Año CXXXV
 Nº 49.317
Rosario,
sábado  01 de
diciembre de 2001
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Guerra al terrorismo. Polémicos operativos policiales tras los atentados
Las tropas de paz, una prioridad absoluta para garantizar la seguridad
Tras la caída talibán, la población afgana teme un aumento de la criminalidad y que estalle otra guerra civil

Jurgen Hein

Kabul. - Si los líderes afganos reunidos en Bonn preguntaran al pueblo en casa qué hacer, mañana mismo sería enviada una tropa de paz internacional a Afganistán. "Necesitamos una fuerza internacional para que no haya una nueva guerra civil", declara Mahmud Khan, un comerciante de electrónica en Kabul. "Si pudiera elegir quién patrulla Kabul, la Alianza del Norte o una tropa internacional, votaría sin dudarlo por la tropa internacional", consideró a su vez Sayed Mohammed, un conductor de autobús que antes de la guerra era abogado.
El ministro del Interior y líder de la delegación de la Alianza del Norte en Bonn, Yunis Kanuni, asegura que en el territorio bajo su control hay seguridad. Pero hace poco fue asesinado en Talokan, en el norte, un camarógrafo sueco. No había motivos políticos, sólo se trató de un asesinato para robarle. La gente tiene tanto miedo a un aumento de la criminalidad como a que estalle una nueva guerra civil. "Necesitamos también una fuerza internacional de policía", declara Nur Nadir, de profesión maestro, "porque hay tantas armas en el país que eso llevará a que aumente la criminalidad".

Miedo y anarquía
Pero incluso cuando los argumentos de Kanuni son completamente ciertos, los habitantes de Kabul los consideran vacíos de sentido. De qué sirve la seguridad en el norte si en el sur reina la anarquía, se preguntan muchos. "Llevé a mi familia a Jalalabad debido a los bombardeos", relata el fotógrafo Mohammed Zahir. Pero ahora está preocupado por que les pase algo a su mujer y sus hijos si los trae de regreso por la misma carretera en la que fueron asesinados cuatro periodistas.
La falta de seguridad en los caminos también dificulta el envío de ayuda y aumenta los precios de los vegetales que vienen de las huertas de Jalalabad a Kabul. El médico Kamran Muyadidi coincide en que debe haber una fuerza de paz, pero no de un solo país. "Si sólo son estadounidenses o británicos o rusos, o si los soldados de estos países se dividen Afganistán, eso no sería bueno. Todos pensarían que se trata de una invasión".
Tampoco encuentra apoyo en el bazar de Kabul la afirmación de Kanuni acerca de que la población preferiría soldados de países islámicos. Unidades armadas de países árabes serían para la mayoría poco bienvenidas, luego de que los talibán recibieran tanto apoyo de fundamentalistas.
La gente coincide en que debe ser una tropa de Naciones Unidas. Eso sorprende, pues en los dos últimos años cayó en picada la imagen de la ONU, luego de que en 1999 la organización impusiera sanciones para intentar forzar la entrega del terrorista Osama Bin Laden. Los talibán acusaron entonces de los problemas económicos y los altos precios a la ONU e influyeron en la percepción de la gente.

Diferencias étnicas
Los expertos creen que los nuevos gobernantes deben darle prioridad a la presencia de una tropa de paz, pues en cuanto el enemigo común talibán sea vencido en el sur por tayikos, uzbekos y hazaras, podrían surgir muy pronto diferencias entre ellos y nuevos combates.
Cada vez más personas declaran en Kabul que temen salir cuando ha caído el sol. "Se puede decir lo que se quiera de los talibán, pero con ellos había seguridad", dice el médico Muyadidi. "Los nuevos gobernantes deben poner la seguridad como prioridad, si no quieren que la gente crea que sólo un régimen como el de los talibán es capaz de imponerla", destaca un funcionario del Ministerio del Exterior de la Alianza del Norte. (DPA)



Civiles afganos rezan en una mezquita de Kabul.
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