Año CXXXV
 Nº 49.327
Rosario,
martes  11 de
diciembre de 2001
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Tedioso debut en el Concejo. Más de dieciséis horas de negociaciones
Boasso está afuera y el ingreso del ARI trucho quedó en suspenso
Al radical le bajaron el pulgar y el caso Cabrera lo derivaron a la Justicia. El resto, asumió pasada la medianoche

Diego Veiga Gabriela Zinna Isolda Baraldi

Jorge Boasso volvió a quedar afuera del Concejo Municipal. Los ediles que integran la comisión de poderes (el grupo que estudia los diplomas de los nuevos legisladores) no aprobaron su ingreso al cuerpo para un nuevo período. En tanto, la situación de la cuestionada concejala electa por el ARI trucho, Sandra Cabrera, quedó en el freezer. La misma comisión decidió no tratar su diploma y remitió el problema a la Justicia. Al cierre de esta edición, y tras 16 horas de negociaciones, los discursos se volvían ásperos y desde el ARI verdadero trataban a sus colegas clonados como "un grupo de embaucadores".
Así están las cosas en el Palacio Vasallo, que ayer vivió una tediosa jornada de especulaciones y acuerdos políticos en el día en que asumieron sus funciones los nuevos ediles.
El gran perdedor fue Jorge Boasso. El temperamental edil volvió a quedar afuera del cuerpo luego de que cuatro de los cinco concejales que integraban la comisión de poderes le bajaron el pulgar.
Esta vez, los socialistas volvieron a insistir con su clásico caballito de batalla: "Boasso está incapacitado moralmente para asumir por su doble función de ejecutor fiscal y concejal", argumentaron. A esto se sumó la posición del sector del radicalismo celeste, que denunció que además del cargo en la DGI, el radical también tiene un puesto en el Pami.
Desde el sector del PPS, en tanto, se aclaró que "Boasso tuvo todo este tiempo para excusarse de accionar contra empresas municipales y no lo hizo", razón por la cual los cavalleristas también le soltaron la mano.
Con todas estas impugnaciones a su diploma, la posición del bloque de Evaristo Monti -también en contra del ingreso del radical al Concejo- terminó por sellar su suerte.
Mientras tanto, Jorge Serrano (el representante del sector de Boasso en la comisión de poderes) intentó infructuosamente defender a su compañero de bancada.
A las 18.20, la comisión le dio dos horas de plazo al radical para que se notificara de la resolución y argumentara alguna defensa, pero el plazo expiró y Boasso nunca más apareció por el Vasallo.
En rigor, había merodeado los pasillos desde temprano y su olfato político sin dudas le había indicado que algo andaba mal. "Estas cosas suceden por acuerdos espurios", disparó por la mañana como anticipándose a lo que sucedería más de seis horas después. No obstante, volvió a remarcar que "los cargos son compatibles" y dejó flotando una amenaza: "Accionaremos legalmente en contra de todos". Después, desapareció de escena.

Cabrera quedó en el freezer
Pasadas las 17.30, y después de sellar la suerte de Boasso, la comisión de poderes analizó el diploma de Sandra Cabrera. La electa concejala por el ARI trucho se había presentado temprano en el Concejo, aunque después optó por retirarse.
A esa altura, los pasillos ya eran un verdadero túnel de humo conformado por la infinidad de cigarrillos que colmaban el lugar, al tiempo que la reuniones se sucedían en las diferentes oficinas. Todo era el fiel reflejo de la versatilidad de la política, un mundo en el que los acuerdos se tejen y desgranan en un abrir y cerrar de ojos.
Desde la barra, en tanto, los familiares de los nuevos concejales aplaudían, en un intento por imprimir un poco de velocidad a las negociaciones. Algunos se habían sentado a esperar la flamante jura de sus seres queridos a las 9 de la mañana, por lo que a las 19 sus ánimos ya no eran los mismos.
Era el momento de actuar para los dos concejales del ARI verdarero, Alberto Cortés y Gustavo Gerosa, que se esforzaban por hacer escuchar sus voces, abiertamente en contra del desembarco en el recinto de su colega clonada.
Ambos ediles habían presentado una denuncia en la Fiscalía nº9, en la que pidieron que se investigara la posible concreción de un delito electoral por parte de la gente que integró el ARI trucho. Lo cierto es que la Justicia provincial se declaró incompetente y giró el caso al ámbito federal.
Por todo esto, Gerosa y Cortés pidieron ayer que no se le aprobara el diploma a Cabrera hasta tanto la Justicia se expidiera, y la comisión de poderes aceptó.
No fueron pocos los que susurraron por lo bajo que el desembarco de la concejala del ARI trucho al recinto sería inminente. Y prácticamente se vuelve un hecho si se tiene en cuenta que la boleta que la proclamó como nueva legisladora estaba habilitada por la Justicia electoral.
Pero además, a lo largo de las más de once horas de reuniones y acuerdos, hubo tiempo para nombrar nuevos cargos. Fue así que el desconocido concejal socialista Raúl Fernández (famoso por no haber hablado durante prácticamente los seis años que ocupó una banca) logró quedarse en el recinto. Ahora será subsecretario parlamentario, al tiempo que la ex concejala María Cristina Rímoli ocupará la secretaría.



Nicotra y Cribioli, el nuevo presidente y el ex.
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