principal economista del FMI dijo que la mezcla de déficit fiscal, deuda y régimen cambiario "no es sustentable"

El principal economista del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kenneth Rogoff, puso en duda ayer la continuidad del régimen cambiario en Argentina al asegurar que la mezcla de déficit fiscal, deuda y régimen cambiario en Argentina "no es sustentable". Rogoff hizo estas declaraciones al difundir las previsiones económicas mundiales, que para el caso argentino estima una caída del PBI del 2,7% en el año 2001 y una contracción del 1,1% en 2002.
Al presentar el informe, Rogoff destacó, que "es claro que la mezcla de política fiscal, deuda y régimen cambiario no es sostenible". También dijo que "las autoridades argentinas lo reconocen y esto es tema de las negociaciones en curso".
Por la noche, el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, salió a aclarar que la expresión de Rogoff fue "a título personal" y no una posición del organismo.
El Fondo Monetario revisó las estimaciones que había difundido en agosto pasado, cuando calculó que el año próximo la economía de l país crecería 2,6%. "Las perspectivas son ahora mucho menos claras y los riesgos han aumentado, a pesar del plan de déficit cero", señala el informe.
Hace unos meses, autoridades del Fondo recomendaron al gobierno argentino salir de la convertibilidad. Cavallo no aceptó y el organismo le impuso entonces un severo ajuste fiscal. De allí la preocupación con la que se sigue desde Washington la discusión por el presupuesto .
El gobierno se esfuerza por contener el actual esquema económico hasta terminar la reestructuración internacional de deuda, por unos 50 mil millones de dólares. En ese marco, lucha por levantar los vencimientos de deuda que le caen encima y evitar el default desordenado. Ayer pagó 53 millones de dólares de intereses de los bonos globales 2015, y hoy debe pagar otros 87 millones.
El nuevo secretario de Finanzas, Guillermo Mondino, aseguró ayer que "la batalla más importante que tiene la Argentina por delante es la reorganización financiera ordenada", o sea, cumplir con la reestructuración de deuda.
En el mientras tanto, el Fondo aprieta pero no ahorca. Aunque mantiene congelado el desembolso de 1.260 millones de dólares comprometido por el blindaje, abrió la posibilidad de que el gobierno aplace el pago de mil millones de dólares que correspondientes a un crédito del organismo, y que vencen en enero.
Argentina le debe pagar al FMI un tramo de alrededor de 940 millones de dólares el 17 de enero, que forma parte de la reposición de un crédito mucho mayor que adquirió bajo un programa de Facilidades de Reservas Suplementarias. "Existe la posibilidad de cambiar la fecha del pago", dijo el portavoz del FMI, David Hawley.
Pero el camino de la reestructuración de deuda no es fácil. Laurence Meyer, uno de los gobernadores de la Reserva Federal de Estados Unidos, salió ayer criticar el procedimiento de moratoria de la deuda propuesto por la número dos del Fondo, Anne Krueger, y que es en rigor el método que se está ensayando con la Argentina.
El funcionario estadounidense aclaró que "ninguna reforma de la arquitectura financiera internacional puede, por sí misma, superar las deficiencias" en las políticas de los mercados emergentes.
Además, señaló que mantener un tipo de cambio fijo es "muy difícil" en un mundo donde los flujos de capital entre los países son muy rápidos. "Así lo muestran las dificultades actuales de Argentina", comentó.

Cavallo y Lewinsky
La presión de afuera crece y algunos acreedores internacionales sumaron lo suyo. Abigail McKenna, ejecutiva de alta jerarquía de Morgan Stanley Investment Management, uno de los tenedores de deuda argentina, señaló que es un error que el gobierno siga gastando dinero para mantener "una ilusión de solvencia".
"Quizás, técnicamente, Cavallo se puede convencer a sí mismo que no está incumpliendo, pero en la realidad lo está haciendo al apelar a todo tipo de distorsiones para seguir con los pagos", dijo. Y agregó: "Se está aferrando a una definición técnica de incumplimiento tan restringida como la que dio Clinton sobre el sexo cuando negó haber mantenido relaciones con Monica Lewinsky".
Otro acreedor lo puso de otra forma: "Si Cavallo hubiera izado la bandera blanca hace un mes, Argentina tendría un sistema bancario saludable, ahora tenemos gente que está corriendo a sacar dinero del banco".



El organismo que conduce Köhler es escéptico.
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